Quien tiene invitados…

Confuso inicio del Mundial, entre autogoles, disparos mordidos, penales inexistentes y punterazos afortunados. Pero inició.

El arranque de Brasil 2014 consiguió apegarse al guión, es decir, con Brasil ganador y con Neymar figura. El “apegarse” no quiere decir que lo vinculemos a lo sospechoso, pues el hecho de que el equipo local lleve mano a la hora de las decisiones arbitrales categóricas es tan antiguo como las patadas.

Los reflectores, que rara vez apuntan equivocadamente, se fueron con Neymar. El 10, entre fortuna y penal, con dos horas de Mundial ya alzó la mano como figura, casi como si tuviera prisa por ser el mejor de todos. La defensa de Croacia, entre dudas y marcaciones distantes, lo ayudó.

Un autogol -lo que son las cosas- inauguró Brasil. Antes de Marcelo, sólo el Kalimán Guzmán perforó su propia red como local en un Mundial. Hablamos de México ’70 por supuesto.

El juego 1 de Brasil reconstruyó entonces una tradición más o menos lógica de que el del domicilio debe hacerse respetar. Fue 3-1. Claro, quien tiene invitados, rara vez se deja amilanar, aunque sea de entrada… 

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