La sonrisa de Justino

Durante la eliminatoria no se dio abasto en justificar la permanencia del Chepo de la Torre en el banquillo de la Selección Nacional. Hasta se dio el lujo de organizar una reunión exprés en su casa para analizar y rectificar la continuidad del técnico cuando el pase mundialista pendía de un hilo, cuando medios y afición comulgaban en que era urgente un cambio de timón. Terco, le dio un espaldarazo que fue recompensado con el mismo panorama desolador que construyó.

Como no le funcionó, obligado por las circunstancias de su propia apuesta, decidió darle las gracias al Chepo para tomar medidas desesperadas usando a dos entrenadores, Luis Fernando Tena y Víctor Manuel Vucetich. Angustiado por ver que el jugoso negocio de la Copa del Mundo se le iba de las manos, Justino recurrió a sostenerse de lo mejor que había al alcance para mantener en la cuerda floja a un equipo que iba directo al precipicio.

En repechaje, Miguel Herrera y sus elegidos sacaron a flote las ilusiones deportivas de millones de mexicanos, así como el oxígeno mercantil de Compeán. Obtenido el boleto a Brasil, el presidente de la Federación Mexicana de Fútbol fue la viva estampa de la felicidad y pidió dejar atrás el amargo trajín eliminatorio, solicitando apoyo para el equipo de todos.

La sonrisa de Justino

En su generalización del “todos” parece que algo no cuadra. Y es que no fuimos los mismos “todos” cuando, sin ser grandes conocedores, sabíamos que con Chepo no se iba a ningún lado, los mismos “todos” a los que ignoró aferrándose en su equivocada elección. No somos los mismos “todos” cuando muchos concebimos al Tri como un representativo deportivo y no como un botín.

La única congruencia que ha preservado Compeán es su sonrisa. Se le dio muy bien cuando presentó a los cuatro entrenadores del proceso eliminatorio. También se le dio cuando acudió al sorteo mundialista y cuando acompañó a la Selección al abanderamiento. En plena Copa del Mundo también la conserva intacta, como se pudo ver cuando acompañó a Angélica Rivera con Davor Suker para que ella recibiera un presente por parte del exjugador croata.

Su gestión al frente de la Femexfut en el proceso fue de espanto. Se dice que el mexicano no tiene memoria, pero con Compeán al menos se puede recordar su sonrisa, que se le da muy bien en actos protocolarios y nada más.

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