Y vuelve la burra al trigo…

El debate en torno al nivel competitivo de la Liga MX volvió a detonar tras el 6-0 que el FC Barcelona le propinó al Club León, bicampeón del fútbol mexicano. No, no se trata de hacer leña del árbol caído, pero tampoco podemos hacernos de ojos ciegos y oídos sordos. Hoy más que nunca en México es imperativo cambiar el sistema de competencia con un torneo que promueva el alto rendimiento y la profesionalización de los procesos administrativos y deportivos. Y vuelve la burra al trigo…

Que el Barcelona meta seis goles en el Camp Nou no tiene nada de extraño, se los ha hecho a varios de aquella liga en temporada regular. El asunto que inquieta, que entristece y que enciende las alarmas en el entorno futbolístico mexicano es el de la poca competitividad siempre que se participa en el plano internacional (sea amistoso u oficial).

La diferencia entre Barcelona y León es justamente de 6-0, quizás hasta es mayor, y es que en un partido de exhibición los catalanes salieron a jugar con responsabilidad y profesionalismo, pues están acostumbrados a hacerlo así semana tras semana. El León, por su parte, salió a jugar un partido de a mentis, siendo presas del complejo y del ya más que conocido pánico escénico, ese que se supone hace muchos años dejó atrás el futbolista azteca. Mera utopía…

Mientras en España y demás ligas del Viejo Continente los clubes se juegan el título, el descenso, y los puestos en ligas europeas semana con semana durante 10 meses, en México el torneo regular es mera anécdota, pues no hay urgencia por sumar de a tres cada jornada, ni obsesión por quedar primeros generales, ni urgencia por salir del fondo de la tabla si el porcentaje te da buen colchón o si existe la U de G. En resumen, no hay competencia, no hay exigencia, no hay ambición. ¿Entonces qué se juegan?

Justificar lo sucedido en Camp Nou el lunes pasado, como lo intentaron hacer algunos representantes de los medios de comunicación nacionales, resulta hasta ofensivo. La realidad es que el brillante bicampeón mexicano ni las manos metió, no peleó, y exhibió al mundo las carencias de un balompié casero que se rehúsa a brillar en el rubro internacional. No se puede tapar el sol con un dedo…

Ojo, lo mismo pasa cuando se juega Libertadores, cuando se va al Mundial de Clubes en el que a veces no se supera ni a los equipos africanos u asiáticos, y lo mismo sucedía en Copa Sudamericana con alguna brillante excepción como lo fue el Pachuca. Y ya ni participamos en ese torneo…

Hay que ser claros, mientras en México se siga priorizando lo económico antes que lo deportivo, mientras que en el futbol azteca sigamos jugando dos ligas cortas chafas al año, con dos liguillas de calidad mediana a mala y con un sistema de descenso que igualmente promueve la mediocridad en la parte baja de la tabla, las cosas no van a cambiar. Seguiremos festejando los títulos locaes de nuestros clubes, seguiremos emocionándonos con clásicos devaluados y con participaciones poco dignas fuera del país. Esta es la enésima llamada de atención… 

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