Esa chilenita

Ese no fue un grito ahogado, sino un festejo que involucró a todo un país. Que se gritó con el alma, como suele suceder con las proezas que se realizan en una cancha de fútbol. El centro exacto que vino desde la banda derecha, los defensas que salieron todos en línea y el delantero que, solo frente al portero, a cinco metros del área chica, brincó e hizo media marometa y luego una chilena perfecta. Tremenda pirueta. El salto artístico que además selló un remate potente, pegado al palo, y un portero sembrado que por poco y le aplaude al goleador. Fue hermoso, fue increíble… pero fue offside.

Guatemala quedó en silencio. Las lágrimas de alegría se esfumaron y los rostros de felicidad se transformaron atónitos, en menos de un segundo, en ira. -“¡árbitro hijueputa!”- pensó todo el mundo. En cancha, la incredulidad y el pesar de la magia que no fue, del gol que no valió, el empate que nunca existió. Pero afuera del Memorial Colliseum en Los Ángeles, California, en los televisores y computadoras con la transmisión por internet los espectadores se dieron cuenta del fuera de juego. Carlos el Pescadito Ruiz sí estaba adelantado al momento en que salió el balón bombeado y que lo dejó solo frente a Pemberton, el portero tico, y que le permitió hacer el mejor gol de la Copa Centroamericana; el golazo que no valió.

Esa fue la última oportunidad para evitar que Costa Rica levantar su octava Copa Centroamericana. Al final se impuso el más fuerte, la lógica triunfó y no hubo espacio para esa genialidad que lo hubiese cambiado todo. Los ticos, pese a haber sufrido un reacomodo en la dirección técnica luego del Mundial fantástico, ganaron. Los chapines, que por fin encontraron un entrenador once meses después de inactividad, sorprendieron.

Costa Rica apenas jugó tres partidos en la Copa debido a la división de grupos -uno con tres equipos y otro con cuatro-, ganó dos juegos y empató uno. Venció a Nicaragua en la inauguración, igualó con Panamá y, en la final, apenas superó a Guatemala.

En cambio, los guatemaltecos derrotaron a El Salvador, Belice y Honduras. Pero no le alcanzó para hacer lo propio con los ticos. La noche de este sábado 13 de septiembre inició ganando con el penal que transformó Carlos Ruiz (minuto 25), no pudo hacer nada en el tiro libre de Bryan Ruiz que colocó en la horquilla (minuto 29) y lo mismo en el derechazo de Juan Gabriel Bustos (minuto 56) que sólo vio volar al guardameta Ricardo Jeréz.

Tal vez si el Pescadito hubiera esperado una milésima de segundo para dar el paso antes del salto para esa chilena que no existió, Guatemala hubiese ganado su segunda Copa Centroamericana. Pero no. Uno de los ocho offside constantes del máximo goleador chapín de la historia fue precisamente esa chilena.

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