¡Cómo han pasado los años!

Actualmente un futbolero puede levantarse el fin de semana y elegir entre ver un partido de la Premier League, La Liga, Bundesliga o Serie A. Es una dicha para cualquiera que se precie de ser un apasionado del balompié, un abanico de opciones para degustar y observar lo que ocurre en canchas de varios países. Hoy día el aficionado, a través de su rol de televidente, puede estar más cerca de sus ídolos, así como de equipos por los que genera simpatía. Antes no existía tal posibilidad. Y con “antes” me enfoco a 20 años atrás.

Hubo una época donde las mañanas sabatinas y dominicales nos ofertaban en la televisión partidos de fútbol rápido. Sí, niños de mi generación nos amanecíamos para poner atención a lo que hicieran equipos como Meave, Perinorte, Shuma, entre otros. Jugaban en el Centro Rayo y las narraciones corrían a cargo de Mario Antuña.

No sé otros, pero la emoción más genuina en el césped sintético era desprendida en los cobros de shootout. Era la acción más permisiva de fútbol como tal, además de ser el único resquicio de nervio que permitía el lucimiento del cobrador o el portero. Si el cobrador anotaba no se trataba solamente de un gol para su equipo, sino también de su pequeño instante de gloria. Si el portero impedía la anotación no solamente evitaba la caída de su meta, sino también gozaba dos sagrados segundos para aplaudirse a sí mismo.

La escasa adrenalina como pequeño espectador recaía en saber cómo lo ejecutaría el cobrador y no tanto en si anotaba o fallaba. Y es que había tipos que aprovechaban ese momento frente al guardameta para driblar, gambetear o efectuar alguna suerte sacada de la chistera. De igual forma, había otros que al escuchar el silbatazo sacaban unos disparos potentes y colocados. Claro, no faltaban aquellos que pisaran el balón o tropezaran en su intento. ¡Eso era lo que teníamos al alcance!

Nomás como duda, ¿ustedes ofrendarían su sueño por ver un partido de fútbol rápido en televisión? Por supuesto que respondería lo mismo. ¡Bendito sea el paso del tiempo!

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