Fútbol en el paraíso

Ocho torneos sin clasificar a la liguilla, una racha de cero triunfos en la última temporada, un plantel derrumbado en lo anímico y deportivo, una afición que se ha alejado de las tribunas, una zona donde ya no se habla del balón. Todos los elementos para un trayecto de desgracia futbolera están sobre la mesa, nadie en su sano juicio se atrevería a asegurar que la historia podría cambiar por completo en poco tiempo. Peor aún, ¿quién será el osado de querer encargarse de que eso suceda? “Habría que estar loco para eso”, reza una expresión popular para referirse al que toma el riesgo.

El mundo de la Segunda División mexicana alberga locos, tipos temerarios que asumen retos aparentemente imposibles de lograr. Un ejemplo de locura es Héctor Jair Real, director técnico del Inter Playa del Carmen, equipo protagonista de la presente temporada en la también llamada Liga Premier. Hijo de Héctor Real y sobrino del Güero Real, conocidos entrenadores y formadores de futbolistas en el balompié nacional, Héctor Jair aceptó la oportunidad (por no decir tremenda responsabilidad) de tomar las riendas de un equipo sumido en el fracaso para colocarlo en el sueño de una entidad que quiere ser plaza de Liga de Ascenso.

Inter Playa del Carmen

Inter Playa del Carmen

Fútbol en el edén

Playa del Carmen es uno de los sitios predilectos por turistas nacionales y extranjeros para disfrutar de mares, cenotes, maravillas naturales, así como de ruinas arqueológicas y vida nocturna. Vaya, en términos coloquiales, la pura sabrosura. La belleza del lugar atrapa a cualquier visitante, por lo que puede resultar difícil pensar en la existencia del fútbol en el paraíso. Sin embargo, existe.

Con apenas seis meses en funciones, acompañado de su cuerpo técnico, Héctor Jair Real se ha encargado de resucitar el balón para colocarlo nuevamente en la vitrina del edén, pero sobre todo devolviéndole a la gente local un rasgo de identidad y pertenencia a través del equipo de casa, Inter Playa del Carmen.

“Llegué en un momento crítico, un equipo que no había ganado. Entonces el principal objetivo era darle estabilidad al plantel en lo deportivo, para después iniciar a delinear un proyecto a mediano y largo plazo como son el ascenso y el desarrollo de fuerzas básicas. Desde el primer instante consideramos que lo más importante era regresarle al jugador la motivación”, comenta Real.

Encontrándose con un plantel que jugaba por inercia y sin ánimos, la primera labor del técnico fue trabajar en recordar y contagiar un elemento que se olvida cuando la obligación consume al futbolista, es decir, la pasión: “Ante la mala racha, cuando no se gana, hay que quitar la presión de obtener resultados. Hacemos lo que nos gusta. ¿Qué sentido tendría si no disfrutamos la pasión y cada partido? Cada partido es para disfrutar lo que hacemos, para apasionarnos”.

Si el fútbol es infancia, el futbolista es un niño en cuerpo adulto que en ocasiones esconde los sueños por causa de las exigencias en etapas de crisis. Convencido de que el jugador es ser humano por encima del rol que desempeña, Real procura armar un plantel que integre personas y no robots o soldados que simplemente reciban órdenes para cumplirlas.

“Nos dedicamos a evaluar a cada uno de los muchachos en varios aspectos, como lo son deportivo y físico. Pero también empezamos a detectar cualidades y defectos en la parte de la personalidad, en la actitud. Sí, son importantes la metodología, la planeación, los entrenamientos, la disciplina. Pero una parte fundamental es poder conformar un gran grupo de personas, y el poder mantener motivadas a tales personas con objetivos alcanzables como el ascenso”.

Para que un equipo levante se requiere algo más que un cuerpo técnico capaz y jugadores comprometidos. ¿Qué? La afición. Para el timonel del Inter Playa del Carmen resulta difícil concebir un club local, o de barrio, sin la integración con su entorno reflejándose en el acto más íntimo y público que une a las partes, la tribuna.

“Por diferentes motivos, el equipo se alejó de la afición y perdió un poco de identidad con el pueblo. Nosotros estamos tratando de devolverlo. Creo que el primer paso para retomar tal identidad es dando triunfos, posicionar al Inter en los primeros planos. Después vincularnos en actividades sociales con la comunidad. Parte medular de mi proyecto es reconciliarnos con la afición”, subraya el técnico.

Habiendo logrado reanimar al plantel, rompiendo la mala racha sin ganar y convirtiendo al Inter en un equipo de respeto, Real considera que aún falta mucho por trabajar para cumplir con dos de sus metas: que la afición local se haga sentir en las tribunas del estadio Mario Villanueva y que se logre el boleto a la Liga de Ascenso. “Soy muy idealista. He visto cómo las cosas no funcionan cuando se hacen mal y he visto que con humildad, disciplina y disposición se concretan grandes proyectos. Sin que suene loco, Playa del Carmen es una plaza para un equipo de Primera División. Pero sin duda, la plaza está lista para la Liga de Ascenso”, indica.

¿Sin que suene loco? Imposible que se escuche de otra manera cuando una de sus influencias es un entrenador sumamente conocido por irradiar y desarrollar locuras.

Héctor Jair Real

Héctor Jair Real

¿Un bielsista en Segunda?

“A través de Bielsa, y de mi padre, aprendí mucho. Pero soy realista, no precisamente bielsista, jajaja”, puntualiza el entrenador del Inter. Formado en Atlas, institución donde permaneció desde infantiles hasta divisiones inferiores, Héctor Jair Real se impresionó cuando conoció a Marcelo Bielsa. Quedó impactado por la manera en que El Loco vive el fútbol, además de sus métodos de trabajo, entre los que sobresale construir planteles competitivos a partir de las herramientas que le son dadas a un director técnico que toma equipos en crisis.

-¿Por qué Bielsa?
– Es un entrenador que complementa las partes del fútbol. Me gustan la metodología, la pasión y la locura con que vive el juego. Es un técnico que sirve de modelo para aprender y apreciar al fútbol como juego.
– Podríamos decir que Bielsa es un ejemplo para ti.
– Sí. Hablando de ejemplos, los ejemplos del fútbol son aplicables para la vida. A mi padre le he aprendido mucho, y a Bielsa también. ¿Cómo qué? Valores como la humildad, la paciencia, la constancia y respetar los principios del fútbol que ya existen y son universales. Tampoco soy alguien al que le guste inventar, pero sí apasionarme.
-Como un loco.
-Ja, sí.
-¿Duermes después de una derrota?
-No, no puedo. Te cuestionas en qué te equivocaste, qué planteaste mal, qué trabajaste o qué no trabajaste en la semana, qué no transmitiste a los muchachos. Es necesaria la autocrítica para corregir, y se hace con un mal sabor de boca, con incomodidad. Entendamos que el fútbol es así: a nadie le gusta perder.
-¿Realista o bielsista entonces?
-Dejémoslo en realista.

Así es el fútbol

Para Real, el fútbol de Segunda División ha mejorado en estructura e infraestructura, lo que ha permitido mayor competencia entre los participantes. De igual forma rescata la seriedad que aficionados y algunos medios de comunicación le dan a un circuito que puede ser menospreciado por gente que lo cataloga como semiprofesional. Asimismo valora pertinente preservar y conservar la identidad, así como el sentido de pertenencia, de los equipos regionales, de los equipos que son parte y representan tanto a una ciudad como a una comunidad.

En contraste, el técnico playero percibe lo que considera una falla de la Liga Premier: “Podría mejorar en el tema de la edad, el límite es de 24 años. Yo lo que digo es que eso implica terminar con el sueño de jugadores ya maduros que no tienen acceso a Liga de Ascenso o Primera División. Creo que podría generarse un camino alternativo para los jugadores que salieron de procesos en clubes de Primera División y que han sido relegados a Segunda. Hay que darle seguimiento a los chicos que fueron formados y que pueden continuar su carrera en una división mayor. Talento hay”.

Por último, el entrenador del Inter Playa del Carmen comparte que la seriedad dada al fútbol de ascenso conlleva sacrificios como alejarse de la familia, o bien limitar el tiempo de calidad con los seres queridos.

-Muchos dirán que vives en el paraíso, que eso no es sacrificio.
-Imaginen a mis jugadores. Son muchachos que sacrifican actividades comunes y recreativas propias de su edad en un rincón como Playa del Carmen (fiesta, diversiones acuáticas, turismo). Claro, tienen su descanso, pero como grupo, y en lo individual, trabajamos en el respeto a nuestro objetivo que es llegar a más.
-¡Qué difícil!
-Así es el fútbol.

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