¿Un fantasma en la banca?

Su figura en el fútbol suele ser referencia obligada para completar estadísticas o rellenar la nota informativa. Sabemos que forma parte del equipo sin conocer a ciencia cierta qué hace. Extraviado entre los planos estelares del director técnico y jugadores, como un fantasma, deambula en el anonimato del entrenamiento y en el rincón de la banca que no atrae a las cámaras. Hay quienes lo tildan de eterno segundón, de un Pepe Grillo que está allí nomás por estar.

También es el hombre más sereno del mundo. Sea la emoción que sea, su rostro no obsequia gestos. Da la impresión que nació para regalar y contagiar tranquilidad. Con porte de un halcón incapaz de desviar la mirada, observa detenidamente cada acción que se registra en la sesión de la práctica matutina. Carga una tabla llena de hojas blancas, de papeles donde escribe, dibuja y raya lo que solamente él comprende. Está trabajando, pero ¿quién es? El auxiliar técnico.

Un auxiliar en Playa del Carmen

Culmina la práctica del Inter Playa del Carmen. Acompañados por el entrenador, los muchachos del plantel se van al vestuario. En la cancha se queda él solo tomando nota, diseñando el plan de trabajo para el siguiente día. Mano derecha del director técnico Héctor Jair Real, Isaac Moreno descansa unos instantes para charlar y compartir lo que es un auxiliar técnico, y cómo lo es en Segunda División.

EL: Ilustra al futbolero, y no futbolero, sobre cuál es tu función.

IM: La primera, y más importante, es respaldar al director técnico. Entre mis funciones está la de observar pequeños detalles que no ve el técnico, es decir tratar de ver lo que él no alcanza a apreciar por la naturaleza misma de un partido, o por la atención dedicada al trabajo en entrenamiento, o que puede no percibir por la presión que deriva del juego. Trato de facilitarle a él su trabajo para que pueda estar al cien por ciento con concentración y planeación.

En mi caso, trabajando con Jair, tengo la apertura de compartir mis ideas con él, me toma mucho en cuenta. Claro, al final quien toma las decisiones es él. Mi labor es poner ideas claras de lo que pide y quiere el técnico sobre el equipo y los jugadores.

EL: En lo referente a hacer equipo, ¿dónde quedas tú?

IM: Los auxiliares somos conciliadores, somos el canal de comunicación entre el jugador y el director técnico. No todos los jugadores sienten confianza de poder acercarse al entrenador para decir sus inquietudes, para hacer observaciones, y ahí es donde entramos nosotros. De repente se sienten lejos del técnico ya sea por pena, timidez, temor. El fútbol es un deporte que despierta pasiones, por ende la reacción de distintos caracteres, y es justo ahí cuando hay que intervenir como eslabón para conciliar.

EL: Continuando con lo de hacer equipo, la unión del cuerpo técnico.

IM: Es fundamental. Puedo contar algo muy peculiar: yo estoy formado en Chivas, Jair en Atlas. Como jugadores en inferiores, nos llegamos a enfrentar varias veces. Yo era centro delantero y él defensa, ¡imagínate! No hubo enemistad personal, pero sí la barrera de nuestros respectivos colores y había rivalidad. Pasa el tiempo y nos damos cuenta de que coincidimos en varias convicciones e ideas, logrando así una amistad que a la postre dio pauta para trabajar juntos.

Forjados en escuelas como las de Chivas y Atlas, siendo los dos adeptos a las enseñanzas del Güero Real, somos respetuosos del fútbol base. Priorizamos el orden, el hacerle ver a cada jugador que tiene una función específica en el equipo. Somos de fundamentos: defensivos, ofensivos, recorridos, perfiles; todo lo que implica una formación integral. No somos un cuerpo técnico de querer ganar como sea, eso no existe. Buscamos hacer equipos competitivos con bases integrales: defender bien y atacar bien.

Isaac Moreno, auxiliar técnico.

Isaac Moreno, auxiliar técnico.

EL: Ganar como sea, palabras que desmoralizan a cualquiera.

IM: ¡Claro! Se puede ganar jugando bien o jugando mal, bonito o feo si gustas, pero no como sea. Aquí, con Inter Playa del Carmen, queremos un equipo que agrade a la afición, a la gente local, y que gane. Nuestra visión es clara: tener la pelota.

EL: Tener el balón. ¿Podría decirse que es su filosofía de juego?

IM: Es nuestra filosofía de juego. No hay mayor satisfacción que tener la pelota contigo en el equipo, de eso estamos convencidos. Yo creo que ningún jugador se mete a la cancha esperando no tocar la pelota. Desde niños jugamos queriendo que nos den la pelota, como niños disfrutamos teniendo la pelota, tocándola y pateándola, no la queremos soltar. Hay que tener la pelota en vez de corretearla o dándosela por completo al rival.

A mí en lo personal, me gusta el fútbol ofensivo. Pero como técnico empiezas a encontrar diferentes circunstancias que te muestran otros rasgos del fútbol, comienzas a entenderlo de una forma distinta. Existe una idea errónea de que con sólo jugar fútbol ya puedes ser entrenador, y yo creo que no; ves detalles que como jugador no te das cuenta. Soy partidario de los buenos equipos a la defensiva y que jueguen fútbol, de los equipos que quieran ganar jugando al fútbol.

EL: ¿Alguna influencia en especial?

IM: Sin duda Héctor y José Luis Real, grandes formadores de nuestro fútbol. Conceptos, metodologías y principios, lo aprendí de ellos. Son indispensables en mi carrera.

También tuve la fortuna de trabajar con Ricardo La Volpe. Me encanta su trabajo. Mucho se habla de su forma de ser, de su temperamento, y a veces eso es más relevante para la prensa que su aporte futbolístico. Es uno de los mejores entrenadores que ha habido en nuestro país. Es un hombre dedicado a la profesión, vive del fútbol y se entrega al fútbol. Nos enseña a vivir de esto, a comer, dormir y soñar fútbol con responsabilidad y compromiso.

El fútbol es simple, los jugadores lo hacemos difícil. El fútbol ya está inventado, todo es cuestión de respetar conceptos. En este sentido, La Volpe es fanático de los conceptos y te inculca a aprenderlos, entenderlos, aplicarlos. Que es intenso y obsesivo, sí, lo es. Pero de que sabe, sabe.

EL: Un lavolpista en Playa del Carmen.

IM: Puede decirse que sí, jajaja.

EL: Héctor Jair Real siente apego por Marcelo Bielsa, ¿tú también?

IM: Bielsa es un gran entrenador, capaz de construir equipos a partir de la nada. De eso a que te diga que soy bielsista pues no. ¿A quién admiro como técnico? A Josep Guardiola. ¿Por qué? Vino a revolucionar el fútbol. Fue un parteaguas en la relación entrenador-jugador, relación vista desde afuera como un vínculo de jefe-subordinado. Guardiola le dio un giro a ello, además de lograr lo más difícil: jugar fácil, ¡teniendo la pelota! Aquí lo pongo muy sencillo: al que no le guste el Barcelona de Guardiola simplemente no le gusta el fútbol.

EL: Encarrerados en temas excelsos, ¡fútbol en Playa del Carmen!

IM: Playa del Carmen es un paraíso, un lugar bellísimo con sitios hermosos alrededor. Sin embargo, enfocado en mi trabajo, en el fútbol, no es tan fácil como pudiera llegarse a creer. Vaya, cualquiera podría pensar que vivimos de vacaciones y en la fiesta por estar cerca del mar, pero no es así.

EL: ¿Cómo es entonces?

IM: Primero hay que adaptarse al lugar, al entorno. Cuando digo entorno, me refiero al vínculo que priorizamos como cuerpo técnico: acercarnos a la gente local. Hay que generar identidad y sentido de pertenencia, algo que había disminuido cuando tomamos el equipo hace seis meses. Nosotros no cargábamos con el paquete deprimente que recibimos, por lo que había que arrancar de cero con proyecto nuevo, con un renovado Inter Playa. Poco a poco borramos el pasado, y la gente se está dando cuenta. Cada vez vienen más aficionados a la tribuna.

Valoramos muy en serio lo que significa Playa del Carmen, su gente y su equipo, Inter. En lo personal sacrifico estar con mi esposa y mis hijas, quienes se quedaron en Guadalajara, lugar de donde provengo. Hay instantes donde te dan ganas de abrazarlas, estar junto con ellas, pero te aguantas. Si me preguntas qué sitios conozco de acá, te diré que ninguno. ¿Por qué? Desde que asumimos el compromiso de levantar al equipo y pelear el ascenso, nos enfocamos únicamente en dicho objetivo.

EL: Debe haber algo que compense.

IM: Por supuesto. Ver a los niños queriendo jugar fútbol en las fuerzas básicas del equipo, ver niños en las tribunas, ver extranjeros que sacrifican dos horas de sus vacaciones para apoyar al Inter, ver que trabajadores de la zona van al estadio… Nos reconforta.

Queremos darle un extra a la ciudad, al paraíso. Que la gente distraiga un poco la mirada de lo que ya conoce, un elemento que sea de la comunidad local. Somos Inter Playa, y estamos tratando de darle fuerza institucional al equipo. A la gente de Playa del Carmen es a la que tenemos que llegar, generar identidad con los residentes, hacer equipo. Inter Playa no somos jugadores y cuerpo técnico, sino también el taxista, el policía, el mesero, la ama de casa.

EL: Y en Segunda División, mayor el reto.

IM: Es una división olvidada, con poca difusión y poca gente observando jugadores. La Segunda puede ser un gran escaparate para los estados y futbolistas, una vitrina de impacto para hacer comunidad y tener oportunidades en diferentes áreas. Es una división complicada pero apasionante. Ingredientes tiene, le faltan ojos para observarla.

EL: Ello también implica a la prensa. ¿Qué nos dirías a los medios?

IM: Juegan un papel muy importante en el nuevo fútbol, es decir, en una época tan global y de rápido acceso a la información. Me gustaría que los reporteros y comentaristas se prepararan más, y que entendiéramos algo, que dominemos nuestros roles: el periodista no es entrenador, y el entrenador no es periodista. Hay que saber de que estamos hablando, disfrutar lo que hacemos. Empápense de fútbol.

Renovando el paraíso

Estructurando en su mente las ideas que ha intercambiado con el director técnico, Isaac Moreno se retira a paso lento cruzando el césped. Tiene 32 años, edad que sorprende al señor Manuel, yucateco que reside en Playa del Carmen desde hace 10 años: “Yo pensaba que la Segunda División era de veteranos, para entrenadores viejos”. En efecto, como lo dice el auxiliar técnico, poco a poco van borrando el pasado. Y de paso logrando que el fantasma deje de serlo para hacerse notar en la banca.

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1 comentario

  1. Maria Jose sandino aguilera miércoles 25, marzo 2015 at 16:39

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