De rojinegro a playense

Si alguien le mostrara una playera o una bandera con el escudo del Atlas, seguro que sonríe. Formado en la institución rojinegra, Luis Manuel Ramos Alatorre conserva un cariño especial por los colores que lo vieron crecer como futbolista al grado de debutar en el máximo circuito. A sus 24 años, el defensa porta ahora la camiseta del Inter Playa del Carmen, equipo de la Segunda División que ha vuelto a los primeros planos del circuito después de varios años de fracasos, y donde él se siente vivo como jugador debido al fútbol que practican bajo la dirección técnica de Héctor Jair Real.

Luis Manuel Ramos Alatorre

Luis Manuel Ramos Alatorre

Que lo diga Ramos

EL: ¿Qué andas haciendo por acá?

LR: Me marcó el Profe Jair, me platicó su proyecto. Charlé con él varias semanas, compartió qué es lo que quería y decidí venir acá.

EL: ¿Con la noción de qué es Segunda División?

LR: Como futbolista lo que quiero es jugar sin importar dónde y de qué división se trate. A nadie le gusta comer banca o estar borrado, o al menos no a nadie que mantenga el gusto por patear un balón. En mi forma de ver el fútbol, lo vital para cualquier futbolista es jugar. Necesitamos aparadores para hacernos ver, y el mejor aparador es estar en una cancha jugando.

EL: Y tú ya llevas años jugando.

LR: Estuve 15 años en Atlas, desde fuerzas básicas hasta que debuté en Primera División con Juan Carlos Chávez. Prácticamente pasé por todas las categorías, lo que representan cientos de partidos.

EL: Debutar en Primera División, el sueño para muchos chavos.

LR: Es una emoción enorme. Es el trabajo de muchos años y un día ves la recompensa a tu esfuerzo. Es algo inexplicable que además tiene que ver con el momento en que se da.

EL: ¿Qué momento te tocó?

LR: Todo fue muy rápido porque llegó Juan Carlos Chávez para sustituir a Rubén Omar Romano. Yo estaba en Sub-20 en ese entonces y en la tercera jornada me habló para decirme que me pusiera a entrenar con el primer equipo porque debutaría contra Pumas. Fue un partido especial, importante y de mucha presión. Era mi debut, pero también era un momento en que Atlas no levantaba, una etapa en que la tensión era para los jóvenes porque éramos los que teníamos que sacar adelante al equipo. Ganamos 4-1 a Pumas en CU y jugué un buen partido.

EL: ¿Algo así como la carga por enderezar lo que la experiencia no pudo?

LR: Era demasiada la presión para los jóvenes porque llegaban extranjeros y no daban resultados. A ti como joven, el jugador extranjero representa doble reto porque, primero, te obstruyen la oportunidad, y en segundo, porque en caso de darte chance, tienes que jugar mil veces mejor que él para poder aspirar a quedarte en su lugar. En el fútbol mexicano se da mucha prioridad al elemento extranjero, lo que representa demasiado trabajo para los jóvenes que esperamos la oportunidad. Aparte hay que agregar el riesgo de no volver a aparecer o de ser borrado si juegas mal en tu partido soñado. La presión por hacer las cosas bien, por ser impecable, es muchísima.

EL: Tú ya habías debutado y la Pájara Chávez confió en ti para ser titular, pero aún así te fuiste del Atlas tiempo después.

LR: Lo tomé con serenidad. Hubo cambio de propietario en la institución, gente nueva que no daba oportunidad a los jóvenes, y uno lo que quiere es jugar, estar en una cancha. Fue una decisión de la directiva que me puso transferible, y me fui a Irapuato.

EL: Habrá quienes piensen que te faltó promotor.

LR: No creo que sea tan importante. Lo fundamental es que el jugador sea promotor de sí mismo, que su rendimiento y nivel sean su carta de presentación. La promoción tendría que ganarse en el campo, no afuera. A mí lo que me gusta es jugar. Si quiero llegar lejos que sea por mis méritos.

EL: ¿Cómo te ha recibido la Segunda División?

LR: Desconocía por completo el nivel e intensidad con que se juega hoy en día. Los equipos son competitivos, lo que puede apreciarse en la tabla. La lucha es pareja, realmente hay un interés por trascender.

EL: En Inter, ¿cómo te sientes en la cancha?

LR: A Inter le gusta proponer, ir al frente. Acá vienen y los equipos se encierran. Como defensa, el estilo que juega Inter te soluciona muchas cosas. Los delanteros llevan a cabo gran peso defensivo manteniendo ocupado al rival presionándolos en su campo, pero ello no impide que me desatienda de mis responsabilidades pues hay que estar atento a pelotazos, latigazos, contragolpes, a los errores.

EL: Influye mucho tener a un técnico joven que, por si fuera poco, de formación atlista y convicción ofensiva como Héctor Jair Real.

LR: Estamos al cien por ciento con su idea y los resultados se ven en la cancha. Nos sentimos con confianza, motivados. Aparte de la edad, el cuerpo técnico tiene una visión clara sobre cómo y para qué se quiere jugar, algo que como futbolista agradeces.

EL: Agradecer, ¿por qué?

LR: Porque hay entrenadores que te pueden decir que hay que ganar como sea y no te explican nada más.

EL: Con Real, Inter tiene una identidad en la cancha. Se nota. Les gusta jugar, dejar jugar, y sobre todo estar buscando constantemente la portería contraria.

LR: Al Profe Jair le gusta tener la pelota. Aquí en Inter una ventaja, que al mismo tiempo implica demasiada responsabilidad, es el salir jugando desde atrás porque haces participar a todo el equipo y es muestra de que una ofensiva puede construirse desde la defensiva. Lo difícil para un técnico, como para los propios jugadores, es tener conectado a todo el equipo para jugar así. Inter Playa lo ha logrado, y mucho se debe a que existe una idea clara del cómo jugar.

EL: Defensa, una posición ingrata cuando se falla.

LR: Portero y defensa son los más lapidados del fútbol cuando hay errores. Son los errores más vistos porque significan goles en contra, partidos perdidos. Prácticamente no puedes equivocarte ante los ojos de nadie. Un delantero la puede fallar y ahí queda, tiene la opción de volverse a encontrar frente al arco. Un gol en contra ya no tiene regreso. Debes estar concentrado, correcto en cada jugada.

EL: Una posición de poco aplauso y extrema exigencia.

LR: Un defensa no es tan vistoso como un delantero o un centrocampista. Generalmente el fútbol es visto por la gente de media cancha hacia adelante porque son zonas donde se brinda más espectáculo, porque están pendientes de observar cómo se construye una jugada de gol, porque quieren ver goles de su equipo. No se aprecia, o mejor dicho no se observa el trabajo defensivo cuando todas las miradas están en el ataque.

EL: ¿Como cuál trabajo?

LR: La comunicación, por ejemplo. A lo largo de todo el partido hablamos mucho, los defensas hablamos mucho. Tenemos que estar al pendiente del rival y de que los tuyos te hagan caso. Tenemos que estar viendo, hablando y pensando en cuestión de segundos, por eso es básica la comunicación.

EL: Debes tener ídolos, si no es que influencias.

LR: Fabio Cannavaro y Carles Puyol. Son tipos que transmiten lo que significa defender una camiseta, que supieron ser referentes de la posición y en sus selecciones. Son tipos que no se doblaban por nada.

EL: Para ti, como defensa, ¿qué es un autogol?

LR: Es horrible. Errores hay en todo el partido, pero el autogol es un error marcado que lamentablemente afecta al equipo y puede representar derrotas que duelen. Hay que levantar la cabeza, superar rápido el shock y comprender que es parte del fútbol. Sabes que todo mundo comete errores, pero cuando te toca a ti puedes llegar a sentirte mal.

EL: En contraste, ¿anotar un gol?

LR: Es irónico que lo que tanto evitas, lo festejas como nunca cuando lo anotas. Marcar un gol tiene un toque especial para mí como defensa. El delantero tiene esa obligación, la de anotar, pero el defensa no. Podría decirse que es un premio a tu labor por impedirlo.

EL: La pura vida en Playa del Carmen para un turista, no para ustedes.

LR: Mucha gente no asimila lo que sacrifica un futbolista. Aquí en Playa del Carmen cualquier persona normal puede ir a fiestas, a la playa, a turistear. En Playa del Carmen hay grandes distracciones, pero como jugador ni siquiera las contemplas porque estás comprometido con varios factores, entre ellos tu propio sueño de llegar más lejos, el objetivo de un equipo, una camiseta. También hay respeto a la gente local que te viene a apoyar cada 15 días porque tiene la misma ilusión que nosotros, ascender.

EL: Por último, ¿cómo empezó el sueño de querer se futbolista?

LR: Fue en un campo de tierra. Mi papá me llevó a jugar. Recuerdo que ese día no sabía ni correr tras el balón, me senté en la media cancha y me puse a jugar con la tierra. Sentado en la tierra arrancó todo.

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