Útil en todo equipo

Supervisa que lo requerido por el cuerpo técnico esté en la cancha para la práctica nocturna. Falta una hora para que arranque la sesión, pero él cuenta una y otra vez que no falte nada. Es interrumpido para invitarlo a charlar sobre su rol en el equipo, invitación que le causa asombro porque no está acostumbrado a que la prensa se fije en él. Tímido, añadiendo una pizca de nerviosismo, pregunta si tiene que arreglarse o decir algo en especial. Se preocupa por saber de qué va a hablar, cómo se va a expresar.

-¿Es en serio?

-Sí, claro.

-Está bien. Nomás un favor.

-Dígame.

-Háblame de tú para sentirnos en confianza.

-Perfecto.

Ya más tranquilo, relajado por la extrañeza inicial, Manuel se suelta presentándose como utilero del Inter Playa del Carmen, función que disfruta desempeñar en un deporte que le apasiona e incita a motivarse día con día.

Que lo diga Manuel Monreal Escobedo

EL: ¿Qué hace un utilero?

MM: El utilero se encarga de tener a la orden todo lo que concierne a herramientas que se ocuparán dentro de la cancha: platos, conos, casacas, uniformes. Estar muy atento a lo que el director técnico dicte en cuestión de trabajo para cancha, estar al pendiente de que no le falte nada, incluyendo hidratación para jugadores. Hay que auxiliar al entrenador para lo que necesite tanto en un partido como en un entrenamiento.

EL: Hay que estar a las vivas con el técnico, claro, dependiendo de su carácter o forma de trabajar.

MM: El trato con los técnicos, con los profes, tiene que ser cordial. Debe existir mucha comunicación, una comunicación muy directa para que no falte nada y se pueda trabajar. Si yo fallo en algo, él falla, pues ya trae una idea para lo que va a desarrollar en el entrenamiento.

EL: Una percepción que existe sobre el utilero es ingrata en el sentido de que se le observa como un lleva y trae.

MM: Al interior de un equipo, somos parte de él. Si nos ven desde afuera, en el caso de la prensa o aficionados, somos algo que está ahí nomás. Técnico, auxiliares, preparador físico y médico forman un equipo, pero el utilero también. Y más que equipo, se forma una familia. Una prioridad es la sana convivencia. Como utilero aportas un granito de arena para que el equipo cumpla sus objetivos. Además de las responsabilidades que implica mi función, puedo ser un escape motivacional para alguien en algún momento dado.

EL: Vaya, alguien en quien confiar.

MM: Exacto. Los integrantes de un cuerpo técnico y los jugadores son personas, sienten. Una porra, un abrazo, una palabra de aliento, el simple hecho de que le preguntes cómo está puede levantarle el ánimo. Tampoco voy a mentir, cierto, como en cualquier otro lado, tenemos mayor apego con unos que con otros por cuestión de confianza que se da. Pero ello no implica que te desatiendas del resto, o que los ignores.

EL: Sin decirte viejo, por aquello de la edad, imagino que algunos chavos te ven como una especie de padre. No lo sé, por ejemplo en las concentraciones.

MM: Tengo 61 años, una edad que a los chicos les da seguridad para cuestionar o abordar ciertos temas. Algunos están casados, u otros discutieron con sus padres, así que se acercan buscando que los escuche alguien que ya ha sorteado tales experiencias.

EL: ¿Cuántos años como utilero?

MM: Llevo 18 años como utilero, 18 años picando piedra en varios equipos. He andado en escuelitas de Pumas, Chivas Progreso Industrial. En Tercera División estuve con Deportivo Independiente Mexiquense. Estuve en el proyecto Tecamachalco 2000 bajo las órdenes de Eduardo Bacas, Gonini Vázquez Ayala, Mario Trejo. También estuve en el selectivo de la Sub-20 con el profe Juan Manuel Álvarez, al que le guardo aprecio porque fue quien me dio la oportunidad de llegar a un equipo de Primera A conectándome con Inter Riviera Maya.

EL: ¿Inter Riviera Maya?

MM: Sí, hubo equipo de Primera A con tal nombre. Eran otros dueños, una franquicia que ya es pasado.

EL: Me han dicho que un jugador de aquella época, Carlos Santana se llama, se fue a la Primera División de Moldavia. ¿Es así?

MM: Ya no supe si en verdad se fue a jugar allá, pero sí estuvo con nosotros. Fue más o menos por 2006, 2007, en esa época. Tenía la inquietud de irse para allá, a Europa, de buscar suerte y fortuna en otro lado. Como todo chavo, aspiraba a crecer futbolísticamente. Era buen tipo, jugaba de contención; ya no se supo nada de él. Al parecer venía de Guadalajara, que según había pasado por Atlas y Chivas.

EL: Se lo tragó la tierra.

MM: Todo indica que sí. Nadie ha sabido de él. Es un misterio el chico.

EL: ¡Cuántas anécdotas debes tener!

MM: Pero entre las más gratas están las de Rodrigo Salinas, Pablo Aja y Luis Fuentes. Todos jugaron acá y los dos primeros llegaron al Puebla en Primera División. Fuentes llegó a Pumas y hasta campeón fue. Fueron los tiempos del profe Víctor Valdelamar, allá por 2004.

EL: Un partido que no olvidas…

MM: Una semifinal contra Atlante Pegaso. Fue una serie crítica, intensa. En la ida nos ganaron dos a uno, y en la vuelta ganamos por el mismo marcador. Nos fuimos a tiempos extras, no pasó nada. Todo se tuvo que decidir en penales, ¡en muerte súbita!, y perdimos diez a nueve. El estadio estaba a reventar, los muchachos se entregaron con todo en la cancha. Un partido tan cardiaco, tan lleno de nervios, difícilmente lo olvidas. En mi caso, lo atesoro porque fue el claro ejemplo de lo que es el fútbol, una pasión.

EL: En contraste, ¿algún momento desagradable?

MM: La pérdida de mis seres queridos. En menos de tres años perdí a mis padres y a mi esposa. Ha sido el momento más difícil, lo más amargo que he tenido que enfrentar. Fueron golpes muy duros que hasta la fecha me cuestan superar. Son ausencias que duelen, duelen bastante.

EL: ¿Cómo le haces para levantarte?

MM: El amor de mis hijos. El apoyo de mis hijos y las ganas por vivir me han sacado adelante. Aunque suene raro, mi trabajo en el fútbol como utilero es algo que me llena, que me motiva a seguir. Me siento satisfecho con mi trabajo, un trabajo al que le brindo amor porque me encanta, porque me apasiona. Si no te apasiona lo que haces, no lo hagas. ¡Hay que vivir! Mis hijos han sido fundamentales para decirlo como lo estoy diciendo.

EL: Te escucho entero, firme.

MM: Me costó el sacrificio de tener que dejar a mi familia por asuntos del fútbol, pues se viaja mucho. Pero era para el bienestar de ellos. Mi esposa se había quedado en el Distrito Federal y yo acá en Playa del Carmen, sin embargo hubo el apoyo y la comprensión para estar en lo que me apasiona.

EL: 18 años como utilero, ¿qué hacías antes?

MM: Trabajé en Luz y Fuerza del Centro durante 20 años. También fui montacargas, laboré en maquiladoras, en lo que fuera, hasta que me di la oportunidad de poder hacer lo que me gusta, lo que me apasiona. Un día me dieron la oportunidad y la tomé. Nunca es tarde para volver a empezar.

EL: La verdad, ¿vives dignamente con lo que ganas como utilero?

MM: No me puedo quejar porque me ha dado para que no falte nade en casa, para sacar adelante a mi familia. Tengo una gran ventaja: no fumo y no tomo. ¡Imagínate lo que ahorro!

EL: Te veo de buenas, ¿sientes cerca el ascenso con Inter?

MM: El cambio de cuerpo técnico fue excepcional, fue muy atinada la contratación de Jair Real y su equipo de trabajo. Combinar la juventud del cuerpo técnico con la juventud del plantel ha sido la base del éxito, el factor que ha sacado adelante al Inter, un equipo que sabe a qué juega, gana y está en boca de todos. Que sean jóvenes no quiere decir que sean inexpertos. Real trae cimientos, y en el plantel hay chicos como Luis Ramos y Carlos Campos, muchachos que ya saben lo que es Primera División.

EL: Se sabe a qué juega. Primordial, ¿no?

MM: Por supuesto. Partiendo de eso logras un equipo que inspire confianza, por ende el cuerpo técnico también. La afición puede identificar ese punto y se acerca más. Creo que es importante que un equipo sepa qué y para qué juega.

EL: La afición, entiéndase la gente local de Playa del Carmen, poco a poco vuelve a creer en el equipo.

MM: Si el equipo no da resultados, la gente no viene. Teníamos más de cinco años sin nada por presumir, cinco años sin darle a la gente local un equipo que merece. Ahora ya nos voltean a ver, ya vienen a la cancha, ya preguntan. El aficionado no es tonto, se da cuenta cuando hay o no hay material. Actualmente Inter es líder del grupo, calificó a la liguilla y es protagonista de la Segunda División. La gente, hoy día, tiene el equipo que merece.

EL: ¿Ha cambiado el fútbol en Segunda?

MM: El fútbol es una ventana para los jugadores que aspiran a Primera División. Actualmente se le da más oportunidades a los chavos que antes, se les prepara más. Ya no son jugadores que se cansan a la primera, o que vienen a desgastar años y kilos.

EL: Manuel como aficionado es…

MM: Un enamorado de futbolistas como Pelé y Jairzinho. ¡Qué clase! El Mundial de México ’70 me marcó, lo disfruté como no he disfrutado otra Copa del Mundo siendo aficionado.

EL: ¿Y eso?

MM: Aparte de los futbolistas que mencioné, vi el partido más memorable y más bello de mi vida. El juego Alemania-Italia se me pegó en la piel, que ahorita se me enchina. Ver al Káiser (Franz Beckenbauer) en la cancha con su hombro dislocado, reventándose el físico con pundonor, me emociona. No por algo es considerado el partido del siglo. Híjole, ya se me enchinó el cuero. ¡Qué juegazo!

EL: ¿Idolos?

MM: Siempre he sido fan de los porteros, así que mis héroes han sido Dino Zoff, Lev Yashin y Gordon Banks.

EL: Puro monstruo.

MM: Leyendas.

EL: ¿Portero frustrado?

MM: Tanto como frustrado, la verdad, no. Me encantaba ser portero en los equipos de la colonia, del barrio, del trabajo. Desde chiquito me latía la portería. Y me gustaba más el barrio porque eras más héroe que villano.

EL: Unas atajadas ahorita, ¿o qué?

MM: Jajajaja, no. Ahorita ya pesa la edad, ya soy una coladera. Pero de chavo, ¡n’hombre!, me rifaba el pellejo. Pregúntenle a mi pasado, arquerazo.

Comentarios

Your email address will not be published. Required fields are marked *