De Croacia al sí me acuerdo

Fue en 2011 cuando Atlas, a través de su entonces presidente Carlos Martín del Campo, anunció un acuerdo de intercambio deportivo con el club croata HNK Rijeka, trato que incluía la cesión de los jóvenes jugadores rojinegros Carlos Gutiérrez y Luis Delgadillo, quienes se irían con el propósito de ser proyectados en Europa.

Sin debutar en el máximo circuito con los Zorros, ambos elementos se mostrarían en una división de honor gracias al conjunto croata luego de ser integrados al primer equipo. Pero a los pocos meses de haber arribado al fútbol europeo, desaparecieron. Lo que apuntaba a ser un proceso de mediano o largo plazo dentro de su formación en el viejo continente repentinamente se convirtió en humo.

Cuatro años después uno de ellos, el delantero Luis Delgadillo, forma parte del Inter Playa del Carmen en la Segunda División mexicana. ¿Qué sucedió? ¿Dónde anduvo? El propio jugador de 24 años de edad comparte su historia.

Luis Delgadillo

Luis Delgadillo

Que lo diga Delgadillo

EL: Eres uno de los jóvenes mexicanos que se fue a probar suerte al fútbol europeo.

LD: Sí, jugué en el HNK Rijeka de la Primera División croata. El equipo de Rijeka quería hacer un convenio con Atlas, para esto yo jugaba en la Sub-20, y trajo visores por un mes para observar chavos. Les gusté, les agradé, hablaron conmigo, me ofrecieron un contrato y decidí irme a préstamo.

EL: ¿Cómo fue llegar a un país como Croacia?

LD: Yo tenía unas expectativas muy diferentes a lo que realmente ocurrió. Creí que me iba a costar mucho trabajo la adaptación por el idioma, las tradiciones, las costumbres, pero no fue así. Me acoplé fácil porque es un país joven, con poco tiempo de haberse independizado, apenas estaba arraigándose de tradiciones y costumbres. Es una nación con personas que hablan hasta cinco idiomas, entre ellos el español, así que eso ayudó.

EL: ¿Y el síndrome del Jamaicón?

LD: Sucedieron situaciones personales que me hicieron extrañar a la familia, pero extrañaba más a México, o mejor dicho las groserías que son muy de nosotros como el que te rayen la madre, la picardía.

EL: ¿Tanto así?

LD: Allá la gente es muy ruda, muy patriota, más que nosotros. No sé cómo explicarlo, pero son muy intensos, demasiado meticulosos, bastante ambiciosos y exageradamente disciplinados. Ojo, que eso me sirvió muchísimo en lo personal y deportivo porque aquí en México una gran mayoría no somos así.

EL: Entonces no hubo tanta bronca.

LD: Fui formado en una institución como Atlas, donde aprendes a adaptarte rápidamente a las circunstancias.

EL: Tú que lo viste y viviste desde la entraña, ¿cómo es el fútbol croata?

LD: No es por menospreciar la liga croata pero está al nivel de lo que puede ser un nivel intermedio entre la Primera División y Liga de Ascenso mexicanas. ¿Qué quiero decir? No son tan técnicos como uno pensaría, tampoco son tan rápidos como lo puedes ver en jugadores del circuito de ascenso. Puedo asegurar que la Primera División mexicana es mejor que la de allá porque es más táctica y los futbolistas son más técnicos. Yo creo que mucho tiene que ver con todo aquello que se mueve en México, principalmente el factor económico, aparte de que es un país más grande. Croacia es un país pequeño y a la mayoría de los futbolistas los tratan de exportar antes de que debuten, los envían a Italia o países cercanos para que se desarrollen, por tanto su liga no crece. Con poca técnica y poca táctica, su fútbol se vuelve rudo, de mucho roce.

EL: Dices que son rudos e intensos, ¿también en el vestuario?

LD: En el vestuario el trato de los compañeros fue muy bueno. La convivencia era agradable porque allá tienen en buen concepto a México, lo creen como un país de recursos, rico en muchos sentidos. Consideran al mexicano como una persona noble, amable, y eso les da confianza para ser menos toscos.

EL: Debutaste allá en una Primera División. ¿Por qué no en Atlas?

LD: No sé si referirlo a la suerte o al destino, pero a final de cuentas no se me dio. Tuve algunas oportunidades que no aproveché y cuando regresé de Croacia ya no se me volvió a presentar algún chance, por ello tuve que seguir en Liga de Ascenso con Lobos BUAP.

EL: ¿Cuáles no aprovechaste?

LD: Siendo más chavo era inmaduro y me deslumbraba con cualquier cosa. Cuando recién me subían a plantel de Primera División no lo sabía aprovechar, como decimos vulgarmente me cagaba. Tuve que madurar y cuando creí estar listo para tomar el toro por los cuernos, las oportunidades ya habían pasado.

EL: ¿Miedo? ¿Pánico? ¿Qué?

LD: No era miedo, sino ansiedad por querer hacer las cosas bien y cometía muchos errores. Me ganaba la ansiedad, me desesperaba. Fallaba en detalles como correr cuando no debía correr, como tocar cuando debía retener la pelota. No fui maduro futbolísticamente hablando. Como que me presionaba tanto a mí mismo que terminaba haciendo mal las cosas.

EL: ¿Quiénes te dieron esa oportunidad?

LD: Primero fue Darío Franco. En una ocasión La Volpe, quien nomás me vio entrenar un ratito y me dijo «tú estás verde, vete». También el profe José Luis Mata me dio oportunidad.

EL: Las palabras de La Volpe, ¿cómo las toma un chico?

LD: Es alguien que sabe, que conoce de fútbol. Sí duele, sí cala, pero tomas las palabras de quien viene y te das cuenta de que falta trabajar para mejorar muchas cosas.

EL: Así como calan las palabras, calan los sueños interrumpidos, tales como jugar en Europa.

LD: Sí, y eso es muy frustrante.

EL: ¿Por qué regresaste? ¿Qué pasó?

LD: Hubo una serie de incumplimientos en las cláusulas del convenio acordado entre Atlas y HDN Rijeka que no respetó el equipo croata. Vine a México de vacaciones y Atlas ya no me dejó retornar a Croacia. Yo sí quería, pero el club ya no me dejó. Así que me quedé en Atlas una temporada más hasta que me empezaron a prestar. Primero al Real Cuautitlán de Segunda División, que fue un castigo de la directiva en ese entonces…

EL: ¿Castigo?

LD: Cuando vine de Croacia a México de vacaciones y Atlas ya no me deja regresar, se me hizo injusto que me cerraran la puerta del fútbol europeo. Antes de irme a Croacia me hicieron firmar un contrato por cinco años, que fue como una condición para dejarme salir: «o lo firmas o no te vas». Por la ilusión de jugar en Europa, lo firmé. Voy a Croacia, regreso y no me querían respetar el contrato de cinco años porque no triunfé, porque no me hice figura. Entonces me fui a controversias, comencé a levantar actas para que me pagaran lo que correspondía al contrato. Me lo pagaron de mala manera y me castigaron, me dijeron que «si quieres seguir jugando tienes que irte prestado a tal lado, si no quieres no te prestamos a ningún otro lado». Aquí en México lamentablemente somos producto del club al que perteneces. Ya después limé asperezas con Atlas, terminó la temporada con Real Cuautitlán y me fui a Lobos BUAP en Liga de Ascenso por un año. Luego me vine para acá, a Playa del Carmen.

EL: A ver, pausa. Atlas es reconocido por la formación de jugadores, distinción que contrasta con el trato que les da, según lo que cuentas.

LD: Los jugadores salíamos del Atlas con una mentalidad distinta a otros equipos debido a la forma en que te tratan. Más allá de las carencias, por lo que uno sufría adentro. Vi un Atlas mal manejado por algunos directivos, un Atlas que te hace sentir desechado, ignorado, cualquier cosa. Igualmente reconozco que cierta parte fue mi culpa porque algo me tuvo que haber faltado para que no pusieran más atención en mí, lo pienso así porque tengo un hermano que actualmente es el capitán del equipo Sub-20 y está bien proyectado, bien guiado para debutar. Algo dejé de hacer, o algo malo hice.

EL: Sentirte desechado…

LD: Así te hacen sentir. Cierto, la formación futbolística que tienes en Atlas es impecable, estupenda, pero ya que te hiciste profesional pasas a ser un producto. Reitero que eso se debía a algunos directivos que dejaron de apostar por la cantera atlista y se preocuparon más por otros intereses.

EL: Cambiaron de propietario, ¿a ti te toca esa transición?

LD: Que yo viniera a Playa del Carmen también tuvo que ver con el cambio de dueño en Atlas. Televisión Azteca compra al club y muchos estábamos prestados en equipos de varias divisiones. A todos los jugadores que estábamos fuera de la institución pero que pertenecíamos a Atlas, no nos conocían. Llegamos, nos reportamos y nos preguntaban quiénes éramos. A Televisión Azteca lo que le importaba era la infraestructura, no los jugadores, no la cantera.

EL: Volviendo a lo de tu castigo, tu lapso en Real Cuautitlán imagino que fue difícil asimilarlo tras la situación que te regresa del fútbol croata.

LD: Fue frustrante. Para empezar porque ya me estaba adaptando en Europa y a los seis meses todo cambia por completo. Después me entero que el equipo logra calificar para Europa League y me caló saber que posiblemente pude estar allí. Lo más duro fue aceptar que me castigaran en lugar de apoyarme. Me decepcioné mucho de Atlas, del Atlas de ese entonces.

EL: Digo, debutas en Croacia, Atlas no te da oportunidad y terminas en Segunda División.

LD: Cuando salí de Real Cuautitlán regresé a mi casa porque tenía que reportarme en Atlas, pero yo ya no quería reportarme. Estaba enojado, decepcionado, frustrado porque no se me habían dado valor y trato que merecía. De hecho me puse a buscar becas para estudiar la universidad, ya no quería saber nada de fútbol. Mis papás me vieron deprimido, decaído, así que hablaron conmigo y fueron muy claros: “Haz lo que quieras y te guste hacer, no lo que creas mejor. Si al final no te sale, ya Dios dirá. Primero lucha por lo que te gusta hacer”.

EL: ¿Caíste en depresión?

LD: Ya estaba yéndome a jugar semiprofesional en mi pueblo, que es Ciudad Guzmán. Estaba fuera de forma y me sentía a la par de la gente con la que jugaba. «¡Es imposible que esté a la par de ellos cuando yo soy un profesional!», me decía. Eso me deprimió más, al grado de que ya no quería salir de mi casa, me la pasaba encerrado. Algo sucedió: mi mamá habló conmigo. Entre mi madre y yo no existía una comunicación más personal, más íntima, pero cuando me vio así conocí a una mujer extraordinaria. Jamás imaginé escuchar a mamá como me habló, y ella fue la que me levantó, la que me impulsó.

EL: Hoy te veo y no parece que hayas sufrido. Vaya, estás disfrutando nuevamente el fútbol en una etapa que también es de resurgimiento para Inter Playa.

LD: Me hablaron de varios equipos. Decidí Inter Playa no por el dinero ni por la proyección que llegara a tener, sino por jugar. El entrenador anterior habló conmigo diciéndome que necesitaba a un jugador de mi perfil, que iba a jugar. Y eso es lo que quería, jugar. Pero debo ser sincero. Llegué al Inter Playa completamente desconectado de todo, entiéndase sin deseos de ascender o lograr objetivos en grupo. Yo vine para mantenerme activo, pensando en mi propio ritmo, egoísta. En lo colectivo las cosas no se dieron y es cuando viene el profe Jair Real con un proyecto diferente que nos levantó a todos.

EL: Ironías de la vida, un entrenador también con formación en Atlas.

LD: Desde que llegó el profe Jair sentí que esto iría por buen camino. Él trae una escuela de grandes formadores, con conceptos futbolísticos bien definidos y sobre todo de un buen trato hacia el jugador. Su labor se refleja en el equipo que hemos conformado. Fuimos primer lugar de grupo, calificamos a liguilla, ganamos respeto en la Segunda División. Me gusta que su proyecto contemple la identidad del equipo y su vínculo con el lugar, Playa del Carmen. Sí, queremos ascenso, queremos llegar lejos, pero de la mano con la gente, hacer equipo entre cancha y tribuna.

EL: ¿Qué le dirías a la afición playense?

LD: Que siga creyendo porque estamos preparados para logros más grandes y para que Playa del Carmen tenga un equipo que les genere orgullo. Ya es justo que vengan las alegrías, poco a poco las estamos dando.

EL: ¿Cómo percibes la Segunda División?

LD: Es la división más difícil de todas porque juegas con y contra compañeros con calidad de Primera División. El fútbol es más rápido, más técnico, pero al mismo tiempo de más roce, de meter la pierna. La competencia es más intensa porque todos queremos trascender, pelear por un lugar para mostrarnos. Tienes hambre de jugar, de ganar.

EL: Y en tu caso de volver a soñar.

LD: Sin duda. Me encantaría regresar al fútbol europeo, o debutar en Primera División aquí en México. También sueño con defender la camiseta nacional en una Copa del Mundo.

EL: ¿Volverías al Atlas?

LD: Es mi equipo, son mis colores. Es la institución que me formó, la que me hizo futbolista profesional. Todo depende de la gente que está ahora, de saber si me darían una oportunidad.

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