Un utilero arquitecto de su destino

De buenas a primeras parece un jugador más. Previo al arranque de la práctica, toca el balón o tira a portería en compañía de otros integrantes del plantel. Pero a diferencia del resto, él no porta el uniforme reglamentario para el entrenamiento, pequeño gran detalle que lo distingue en el campo.

-¿Todo listo, Jarocho?-, le pregunta un miembro del cuerpo técnico.

Así le dicen, Jarocho, apodo impuesto con base en su lugar de origen, Veracruz. Señala hacia los conos formados en una zona de la cancha y hacia los balones colocados junto a la portería.

-Todo listo-, responde.

Abandona el terreno de juego para dirigirse a la guarida de su labor, un reducido espacio donde habrá de buscar un par de guantes que le ha solicitado uno de los arqueros. Se trata de un espacio en que todo luce ordenado y acomodado, desde los esféricos hasta las casacas.

-Mi nombre es Víctor José, tengo 22 años y soy utilero del Inter Playa-, así se presenta el muchacho.

Rompiendo los esquemas de jóvenes que anhelan trascender como futbolistas sí o sí, alterando el orden de los factores en chicos de su edad, El Jarocho se declara enamorado del balompié sin afectarse por el rol que le toque. Así lo evidencia disfrutándolo desde su guarida, sitio donde también protege sus prioridades.

Víctor José. Utilero, Arquitecto.

Víctor José. Utilero, Arquitecto.

Que lo diga Víctor José

EL: ¿Cómo llegaste a Playa del Carmen?

VJ: Inter Playa me dio la oportunidad de jugar en Tercera División, algo que no pude hacer en Veracruz, que es mi tierra.

EL: Lo tuyo en un principio estaba en la cancha.

VJ: Sí. El profe Rogelio Calderón me vio jugar y confió en mí para venir al equipo de Playa del Carmen. Vine para la temporada 2011-2012 y terminé quedándome por acá.

EL: ¿En qué posición?

VJ: Medio de contención. Podría decirse que lo mío es la media cancha.

EL: ¿Por qué ya no seguiste jugando? Caray, ahorita podrías estar en el plantel en Segunda División.

VJ: Primero fue porque preferí terminar mis estudios de preparatoria, así que me metí al Bachilleres. Después, cuando quise regresar en forma, ya había rebasado el límite de edad que marca el reglamento.

EL: ¿Estudios y fútbol no se llevan bien o qué?

VJ: No sé en otros lados, pero acá por los horarios es complicado. Los tiempos no se ajustan, como que no coordinan los horarios. Entrenar y jugar, ir a clases y hacer tareas, difícil cuando tienes ganas de hacer las dos cosas, sin embargo eliges una.

EL: Optaste por el estudio.

VJ: El fútbol es corto, una carrera corta. Un día te lesionas o te retiras, ¿y luego? Creo que con el estudio tienes más posibilidades de salir adelante y ser alguien en la vida.

EL: ¿Y la universidad?

VJ: Ya estoy en ella. Estudio arquitectura en la Universidad Riviera. Voy en cuarto semestre, ya me falta menos para terminarla.

EL: ¿Te aplicas o le echas flojera? La verdad.

VJ: Sí me aplico. El primer semestre sí me costó trabajo porque tienes que agarrarle el ritmo a las clases, al hacer tareas, al estudiar para exámenes, hacer trabajos.

EL: Tienes 22 años y vives en Playa del Carmen. ¿No te gana la tentación del relajo?

VJ: No, hasta eso no. Estoy muy concentrado en terminar mi carrera y en continuar dentro del fútbol, ahorita como utilero del Inter.

EL: ¿Novia?

VJ: Sí tengo mis admiradoras, pero no me distraigo. Hay muchísimas mujeres guapas por acá, pero por ahora prefiero invertirle tiempo a mis objetivos. La verdad no me quiero distraer.

EL: A ver, como jugador y estudiante no te daban los tiempos. ¿Cómo utilero y estudiante sí?

VJ: Bueno, un punto es que yo mismo aprendí a coordinarme con los horarios. Aparte se ajustan los horarios del entrenamiento del equipo con los de la universidad. También tiene que ver que no es la misma exigencia para un futbolista que para un utilero.

EL: La pregunta obligada, ¿por qué utilero?

VJ: Desde el torneo pasado empecé ayudándole al viejo Monreal (don Manuel) en labores de utilería. Para mí eso era como estar cerca del fútbol, cerca del equipo Inter Playa, y poco a poco le fui agarrando gusto. Ahora el profe Jair Real me da la oportunidad de encomendarme la responsabilidad, lo que agradezco y disfruto.

EL: Cuando ves a los chavos jugando, ¿no te da cosquilla de volver a las canchas?

VJ: Sí, claro. Principalmente cuando van perdiendo, como que te gana la sensación de querer entrar y poner orden. Pero tampoco es para sentirme mal o frustrado.

EL: De la cancha al cuarto de utilería, ¿cómo se vive el fútbol? Algún ejemplo.

VJ: Puede ser la reacción de los futbolistas. Cuando estás adentro del campo sabes que hay gritos y reclamos, lo que es normal durante el juego. Cuando estás afuera y escuchas esos gritos, te saca un poquito de onda que quieran desahogar sus enojos contigo que ni siquiera jugaste. Eso sí, no me han faltado al respeto.

EL: Si te lo propusieran, ¿volverías a la cancha?

VJ: Sí, pero primero que me dejen terminar mi carrera, o bien que me den facilidades para poderla concluir en tiempo y forma.

EL: ¿Andas solito por acá?

VJ: Mi familia está en Veracruz.

EL: ¿No te gana la soledad?

VJ: Todo está en la mente, ¿no? Claro que extraño a mis papás, sin embargo no me ha aparecido ese miedo o esa sensación. Creo que mucho tiene que ver el hecho de que estoy haciendo lo que me gusta y voy paso a paso en mis objetivos.

EL: Definitivamente eres un mutante.

VJ: Jajajaja, a lo mejor.

EL: También valdría la pena reconocer el trabajo de tus padres.

VJ: Ellos me ayudan a pagar la escuela, me motivan, me hacen sentir seguro. Mi papá es ingeniero y mi mamá es arquitecta, los dos ejercen, hacen lo que les gusta. Son mi ejemplo.

EL: Ah, entonces ya lo traes en la sangre.

VJ: Podría decirse que sí. Desde chico me ha fascinado ver edificios, construcciones y monumentos. La arquitectura me atrae desde niño.

EL: Dicen que se es en la cancha como se es en la vida, que el campo es un espejo de las personalidades. Lo mismo aplica para ti: ordenado en tu labor como ordenado fuera de.

VJ: Es lo que tengo que hacer. Bueno, en lo personal me gusta que todo esté en su lugar, todo en orden.

EL: Nomás por curiosidad, ¿a qué equipo le vas?

VJ: ¡Al América! Soy americanista.

EL: Uno pensaría que serías tiburón.

VJ: No, no. Veracruz es mi tierra, pero el equipo nunca me agradó, jugaba mal. A mí me atrapó el América, un equipo grande con juego vistoso.

EL: ¿Ya pisaste el Azteca?

VJ: ¡No! Es un sueño que quiero cumplir.

EL: Tus ídolos son…

VJ: Rubens Sambueza y Lionel Messi.

EL: ¡Rubens Sambueza!

VJ: ¿Qué tiene? A mí me gusta cómo juega.

EL: Es la primera vez que escucho a alguien decir que es su ídolo.

VJ: Oye, ¡juega en el América!

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