El gallo gringo

Se habló tanto de Ronaldinho, de Danilinho, de Sinha, de la legión brasileña de Querétaro, que pocos imaginaron que, al final, el más gallo sería un gringo.

Domingo histórico en la capital queretana. Una de las plazas futboleras más leales pero que más han sufrido desilusiones en nuestro fútbol, tuvo su cita más importante con la historia, una semifinal de vuelta en casa.

Con el marcador adverso y el vestidor resentido por las irreverencias de Ronaldinho, los Gallos Blancos saltaron al campo motivados por una afición a prueba de tragedias, curtida por los descensos y forjada por las tiranías de directivas anteriores.

¿Que Ronaldinho hizo un berrinche tres días antes? ¡Bah! Eso no importaba para Vucetich, quien incluso tuvo en dicho desplante el pretexto perfecto para mandar a la banca al astro brasileño sin ser señalado.

Sin magia, pero con pulmones de sobra y cojones para regalar. Así fue el once inicial que lanzó el Rey Midas para tratar de revertir los dos goles de ventaja que ostentaba Pachuca en el global.

Bornstein, borrado

Seis meses antes, la directiva, aún con Ignacio Ambriz al frente del cuerpo técnico, había diseñado un plantel muy sudamericano, con marcada influencia brasileña, sobre todo en ataque.

Con el goleador Sanvezzo convaleciente todo el torneo, la apuesta fue que Ronaldinho se hiciera con la responsabilidad de montarse el equipo al hombro, pero el famoso crack de la sonrisa tatuada llegó tarde a la pretemporada y su aporte a lo largo del torneo fue mercadológico, más que futbolístico.

Sinha es un superdotado, pero las piernas ya no le responden como en el Toluca, por lo que el mayor aporte brasileño para el club llegó desde la portería, con el trabajo siempre seguro de Tiago Volpi. De la legión brasileña, fueron William Da Silva y Danilinho quienes mostraron mayor regularidad a lo largo del torneo.

También había un estadunidense, prácticamente borrado por Ambriz.

Con Vucetich, su suerte cambió

El camino del Querétaro era insostenible en el torneo. Cuatro derrotas, dos empates y sólo una victoria en siete jornadas, llevaron a tomar la decisión de cara a la jornada 8: Cesar a Ignacio Ambriz y contratar a Víctor Manuel Vucetich. Pero el debut no fue nada alentador, goliza en contra ante Puebla.

En las primeras ocho fechas, Jonathan Bornstein sólo había jugado 90 minutos, a eso hay que agregarle que durante el Apertura 2014 no contó para Ambriz, quien no le dio ni un solo minuto.

A la llegada de Vucetich, todo cambió. Bornstein fue titular a partir de la jornada 9 e indiscutible en el esquema hasta los últimos tres partidos de la fase regular, donde un desgarro en el aductor derecho lo alejó de nuevo de las canchas.

Apenas se supo que jugarían liguilla, Bornstein le hizo saber al cuerpo técnico que estaba al cien por ciento para volver al cuadro titular y reapareció contra Veracruz en la serie de cuartos de final.

Su primer gol en México

Así llegó la serie semifinal ante Pachuca. Con Sinha y Ronaldinho como titulares en el juego de ida, Bornstein y toda la zaga sufrieron de más en el primer tiempo jugado en la Bella Airosa, donde dos goles del rival y una expulsión de Ricardo Osorio amenazaron seriamente con dar por terminadas las aspiraciones de Querétaro.

Pero Vucetich arregló el desmadrito. Hizo cambios, soportó el berrinche y cerró su arco. Dos goles de desventaja eran complicados, pero no imposibles de remontar en La Corregidora.

Jonathan Bornstein juega en México desde enero del 2011. Son más de cuatro años de estancia para el nativo de Torrance, una pacífica bahía de California donde los complicados Chuck Norris y Quentin Tarantino radican.

A pesar de no ser un novato en el fútbol mexicano, Bornstein nunca había anotado un gol en liga. No lo hizo en los míseros nueve partidos que el Tuca le permitió jugar en Tigres; tampoco en Atlante, donde sólo estuvo seis meses. Sin embargo, eligió el mejor momento para anotar.

Querétaro dominaba y tenía al Pachuca en la mira tras el gol de Ángel Sepúlveda, pero no llegaba el gol histórico, el que daría el pase a la primera final en la vida. Entonces, entre la legión brasileña, apareció el gringo, justo en el hueco que Miguel Herrera Equihua descuidó, inalcanzable para Mosquera y Salinas, con la gracia de un pase excepcional de Danilinho.

Entró al área grande y descargó toda la zurda, un riflazo con furia que venció al Conejo.

El cielo de Querétaro rompió en llanto. El mejor novato de la MLS en el 2006, el judío de la plantilla, el que no jugaba con Ambriz, anotó un gol que no se olvidará nunca en tierras queretanas.

Así quedará escrito y en el futuro, las generaciones venideras leerán: “en aquel equipo de Ronaldinho, nos llevó a la final El Gallo Gringo“.

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