Pan divino

Su carisma atrapa a cualquiera. Su presencia ante las cámaras propicia ese momento de atención de todo aquel distraído que se encuentre peleando con el control remoto cada domingo por la noche, y además, su belleza es gracia divina.

En una de mis tantas batallas con el control fue que la conocí. El primer impacto visual fue devastador; minutos más tarde me reí con la dinámica que hacía en las tribunas con los diferentes “conocedores” del mundo balompédico y sus respectivos equipos.

¿Quién es ella? Me pregunté. “Nahima”, respondió el televisor. ¡Oh!

La naturalidad con que se manejaba entre la muchedumbre, olvidándose por completo de las delicadezas típicas que la condición femenina exige cuando se enfrenta a la banda masculina en las tribunas de un estadio, simplemente me atrapó. Desde entonces me encuentro con ella cada fin de semana, sin falta.

Soy de los que piensa que la presencia de las damas en el periodismo deportivo mexicano tiene mucho por demostrar aún, y es que desgraciadamente los mismos medios nos han repetido hasta el cansancio, a través de sus distintos espacios, que una cara bonita y un cuerpo irresistible también hacen periodismo, y eso es una gran mentira. No todas las modelos pueden ser conductoras y no todas las periodistas deberán ser modelos.

Tampoco se trata de ejemplificar (y hay muchos nombres) con aquellas damas que su mejor talento al hablar de fútbol o al intentar hacer una nota de color, es su innegable belleza. Es lindo verlas, admirarlas, pero a los que nos gustan los deportes también nos interesa una misión bien hecha ante las cámaras.

Aquellas que han dedicado tiempo y esfuerzo a su chamba como periodistas o reporteras de deportes… Adriana Monsalve, Marion Reimers, Carolina Padrón, Valeria Marín, Inés Sáenz o, en el extranjero, la joven Erin Dolan, Erin Jill Andrews, la francesa Melissa Theuriau, Sara Carbonero, Tracy Wolfson y Alex Flanagan, por citar a algunas, es una probadita de que la belleza y el compromiso con el ejercicio periodístico no están peleados, como muchos y muchas aseguran.

Nahima, que en árabe significa pan divino o alimento de Dios (¡aaaay ya me dio hambre!), representa hoy una sana posibilidad para que el papel de las damas en la conducción deportiva mexicana adquiera una faceta peculiar, versátil, con tintes de picardía, libre, cero rígido, listo, pero sin dejar de lado el objetivo primordial. Y es que Nahima lo trae en la sangre, pues a través de sus viajes personales y de trabajo, suele informar, divertir, enseñar, ya sea frente a una cámara de televisión, en redes sociales o ¡desde un celular!

Así, Nahima Choura tiene de frente la gran posibilidad de confirmarse como la verdadera líder de conductoras y reporteras de Televisa Deportes, y es que en poco tiempo su trabajo ha superado de manera natural lo que las demás ni con calzador han logrado ajustar.

Te seguiremos de cerca, querida Nahima.

Pan divino

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