¿Dónde quedó la bolita?

¿Cuántas veces ha estado usted disfrutando de un partido de fútbol por televisión y, de la nada, la imagen se ve interrumpida por algún distractor entre su visión y el evento deportivo?

Entendiendo que esta situación no es exclusiva de México, pues en otras partes del mundo la dinámica en televisión abierta es similar, la realidad es que las interrupciones durante una transmisión deportiva en nuestro país son ya naturales y cada vez más exageradas.

Hablamos de que, independientemente de la necesaria publicidad, ahora la interacción del público de manera instantánea durante una transmisión, termina por desviar la atención del televidente de lo que realmente es lo más importante: el balón y el deportista.

Para darle sustento a este escrito se tomaron en cuenta seis partidos, dos por liga, mexicana, española e inglesa, y los resultados fueron significativos, reiterando siempre que la Liga y la Premier, al ser transmitidas en nuestro país por televisión de paga, dejan prácticamente la publicidad de lado, pero no así las interrupciones por repeticiones o close-ups a entrenadores y directivos reaccionando ante situaciones del juego.

Cifras y modelo televisivo

En este sentido, el partido Veracruz–América, transmitido el viernes 12 de febrero del presente año por TV Azteca, arrojó un número de 24 cortes sólo por repeticiones y por el famoso y estéril uso de la tecnología, todas éstas, con balón en juego. En total fueron poco más de dos minutos y medio del partido que no pudimos presenciar gracias a un sinfín de repeticiones, algunas de ellas incluso fuera de tiempo.

Ejemplo: Repetir por tercera y cuarta ocasión un gol anotado en el primer tiempo, pero ahora en la segunda mitad.

En el mismo rubro (repeticiones), el Real Madrid-Bilbao y Sevilla-Las Palmas (de ese mismo fin de semana) interrumpieron la transmisión con balón en juego en 12 y 15 ocasiones respectivamente, perdiendo un minuto con 22 segundos y un minuto con 24 segundos. En liga inglesa, el Arsenal-Leicester y el Bournemouth-Stoke lo hicieron en 6 y 9 ocasiones respectivamente, para perder un minuto con 5 segundos y un minuto con 34 segundos.

El Cruz Azul- Querétaro, transmitido por TDN, se comió un minuto con 58 segundos en repeticiones, muchas de ellas totalmente fuera de tiempo. En ese lapso, el balón estaba en juego.

La modernidad se traduce en ver menos juego

Pero en el fútbol por televisión no sólo la publicidad es motivo de interrupción de juego activo. Resulta que en la televisión abierta mexicana existe hoy la costumbre de llenarnos la pantalla de fotos y mensajes a través de redes sociales. Un modelo adoptado desde los Estados Unidos ciertamente, pero en el que gracias a la cantidad de tiempos muertos en varios de sus deportes, estas tomas especiales no afectan en gran porcentaje la transmisión activa. En Europa, en lo que repespecta al fútbol exclusivamente, la problemática con México es similar: close-ups y tomas aéreas cuando el balón está en juego.

En México, además, las televisoras nacionales (Televisa y TV Azteca) miden fuerzas de rating realizando un sinfín de dinámicas con los aficionados. Abusan también de las famosas encuestas, la mayor de las veces sin un fondo inteligente, pero que se comen tremenda cantidad de minutos. Así, es normal que mientras el partido se juega, en la pantalla vemos imágenes de aficionados y sus mascotas vestidas con la camiseta del equipo favorito, otros mostrándonos lo que comen mientras ven el encuentro, otros votando por el DT mejor vestido o por el portero más audaz, etc.

Más cifras

En el mismo Veracruz-América la dinámica con el @desafioconcord nos robó 20 segundos más, que sumados a los de 2’30” de repeticiones, dan casi tres minutos de distracción en plena transmisión. A este apartado sumemos la habitual publicidad que la tele abierta suele mostrar partido tras partido. En el mismo juego, por ejemplo, utilizaron 45 segundos de pantalla completa en plena acción, una de ellas con Chevrolet, que fue la que más tiempo duró.

Así, en el duelo entre Tiburones y Águilas, también se realizaron seis close-ups que se comieron 38 segundos de juego activo aproximadamente. Súmele a esto, el recuerdo del gol de Reinoso a Gatti por la Copa Interamericana, que tapó la pantalla completa por casi un minuto mientras el partido se jugaba.

En total, dicho duelo tuvo 35 interrupciones que se tradujeron finalmente en 5 minutos con 57 segundos de “imagen robada”.

Era el juego estelar de la jornada, y fue el más explotado en estos apartados.

Cruz Azul-Querétaro tuvo en total 19 interrupciones que arrojaron 3 minutos con 9 segundos de imagen de juego perdida; mientras que los duelos de liga española interrumpieron en 18 y 20 ocasiones la transmisión. Publicidad y dinámicas en redes de estos dos juegos, no hubo.

Los transmisiones de liga inglesa interrumpieron en total 10 y 15 ocasiones los dos duelos ya citados con repeticiones y tomas cerradas a las bancas.

Nota: En la transmisión del partido entre Santos y Monterrey del viernes 12 de febrero, transmitido por TV Azteca, tan sólo en el segundo tiempo, entre su ya popular dinámica de redes sociales #viernesbotanero y los recuerdos de Mohamed con sus diferentes peinados, gastaron casi cuatro minutos, tapando de un tercio a pantalla completa, mientras el partido se jugaba.

Así, la reflexión es que las televisoras mexicanas, en su afán por hacer más atractivas las transmisiones del fútbol, terminan saturando la pantalla con elementos muchas veces injustificados, por ejemplo: mostrar al DT con los brazos cruzados y escupiendo, enfocar al jugador que está en la banca conversando con sus compañeros, presentar al señor comiendo una torta, las parejas besándose en la tribuna, o peor, repeticiones del primer tiempo en la parte complementaria. ¿Y el medio tiempo, para qué sirve? Para más publicidad.

Este tipo de situaciones de alguna manera comienzan a dejar huérfano al balón, que aunque en ocasiones es pateado sin ton ni son, finalmente, queremos pensar, es uno de los elementos importantes del juego.

Y a usted, amigo lector, ¿le parece atractivo este modelo de transmisión?

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