Hasta ayer

Chapecoense es hoy, ahora, “el equipo donde habitaban grandes historias”. Hace apenas unas horas, nadie se interesaba en narrarlas.

Hoy, los nobles y sensibles relatos se construyen no por lo valioso de los hechos que los avivan, sino por su envoltura, que es de desgracia.

Cadenas de televisión deportivas interrumpen transmisiones para proyectar contactos vía satélite con el lugar de los hechos. Adornan el drama de la noticia con recuentos e imágenes de los múltiples triunfos que ha conseguido el Chapecoense en los años recientes, y pormenorizan el camino del equipo hacia la final de la Copa Sudamericana. Ese exitoso trayecto deportivo, por cierto, no lo transmitieron en vivo a pesar de poseer los derechos de transmisión.

En México, por ejemplo, Fox Sports decidió no transmitir en vivo los partidos de la Copa Sudamericana. En su lugar, nos ofrecían repeticiones de Champions League, Europa League o su propia programación. El torneo y los equipos sudamericanos no merecieron mayor interés y cobertura de los magnos espacios deportivos mexicanos. ¿La razón? Atlético Nacional, San Lorenzo, Cerro Porteño y Chapecoense, por hablar sólo de los cuatro semifinalistas, no les prometían un raiting medianamente admisible.

Claro, hasta ayer.

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