El azar se va con los mejores

Porque no se sabe qué va a pasar, lo vemos. Lo seguimos viendo. Nos gusta. El fútbol al inicio de los tiempos, ahora y en el futuro, será igual: imprevisible, azaroso, incidental, circunstancial.

Barcelona acaba de eliminar al Paris Saint-Germain tras remontar un 0-4 en la ida. Terminó con un 6-1 en la vuelta y superó la más grande desventaja en la historia de Champions League. Pero alejémonos en estos momentos de la prensa y sus títulos épicos. También de la comprensible euforia de los aficionados. Pongámosle hielo al recuerdo del partido y repasemos las muchas circunstancias que construyen la “proeza” (Mundo Deportivo) y lo “apoteósico” (Sport), calificativos acertados, pero poco descriptivos de lo que pasó en el campo, es decir, el juego real.

En el fútbol, lo “heroico” es más pariente del azar que del esfuerzo sobrehumano. Lo “increíble” toma mayor dimensión cuando se da en el minuto 95 y no en el 77. La “hazaña” siempre es mejor compañera del resultado que del juego.

Hoy el Barça escribió historia de la buena, y lo hizo dando un juego apenas lúcido. Exaltó como pocas veces a los futboleros, culés o no, sin que aparecieran, por ejemplo, el gran Iniesta y el gran Messi. Dadas las circunstancias, logró la insospechada cifra de 6 goles, siendo uno de ellos autogol, dos más de tiro penal, y otro en perfecto cobro de tiro libre. No olvidar el tiro al poste que estrelló Cavani, y que es, tanto como los goles blaugranas, trozo medular de esta inolvidable remontada. Esto es el fútbol, ni más ni menos.

Es secundario que Emery tirara el equipo tan atrás. No importa que el árbitro haya tenido una posición parcial. Qué mas da si Luis Enrique no supo o no pudo hacer que su equipo atacara más y mejor. El fútbol se sostiene por lo impensado de su trámite, por lo incierto de su realidad.

Estos momentos excepcionales a los que se llama “corazón”, no son otra cosa que un centímetro que faltó o sobró. Decimos “mística”, pero bien puede ser un árbitro y sus decisiones que mueven también el juego. Muy bien se escucha “peso de la historia”, pero queremos decir tiro libre acertado que renovó esperanzas cuando éstas ya se iban del Camp Nou. Y por supuesto, son “héroes” los futbolistas receptores del mayor número de circunstancias fortuitas a su favor a lo largo del tiempo. Y en este renglón, y por eso el juego se vuelve justo, estos futbolistas casi siempre son los genios, los distintos.

Por eso nos gusta el fútbol, porque el azar, lo impensado, casi siempre, se va con los mejores.

 


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