Penal derretido

El penal innegable es el que no se sanciona. Ese castigo omitido es el premio para el fanático futbolero porque lo levanta de su asiento, lo pone rabioso, lo pone alegre, grita, reclama, festeja, se queja y agradece. Este tipo de penales incumplidos son los de verdad, porque crean sueños frustrados, probabilidades aparentes, realidades no demostrables; también triunfos más valorados por haber quedado en riesgo. Y porque dan de qué hablar, que a final de cuentas, la controversia es la cancha donde juega el aficionado.

Hay otro tipo de penal, el aburrido, el monótono, que es el que sí se marca, el que se convierte en un mero tiro de castigo de los que muy pocos pasan a la historia.

Por suerte, en el Chivas-Tigres, Luis Enrique Santander nos regaló uno de los buenos, de los penales derretidos que se quedan siempre en el recuerdo.


Comentarios

Your email address will not be published. Required fields are marked *