Modesto traspaso

Es el juego simplón de titular una nota, de ejemplificar un hecho. Héctor Moreno fue firmado por la Roma y el ingenio bobo se cumplió a la letra: había que ilustrarlo de guerrero romano, o de César, o de emperador, o cualquier cosa que nos remita de forma fácil a la ciudad de Roma.

Y entonces, tras el título y la burda imagen, se comienza en los medios una interminable lista de aptitudes y cualidades del jugador que, según el relato, explicarían el traspaso a un equipo de mayor talla respecto al de procedencia. Experiencia, estatura, perfil zurdo, capacidad goleadora, profesionalismo. En fin, que dan a entender que el fichaje le acrecentó habilidades que de cualquier manera ya poseía el día anterior a conocerse la noticia.

La nota, sin embargo, se les va a todos. La dan a conocer, pero les escapa. Héctor Moreno, efectivamente un defensor con todas las condiciones enumeradas, pasó del PSV Eindhoven a la Roma por 5.7 millones de euros. Ese dato, dentro del petulante mercado de fichajes europeo, es una ganga. Los holandeses habían pagado 5 millones de euros al Espanyol, que a su vez pagó 4 millones al AZ Alkmaar. Es decir, que todo ese discurso del gran defensor mexicano vendido a Italia, del capitán del Tri en pleno crecimiento profesional, del zurdo de gran técnica y experiencia, en realidad tiene un marco modesto, de poco valor para el estándar actual.

El precio de un jugador no siempre se refleja en el costo de su ficha, pero hoy es un indicador, y en este caso la venta de Moreno no fue deslumbrante, todo lo contrario. Claro, quedó disimulada por la categoría de equipo al que se unirá.

Si se pone en perspectiva, más de un jugador se cotizó a ese precio en el pasado draft del fútbol mexicano. De sobra está decir que de menor nivel.

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