La resignación de Borislav

Si tú futbolero vuelves a ver el primer gol de Nigeria en una Copa del Mundo, no te miento, juro que se te enchinará la piel.
Te tocará el alma el festejo de Rashidi Yekini, ya fallecido. A diferencia de otros delanteros que corrían hacia las tribunas, él quiso fundirse con lágrimas en la red.
Pero también podrás sentir misericordia por el hombre que se lamenta a sus espaldas, el portero búlgaro Borislav Mijailov.
Resignado, Boris acepta la doble humillación que registra la cámara: no poder hacer nada por proteger su arco y evitar cualquier movimiento brusco para que no se caiga el peluquín que cubre la calvicie que le avergüenza.

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