Zidane influye

No es el entrenador perfecto. A veces se equivoca, aunque rectifica y gana.
Zidane es silencioso, calmado, o intenta serlo.
Cuando no coincide con el trabajo arbitral: levanta las cejas y sonríe.
Cuando la tensión lo invade, fija la mirada en la cancha y trama.
Zidane también reacciona, se asombra, se pasma, y a veces explota, pero no es tribunero. No lo necesita.
A Zidane le gusta el fútbol, lo goza, lo vive, lo siente.
Zidane se emocionó con la chilena de Bale. Su reacción le ha dado la vuelta al mundo quizás más veces que la estampa del galés.
Zidane es mediático; influye dentro y fuera de la cancha.
Zizou es el rostro decente del fútbol.

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