Cicatrices

E

n tan solo dos días de 1942 fueron asesinados ahí 27 mil judíos: niños, mujeres, ancianos, familias enteras, todos por el ejército Nazi. Una barranca convertida en fosa común les resultó ideal para dar paso a la atrocidad.
Inmersa en esa historia emerge Rostov del Río Don. Ciudad mundialista. A sus afueras se ubica Zmievskaya Balka, el sitio trágico; y siguiendo por el Río se llega al Rostov Arena, que en su proceso de construcción desenterró cinco bombas de la Segunda Guerra Mundial. Las cicatrices no desaparecen.
El Río Don, cuna de la legendaria cultura cosaca, ha sido fuente de inspiración artística. Por cierto, a sus orillas se efectuarán cinco partidos del Mundial, entre ellos, Corea del Sur-México. Uruguay y Brasil también navegarán sus aguas.
Escenificar los enfrentamientos cosacos desde el rectángulo verde no es aconsejable; pero con un balón en los pies bien podría dignificarse el sentido de la batalla.
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