Lo que no te perdonan

Messi iba de un lado a otro, tocaba, pasaba, se metía al corazón del área, ¡hacía todo!
El resto, lo veía jugar.
El colmo; Biglia recibe el balón y espera a que el 10 recorra metros para simplemente hacerse a un lado y dejarle la pelota.
El medio campo argentino no sustenta juego ofensivo ni defensivo.
Pero vino la jugada clave, esa que le quitó responsabilidad al resto y se la endilgó a uno solo.
Y Messi lo volvió a hacer; no me refiero a la falla del penal. Volvió a bajar la cabeza y a mirar al suelo. Volvió a ponerse las manos en la cintura en señal de hartazgo, de fastidio. Eso es lo que no te perdonan, Lionel.
De Argentina no hay que sorprenderse, quien los haya visto en la eliminatoria y en el humillante 6-1 ante España, saben que lo de hoy ante Islandia no fue culpa solamente de uno.

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