Tiro al blanco sin avestruz

S

e crucifica a Messi por tener que jugar solo sin apoyo de las piedras que le ponen como compañeros.
Si acaso, por aquello de repartir culpas, Caballero también se mueve en la cancha aunque sea para perjudicar su propio arco.
Los dos grandes responsables de todo en un campo de fútbol (portero y delantero) son tiro al blanco de lo que otros nueve quieren evitar.
Acuña, por ejemplo, manda dos centros con dirección a nadie en menos de dos minutos. Lo que es peor: sin alzar la mirada para localizar rematador. Vaya, como avestruz.
El mismo Acuña, no conforme con estorbar en labores defensivas y ofensivas, sin cooperar en nada, se hace amonestar en minutos finales para inyectar de ánimo al rival. Pero como es invisible, se libra del dardo.
Total, solamente jugó Messi.
Ah, y Caballero.

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