Fútbol multicultural

Rusia 2018 cambiará la percepción cultural del juego.

África, sin clasificados a segunda ronda, puede sentirse representada por Bélgica, Francia e Inglaterra, hoy en semifinales.

La revolución futbolística europea tiene sustento en la histórica inmigración africana. Pero la formación no es casualidad; existe un claro manejo organizado y sistematizado por parte de las federaciones europeas, que entendieron que el momento de tumbar barreras había llegado con aspectos positivos. Ya no son sólo fuerza, ahora habilidad, técnica depurada y disciplina táctica.

La multicultura no sólo tiene que ver con el futbolista de origen africano que ha hecho más fuertes las ligas europeas. Apenas fuimos testigos del polémico festejo de dos jugadores suizos con raíces kosovo-albanesas (Xhaka y Shaqiri). Los helvéticos también cuentan con futbolistas de origen camerunés, Breel Embolo, Yvon Mvogo; caboverdiano, Gelson da Conceição; marfileño, Johan Djourou.

Inglaterra con jamaiquinos y algún nigeriano. Alemania con turcos, ghaneses o tunecino (Khedira).

En Francia, de los 23 convocados, 14 son de origen africano. En Bélgica, ocho. Rusia tiene un brasileño, Mario Fernandes.

Así, jugadores en su mayoría nacidos en países europeos, no olvidan su origen a la hora de practicar el juego: República del Congo, Camerún, Argelia, Mali, Angola, Marruecos, pueden sentirse orgullosos sin estar presentes oficialmente en etapas finales del Mundial.

La multicultura modificó el juego europeo y muy probablemente tendremos a varios futbolistas de origen africano levantando la Copa el Mundo.

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