No es tu casa

¿C

ómo explicarte que esa no es tu casa?
No, Cruz Azul, el Azteca no tiene tu nombre ni tu marca.
Una institución grande no puede poseer lo que no se construyó para sus ideales.
Borrar escudos o pintar butacas de color azul no es la solución para hacer del Azteca tu hogar.
No es tu casa cuando ahí perdiste la final más dolorosa de tu historia ante el rival más odiado. En su casa.
Para sentirte como en casa, habrás de jugar bien, ganar, levantar títulos, y que tu afición ponga color en las inmensas tribunas.
La soledad del estadio Azul y la invasión de otros colores populares en sus gradas, te hacía visitante en tu mismo feudo. Habrás de superar eso en el nuevo escenario.
El Azteca no es tu casa, no es de tu propiedad, lo único que te puede ofrecer es el pedazo de historia que te ganaste ahí hace más de 40 años; grandeza que desde ese entonces, ni en Santa Úrsula, ni en la Ciudad de los Deportes, has podido refrendar.
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