Honestidad

C

ómo se encendió la gente cuando el grandulón hacía mofa del chaparrito que, sin embargo, reaccionó como con ganas de pelear, a lo mexican.
Miazga se apellida el gringo ese, ciento noventa y tres centímetros de lo que, de chavos, denominábamos tronquéz. Sí, un grandote de esos que tienen por recurso la patada, o la provocación, o la burla. Aunque, no queda más remedio que aceptarlo, mal no juega.
¡Míralo, se sigue burlando el brutote! Estaba para que Lainez ya con la calentura, entendámoslo, respondiera con cabezazo bien dado aunque sea en el cuello, la barbilla, no importa… porque claro, y aquí también tenemos que ser bien honestos, ¡ni de puntitas lo conecta en la nariz!

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