El rápido tiempo de ella

Recién había terminado su entrenamiento con los niños de la categoría 2010 cuando llegó el vicepresidente deportivo del club para pedirle que se presentara de inmediato en la oficina del dueño porque tenían algo importante que comunicarle.

Nerviosa, preocupada de que la fueran a despedir con el arribo del nuevo cuerpo técnico a la institución, caminó por todo el campo en silencio. Pensó en lo rápido que transcurre el tiempo y recordó el día en que pidió una oportunidad para mostrar sus capacidades como entrenadora durante tres meses hasta que fue contratada para hacerse cargo de las divisiones infantiles.

Cruzó la puerta de la oficina. Ya la esperaban el dueño y el experimentado director técnico que fue fichado con la encomienda de devolverle grandeza al club mediante títulos obtenidos con buen fútbol.

-Buenos días.

El experimentado director técnico se acercó a la entrenadora dándole un pants completo del equipo con sus iniciales bordadas en la chamarra. Ella reaccionó con asombro.

-A menos que usted decline a ser mi auxiliar, ¡bienvenida!

-¿Au-xi-liar?

-Sí. Usted es una gran entrenadora. He seguido de cerca su trabajo con los chicos. Me agrada su vocación ofensiva del juego y el dominio de lectura que tiene sobre él. Nadie mejor que usted. ¿Acepta?

-¡Claro que sí!

Cinco minutos después dieron una breve conferencia de prensa para anunciar los cambios y renovado proyecto. Acto seguido, ella regresó al campo para llorar un rato a solas y corroborarse a sí misma lo rápido que transcurre el tiempo.

FacebookTwitterWhatsAppEmail

Comentarios

Your email address will not be published. Required fields are marked *