Quedó mudo el Azteca

© Etzel Espinosa /Imago7

M

e acompañó desde niño hasta mi edad adulta. Quiero guardar esa voz en mis memorias futboleras, en mis entrañas como aficionado. Deseo mantenerla fresca en mis oídos, detenida en el instante en que la escuché por primera vez en el Estadio Azteca; el fútbol es infancia, no se nos olvide. Llegó el día en que dejó de escucharse, el día en que comenzamos a extrañar.
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