Cascadas rojas

Aún recuerdo las bengalas en el estadio San Nicola de Bari: humeantes cascadas rojas. Marco insuperable.
Final de Copa de Europa 1991 y el Estrella Roja era potencia pura, con jugadores de categoría universal. En la cancha había pasión, se construía gloria, pero a la par un conflicto bélico gestaba una dolorosa grieta que acabaría sin piedad con la dinastía serbia.
27 años después han vuelto a sentir.
Hoy, con una plantilla modesta, muy por debajo del aburguesado Liverpool de Klopp o de aquel campeón europeo del ’91, Estrella Roja volvió a dar signos de vida.
Quizá fue algo etéreo, pero las sensaciones regresaron. Piel erizada, euforia en las tribunas, marco esplendoroso, cascadas rojas… ¿o las soñé?
No sé, quizá el recuerdo de 1991 hoy me hizo sentir.
Quizá sólo fue eso…

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