Tiempos de cambio

Vivimos tiempos de cambio aunque a muchos no les guste. Vivimos tiempos en los que decir la verdad incomoda, tiempos en los que nos indignamos por ser consultados, tiempos en los que como sociedad nos cuesta creer en el valor de nuestras decisiones. Somos radicales. Será la costumbre…

En el mismo entorno el fútbol resulta un gran experimento, pues es un fenómeno pasional que resalta matices sociales, con la ventaja que de fútbol hablamos prácticamente desde que nacemos y eso nos convierte en conocedores, coincidamos en ideas o no.

En lo estrictamente deportivo, la Selección nos identifica, habla por nosotros, nos guste o no. Y casi nunca nos gusta, porque tenemos una Selección, por historia, perdedora.
Hace seis meses todos querían al Tuca, hoy ya quieren que llegue Martino.
El futuro exitoso del Tri no depende de un hombre, depende de una estructura, misma que por años ha sido reconocida como mediocre, pero que subsiste, a pesar de todo, por esa costumbre de hacer lo que les venga en gana sin consultarnos como aficionados, sin tomarnos en cuenta. No les importamos, nos dan lo que quieren y lo aceptamos.

Lo único bueno que dejó el interinato de Ferretti fueron sus declaraciones. Exhibió, fuera de la condescendencia mediática y social de nuestro país, lo que todos sabemos desde hace años: el fútbol mexicano no avanzará mientras no se priorice lo deportivo por encima de cualquier otro interés. ¡Ya lo sabíamos! Pero nunca nos hemos manifestado con verdadero peso porque de alguna forma estamos acostumbrados a ser ignorados, y nuestra pasión, pareciera, tampoco alcanza para ello.

Ojalá cambiemos el chip que nos tiene somnolientos.

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