El barrilete que vino del cosmos

De borracho y drogadicto no lo bajamos. Cierto, él mismo ha contribuido al brindarnos esa imagen con diversos episodios a lo largo de su vida, pero peor nos hemos visto muchos sujetándonos de sus desgracias para sobrevivir con base en la burla de sus fatalidades.

Sí, sobrevivir. El reportero que entra en pánico por no encontrar la nota, respira cuando la halla en un defecto del Diego. El editor que se revuelca en estrés para cerrar su edición, obtiene el santo remedio tranquilizante cuando D10S la riega como mortal. El CM que ingiere analgésicos porque no suben las métricas de redes sociales, disfruta una cerveza cuando El Pelusa se vuelve viral por un desliz ante cámaras.

Por si fuera poco, el Barrilete Cósmico ha logrado que el fútbol de ascenso en México salga del anonimato y marginación de espectáculo. También ha logrado que nuevas generaciones de futboleros recurran a sus antecesores o vayan a YouTube para enterarse de quién es Maradona y por qué se habla tanto de su figura como jugador.

En una nación repleta de desgracias como la nuestra, «sin querer queriendo» como diría su adorado Chavo del 8, Diego Armando Maradona vino a repartir más alegrías de las que imaginábamos a partir de ofrendar sus desdichas. En país víctima de violencia por el tráfico de drogas y donde el alcoholismo es problema de salud pública, Maradona es rey.

FacebookTwitterWhatsAppEmail

Comentarios

Your email address will not be published. Required fields are marked *