Comida rápida

No se trata de sentarse en su mesa, ni de quitarles sus lugares. Esos estarán para siempre.
Tampoco se trata de escudriñar.
El premio no corona al futbolista con el mayor don para jugar. Ese ya sabemos quién es. Tampoco al que más goles mete en la Champions.
El Balón de Oro se le otorga a aquel futbolista que durante un año fue más influyente en la cancha; al mejor, pues. Modrić lo fue de manera paralela con su club y con su Selección. Lo fue más que Griezmann, Messi y Cristiano. No fue campeón del mundo, cierto, pero lo maravilloso del asunto es que no necesitó serlo.
Messi y Cristiano pueden seguir comiendo tranquilos en su mesa. Modrić pidió para llevar.

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