“Soñar no cuesta nada”

Cada que un equipo mexicano va al Mundial de Clubes soñamos con vencer al representante de la Champions, porque ni siquiera el campeón de Libertadores nos parece digno, es más, lo ninguneamos.

Al final el chiste siempre se cuenta solo:

“Si nos toca River, sí le ganamos”.
“Los asiáticos no traen nada”.
“A este Real Madrid sí lo llevamos hasta los penales, y ahí…”
“Se imaginan, Chivas campeón del mundo”.

Pasan los años, los Mundiales de clubes y de Selecciones, y en México nos resistimos a despertar.

Somos un pueblo soñador, por sistema. Acostumbrados a los golpes y al apapacho inmediato.
No nos exigimos más de lo que duele; nos reconfortamos en el dolor de la derrota. Nos gana el sentimiento y el nacionalismo. Nos gana la localía; y en el fútbol nos ganan casi todos.

“Soñar no cuesta nada”, dicen. Quizá ya es hora de confrontar la realidad.

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