Los penaltis son magia, no un volado

Desde que tuvo plena conciencia de los regalos que aprendió a recibir cada 6 de enero, entiéndase a partir de los cinco años de edad, Iker jamás se había alterado tanto como hasta ahora que está por cumplir once.

Por primera vez le trajeron algo que no pidió en su carta a los Reyes Magos. Llora mucho, llora de coraje. ¡Hasta se golpea la cabeza por furia!

Es entendible que un chico con la edad de Iker se enoje si Melchor, Gaspar y Baltasar dejan en su recámara martillo, clavos, madera, estambre y un balón como obsequios. Vaya, son artículos que ningún infante pide en su carta para aniquilarse a sí mismo destruyendo cualquier ilusión de la epifanía mágica. Los niños no son tontos.

Los tontos son otros, y los Reyes Magos lo saben.

Al mismo tiempo que Melchor, Gaspar y Baltasar son acusados por Iker en casa, sus padres le muestran dibujos: son ilustraciones que el niño hizo en la escuela previo a salir de vacaciones navideñas. En los trazos se observa a Iker de espaldas con el 7 de Cristiano  en Juventus y el 10 de Messi en Barcelona a punto de plena ejecución de penaltis hacia porteros con cuerpos masculino y femenino que visten suéteres de Jorge Campos.

-Hijo…

-Papá, yo no pedí esto.

-Pero lo que te dejaron con nosotros, quizá sí.

Van los tres (madre, padre e hijo) hacia la cocina. Del refrigerador, sí, del refri, sacan cinco cajas pequeñas de tamaño rectangular. El niño las abre, saca su contenido y lo presume a sus progenitores: una playera de Juventus con el número 7, una playera del Barcelona con el número 10, un suéter multicolor de Campos con el nombre de “Mamá”, un suéter multicolor de Campos con el nombre de “Papá” y una cartulina con la leyenda escrita de “construyan la portería con los regalos que dejamos en el cuarto de Iker”.

-Vamos al patio y la armamos entre todos.

-¡Sí!

Desde lo alto, sentados en el borde de la azotea, Melchor, Gaspar y Baltasar se disponen a ser aficionados de una tanda de penaltis memorable. Iker todavía no lo sabe, pero es así como los tres magos se despiden de su infancia. Es un 6 de enero que no olvidará.

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