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	<title>ELBUENFÚTBOL* &#187; Encuentros</title>
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	<description>Periodismo de Fútbol</description>
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		<title>Mi debut</title>
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		<pubDate>Tue, 13 Dec 2011 20:46:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marco Malvido</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Nunca debuté en Primera División, de hecho, jamás estuve cerca de ser jugador profesional. Sin embargo, me confieso uno de esos adictos al fútbol, lo soy desde pequeño, lo traigo en la sangre. Jugué mil cascaritas y me gustaba hacer túneles a diestra y siniestra, en el barrio nomás. Soy un adicto al fútbol y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.elbuenfutbol.com/periodismo/wp-content/uploads/2011/12/midebut1.jpg" alt="Mi debut: Marco Malvido" title="Mi debut: Marco Malvido" width="450" height="509" class="alignright size-full wp-image-22828" />Nunca debuté en Primera División, de hecho, jamás estuve cerca de ser jugador profesional. Sin embargo, me confieso uno de esos adictos al fútbol, lo soy desde pequeño, lo traigo en la sangre. Jugué mil cascaritas y me gustaba hacer túneles a diestra y siniestra, en el barrio nomás. Soy un adicto al fútbol y una de las diversas ramificaciones de esta adicción me ha llevado a sentir lo que sentí la semana pasada, cuando en el Distrito Federal, un grupo de capos me abrió sus brazos para empujarme a mi debut y comenzar con esta historia.</p>
<p>¿Alguna vez se han puesto en la cabeza de un jugador? Emulando que ustedes son ellos, o que por un momento están en la cabeza de un Rudi Voëller, de un George Hagi, o un Roger Milla. A mí me pasa constantemente, es un ejercicio que disfruto por el simple placer de dar rienda suelta a mi imaginación.</p>
<p>Continuamente me desprendo de mí, para tratar de ubicarme en el interior de un futbolista. En específico, uno de los momentos que más me gusta imaginarme, es ese en el que los llaman a la cancha para hacer su debut, ante la afición, para demostrar todo lo que los llevó a estar ahí. A vivir su momento de la verdad.</p>
<p>En estos viajes mentales veo a los futuros debutantes en muchas facetas, con semblantes de todo tipo. Unos más nerviosos, algunos quizá ni lo imaginan porque al final de cuentas debutan por una ocurrencia inesperada de su técnico o alguna lesión de un infortunado compañero, o simplemente porque el destino así lo tenía marcado.</p>
<p>Miles de versiones encuentro, sólo un denominador común: todos están emocionados, con la ilusión a flor de piel. “El día ha llegado, gracias”, me imagino que debe ser la frase más pensada entre todos los debutantes…</p>
<p><strong>EL FUT Y YO</strong><br />
Les contaba entonces que mi perfil nunca fue el de futbolista, a pesar de que en la secundaria me rapé para parecerme a Mohamed y más o menos con los mismos kilitos de más que el <em>Turco</em>, repartí caños, sombreritos, uno que otro quiebre y dizque clase en la cuadra, donde los apodos de mis compañeros de equipo y rivales eran <em>La Perra</em>, <em>El Verruga</em>, <em>El Caver</em>, <em>El Natas</em>, <em>La Pulga</em>, <em>La Polla</em> y <em>El Puma</em>, por nombrar a algunos de los más constantes del cuadro.</p>
<p>En la prepa me saltaba las clases para jugar futbol y en la Universidad mis dotes defensivos me hicieron ganarme el apodo de <em>Príncipe</em>, por la elegancia de mis movimientos que provocaban que me confundieran con <em>Rafa</em> Márquez (sarcasmo).</p>
<p>El fútbol ha sido un eje paralelo en mi vida y aunque siempre fui consciente que lo mío no era jugarlo de forma profesional, decidí entonces vincularlo con mi vocación: El periodismo. Al final de cuentas soy un adicto a este deporte.</p>
<p>La pubertad se marchó seguida de la adolescencia. De esas veces que vas ganando 2 a 0 y que te dan vuelta el partido en un santiamén, así se voltea la vida de repente cuando caminas por la veintena de años, cuando ya eres un adulto y te cuesta dejar de comportarte como un niño. El famoso marcador mas engañoso.</p>
<p>Con la Universidad por llegar a su fin y después de la época más pasional de mi etapa como aficionado (Locura 81), de repente la vida me da un regalo anticipado, el cual no supe conservar. Trabajar en el área de mercadotecnia y comunicación de un equipo profesional, donde tuve la fortuna de trabajar con mentes brillantes, además de vivir un sueño, ya que parte de la chamba consistía en ser la sombra del primer equipo, es decir, viajar con ellos, compartir concentraciones, enojos y anécdotas de muchos profesionales, algunos ídolos particulares como Darío Franco o el <em>Fantasma</em> Figueroa.</p>
<p>Después de cuatro años de vivencias, dejé de ser parte del equipo de mi vida, pero comencé entonces a formar mi camino en el mundo de las letras. Gracias a un gran amigo llegué a la redacción de un periódico para escribir sobre deportes, amateurs en su mayoría. Fuentes tan diversas como el ajedrez o el tae kwon do me correspondían, cada una con su peculiar sabor y así la pasión por el periodismo brotó.</p>
<p><strong>ELBUENFÚTBOL*</strong><br />
No tuve la fortuna de escuchar al maestro Ángel Fernández y mi inclinación siempre fue más a la forma en la que Marcelo Araujo narraba las hazañas de River y  <em>Burrito</em> Ortega, era otra época del <em>Millo</em> claro, allá por el año 2000, cuando jugaban juntos los 4 Fantásticos, Ortega, Aimar, Saviola y Ángel. Uno de mis sueños es narrar con esa vehemencia y ritmo algún partido.</p>
<p>Cito como ejemplo a Araujo porque nunca me he conformado con lo que el periodismo deportivo en México está acostumbrado a ofrecer. Los apellidos de siempre y sus aportaciones me parecían cada vez menores, de repente me enfrenté a una ausencia de interés por el contenido de los medios de comunicación, puesto que hablar de fútbol dejó de ser prioridad en muchos de los casos.</p>
<p>En esas andaba cuando en un rato de ocio me asomé al Twitter y descubrí una página, <a href="http://www.futbolsapiens.com" target="_blank"><em>FutbolSapiens</em></a>. “Interesante”, pensé. Al cabo de revisarla constantemente durante dos semanas no pude más y me aventuré a pedir chance para colaborar en ella, mandando crónicas de los juegos de Morelia. Me dijeron que sí y entonces sentí que daba un paso hacia delante.</p>
<p>Muchas han sido las satisfacciones en esta faceta de dar rienda suelta a los dedos y teclear para informar, pero la que más me llena, es sin duda la de contar historias, reales, ficticias, mitad y mitad, o como sea, pero siempre con sentimiento, con algún dejo de nostalgia, con la oportunidad de aprender algo al leer. </p>
<p>Elías, Jairo, Sergio, Emiliano, Marcelo, Jorge, Rodrigo. El grupo de capos citados al principio de este relato llegaron a tapar ese hueco. Los conocí por su trabajo, su valiente obra, su aventurada osadía de ir contracorriente y hacer una pausa en el mundo virtual para escribirnos de futbol, de su esencia, sus héroes, mitos, realidades y fantasías, como solo ellos pueden hacerlo. Me enamoré de su proyecto y me convertí en un seguidor.</p>
<p><strong>EL DEBUT</strong><br />
La semana pasada recibí una invitación, asistir al DF para repartir talento entre la gente que hace posible <a href="http://www.futbolsapiens.com" target="_blank"><em>FutbolSapiens</em></a>. En el viaje de ida en el autobús comencé a escribir este relato, sin saber en que terminaría, sin siquiera imaginármelo, simplemente brotó porque me sentía como aquellos jugadores a los que solía invadir antes de su debut. </p>
<p>Sentía esa emoción, un nudo de nervios en el estómago, ganas de mostrarme, de aparecer, por fin conocería a esos cuates que admiraba, al grupo de piratas que invadió la red para tratar de cambiar la forma en la que se lee el fútbol. A los precursores de este movimiento que intenta mostrar el lado más noble de este deporte, el que se siente y no se vende.</p>
<p>La cáscara estuvo buena. No apareció ningún crack como era de esperarse. Barak soltó algún improperio producto de la impotencia de estar con el equipo perdedor y cerramos con una convivencia con sabor a hamburguesas, nada mal para el viaje de un provinciano, apenas lo justo para soltar el nervio.</p>
<p>El sol apretó, raro en diciembre en el Distrito Federal, y entonces alguien tuvo la idea que cambió la tarde. “Vamos por unas cervezas”. 90 minutos para romper el hielo en el siempre relajante tránsito capital hasta llegar al Salón Corona. Ambientazo, al fluir de la buena vibra, la charla llegó natural. </p>
<p>Fútbol argentino, uruguayo, que si los uniformes de los ochentas eran más bonitos que los de ahora, aquellos cuartos de final donde el <em>Mudo</em> Juárez echó al América en el &#8217;97, el Mundial de Estados Unidos. Otra cerveza. Que si el mítico Venustiano Carranza, el regalo de Andrés D’ Alessandro que llegó a mis manos gracias a Wilson Tiago, anécdota sobre <em>Cholita</em> y <em>El Mago</em>, que si el América otra vez, la anécdota de Ángel Fernández narrando bailes, que las tortas del estadio Azul, la sencillez de todos, nuestra responsabilidad como periodistas de no dejar morir ese fútbol, la bienvenida imborrable. Una tarde para enmarcar.</p>
<p>Dejé por primera vez de imaginarme lo que sienten los debutantes para vivir el mío propio. Mi compromiso es con el buen fútbol, con los valores, con la nostalgia. Soy Marco y este es mi debut. Gracias.</p>
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		<title>Charla con Federico Ortiz Maldonado</title>
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		<pubDate>Wed, 12 Oct 2011 06:53:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Elías Leonardo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Encuentros]]></category>
		<category><![CDATA[Historias vivas]]></category>
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		<category><![CDATA[Club América]]></category>
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		<description><![CDATA[Córrele con la leyenda Una cosa era segura: acudiría a la cita. Un amigo estaba ansioso de hablar con alguien, pues anda enamorado y es debutante en estos asuntos. Para no llegar tan temprano, quise matar tiempo postrado frente al televisor; embobado veía el concierto de AC/DC en el estadio River. De repente sonó el [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Córrele con la leyenda</strong></p>
<p>Una cosa era segura: acudiría a la cita. Un amigo estaba ansioso de hablar con alguien, pues anda enamorado y es debutante en estos asuntos. Para no llegar tan temprano, quise matar tiempo postrado frente al televisor; embobado veía el concierto de AC/DC en el estadio River. De repente sonó el teléfono, de inmediato respondí. “Necesito que bajes ya al café. Frente a mí tengo a una leyenda americanista. Está gustoso de charlar contigo”, sentenció la voz, era mi amigo. Sus mariposas en el estómago pasaron a segundo plano. Rápido agarré mis triques y a correr. </p>
<p><div id="attachment_22399" class="wp-caption alignright" style="width: 460px"><img src="http://www.elbuenfutbol.com/periodismo/wp-content/uploads/2011/10/2011.10.12-america.jpg" alt="America campeon" title="America campeon" width="450" class="size-full wp-image-22399" /><p class="wp-caption-text">Primer título en la era profesional</p></div>Afortunadamente el café se encuentra a una distancia razonable de mi casa, su casa. Ingresé al lugar con ansia de encontrarme a esa leyenda. Estúpido tal cual puede ser uno ante la incertidumbre del asombro, creí que vería a Zelada o Antonio Carlos Santos. Sin embargo, y para fortuna de todos, no fue así.</p>
<p>Con gesto educado y sonrisa sincera se presentó: “Federico Ortiz Maldonado, a tus órdenes”. Sí, quizá el nombre a muchos de ustedes no les diga nada, pero vayan con sus padres o abuelos y pregúntenles por él. Al verlo, un hombre de edad avanzada, gloria viviente en perfecto estado, la nostalgia se apoderó de mí.</p>
<p>Como ya les he comentado, mi padre falleció hace ya algunos ayeres. No por eso suprimo algunas de sus anécdotas. También les he compartido que si de algo se jactó en vida fue de ser americanista de hueso. Mi viejo creció con Ataúlfo Sánchez, Fernando Cuenca, Martín Ibarreche, Alfredo del Águila, Antonio Jasso y Federico Ortiz Maldonado. Nombres y hombres que hicieron historia con América allá por los años sesenta. Ortiz Maldonado formó parte del plantel que le dio a los americanistas su primer título en la era profesional, esto en la temporada 1965-1966.</p>
<p><strong>El hombre y el fútbol</strong></p>
<p>Señor tranquilo, adulto agradable, Federico Ortiz Maldonado, acompañado por sus dos “reinas” (esposa e hija), abre su baúl de recuerdos —más presentes que nunca— para compartirlos sin reparo alguno. Su rostro se convierte en una enorme sonrisa, obsequio a una juventud ignorante de su aporte: “Es un placer hablar y ayudar a nuevos periodistas”.</p>
<p>Ya entrados en la charla, lanzo el tema de hoy en día: ¿cómo ve al América actual? Se borra la sonrisa y su mirada parece perderse en un tiempo lejano, en una distancia de años donde el amor a la camiseta, al gusto por el balón, ha desaparecido. “Antes era un fútbol parsimonioso, se paraba la pelota. Había jugadores más comprometidos. Hoy en día se cansan de fallar, corren más y no detienen el balón”.</p>
<p>Cierto, reconoce que el fútbol de antaño era más lento. Pero no por eso torpe. Más bien todo lo contrario. Un factor fundamental es que actualmente se apuesta más por atletas que por futbolistas, seres capaces de divertirse en la cancha y valorar al balón como un compañero. </p>
<p>Otro aspecto fundamental para Ortiz Maldonado es el compromiso con la camiseta que portas. Con orgullo y deleite refiere cómo fue su debut con América: “Yo llegué y les dije que era un jugador indicado para ser titular y para ser americanista. ¿Por qué? Porque de entrada les advertí que sería campeón. Si tú llegas a un equipo como América no puedes pensar en otra cosa que no sea ser campeón. Por algo es un equipo grande, un equipo importante en el país”.</p>
<p>Ese compromiso parece ser una utopía actualmente. Ya son pocos, si no es que nadie, los que se atreven a inyectar seguridad desde el primer momento. Y no solamente con la firmeza de comprometerse a ser campeón, sino además con actitudes de lealtad a la profesión de futbolista dentro y fuera de la cancha: jugar al cien, convivir con la afición, evitar vicios y amor a la cancha. “Si en la calle te paran para saludarte, pedirte una foto o un autógrafo es un honor. Nada cuesta hacerlo”. Por ello aboga que lo primero que debe aprender un futbolista es a ser humilde.</p>
<p><div id="attachment_22401" class="wp-caption alignright" style="width: 460px"><img src="http://www.elbuenfutbol.com/periodismo/wp-content/uploads/2011/10/2011.10.12-f0m.jpg" alt="Festejo americanista" title="Festejo americanista" width="450" height="600" class="size-full wp-image-22401" /><p class="wp-caption-text">Festejo americanista</p></div>Para Don Federico es vital el entrenamiento. Pero no ese que consiste en desgastar al jugador con rutinas de correr o estirarse durante horas. “Dar vueltas y vueltas corriendo por más de una hora no sirve. Es importante, pero no es prioridad. Un jugador que se la pasa corriendo y no sabe qué hacer con el balón no funciona. Yo, como entrenador que soy, pongo a los muchachos a practicar con el balón, pues es con él con el que se juega”. En sus palabras, un buen técnico “no es el que obliga, sino el que enseña”.</p>
<p>Sus lecciones consisten desde inculcar cómo parar un balón hasta pegarle. Y es que el golpeo para cada jugada es distinto. No es lo mismo pasarle la pelota a un compañero que cobrar un tiro libre o concretar una opción a gol. “Si tienes a un compañero a un metro no le vas a pegar de lujo o volea”, precisa. En este sentido, ejemplifica la labor de un contención, encargado de recuperar balones pero incapaz de tocarlo. Para citar a un jugador, coincide conmigo, Gerardo Torrado. “Si supiera tocar un balón de los muchos que recupera, ¡hombre!”.</p>
<p><strong>El instante de la leyenda</strong></p>
<p>Saliéndonos del tono, nos dejamos ser. En ese fluir de palabras, él se apropió de todas. Y con justa razón. Quien debía escuchar era un servidor. Con una memoria prodigiosa me hizo viajar a un pasado desconocido para mí, muy  reconocido por él. Guió la ruta a sus años mozos y no opuse resistencia.</p>
<p>Anécdotas más, anécdotas menos, compartió pasajes que bien podrían llevarse varias cuartillas. No obstante, su mar de historias regala detalles de sumo valor. Fiel a su concepto de humildad, describió con santo y seña sus trajines en el transporte público para trasladarse del hogar a los entrenamientos  y viceversa. Nada de glamour para cubrir la imagen.</p>
<p>Contó sus aventuras como entrenador del equipo de Guardias Presidenciales, donde tuvo que replantearse a sí mismo tras conocer la disciplina militar. No por ello traicionó sus convicciones y a los soldados, a pesar de su resistencia a entrenar, los puso a pulir el toque de balón.  Tan los pulió que ganó el campeonato a nivel nacional.</p>
<p>Pero fue su sentimiento de futbolista, el arraigo por los colores americanistas, lo que más nos conmovió. El café lo transformó en un estadio y alzando los brazos buscaba las tribunas llenas. En su mapa imaginario, más real que nada, agradeció a la afición. Detuvo un momento su andar por la cancha, paró el balón y volteó hacia hombres, mujeres y niños que coreaban su nombre y le pedían metiera otro gol. Con una sonrisa indescriptible, les brindaba un aplauso. Es a ellos, a los que alientan al equipo, a quienes rinde tributo por haber creído en él y por ser parte importante del equipo América.</p>
<p><strong>Y que nos vamos</strong></p>
<p>Fotos, abrazos y admiraciones fue el cierre del encuentro inesperado. Antes de partir, Ortiz Maldonado, con lágrimas derramadas, pide a la juventud de hoy en día evitar el consumo de alcohol, tabaco y drogas. Hace un año perdió a un hermano víctima del tabaquismo. </p>
<p>Una vez que cruzó las puertas del café y partió en compañía de sus reinas, le pedí a mi amigo que no echara a perder el momento con sus andanzas amorosas. Curiosamente él tampoco quiso abordar el tema. “Tenemos que hablar de Ortiz Maldonado, no hay más”, sentenció.</p>
<p>Y habló toda la tarde sobre él. Yo también. </p>
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		<title>Charla con Jean-Marie Goussard</title>
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		<pubDate>Tue, 11 Oct 2011 04:51:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Elías Leonardo</dc:creator>
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		<description><![CDATA[INTRODUCCIÓN Si me preguntaran cómo se dio el encuentro, respondería que no sé. En todo caso le doy su mérito al azar. Lo cierto es que dos plumas de este sitio recibimos una invitación repentina para acudir a una cita peculiar. Ni tardos ni perezosos fuimos. La sede fue Tortas Don Polo, sí, el negocio [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><div id="attachment_22382" class="wp-caption alignright" style="width: 610px"><img src="http://www.elbuenfutbol.com/periodismo/wp-content/uploads/2011/10/2011.10.10-goussard1.jpg" alt="ELBUENFÚTBOL* con Jean-Marie Goussard" title="ELBUENFÚTBOL* con Jean-Marie Goussard" width="600" height="438" class="size-full wp-image-22382" /><p class="wp-caption-text">ELBUENFÚTBOL* con Jean-Marie Goussard</p></div><strong>INTRODUCCIÓN</strong></p>
<p>Si me preguntaran cómo se dio el encuentro, respondería que no sé. En todo caso le doy su mérito al azar. Lo cierto es que dos plumas de este sitio recibimos una invitación repentina para acudir a una cita peculiar. Ni tardos ni perezosos fuimos. La sede fue <em>Tortas Don Polo</em>, sí, el negocio familiar de Guillermo Ochoa.  </p>
<p>Al llegar nos percatamos de que un grupo de fans de Ochoa se acompañaban del papá de <em>Paco Memo</em>. ¿El motivo? Se reunieron para ver el partido entre Dijon y Ajaccio; porras a la distancia hacia el portero mexicano. Pero no eran los únicos. Un hombre de tez blanca, ojos claros y acento francés captaba con cámara a los presentes. Grababa gestos y reacciones. Con micrófono en mano también preguntaba a las chicas y al progenitor de Ochoa su sentir sobre la actuación <em>Paco Memo</em>. Ese micrófono también dio voz a<strong> EBF*</strong>. </p>
<p>El hombre no es otro más que Jean-Marie Goussard. Ustedes se han de preguntar quién es. Bueno, él es periodista, reportero gráfico francés que colabora en la cadena más importante de su país, Canal Plus. Vino a México en un viaje exprés para rescatar testimonios orales y visuales sobre la atención que genera Guillermo Ochoa y por ende el fútbol galo. </p>
<p>Entrevistó a fans y al padre de Ochoa. De igual manera recogió opiniones de dos periodistas ampliamente desconocidos en nuestro país, Jairo Martínez y un servidor. Más allá del halago que nos obsequió al darnos importancia a cuadro, nos gratificó con una charla. Sencillo y educado, Jean-Marie nos pidió una sola cosa: “Que la plática sea en español. Aunque me cueste hablar y entender quiero hacerlo en su idioma. Por respeto a su país”. Y así fue.</p>
<p><strong>Se soltó Jean-Marie…</strong></p>
<p>Nos entendimos a la perfección. El idioma no fue obstáculo. Quizá hubo algunos espasmos por el uso de palabras netamente mexicanas. Sin embargo nombres y palabras clave hicieron fluir la charla. Además, Jean-Marie ya está curtido con el castellano, pues su labor habitual consiste en cubrir cada fin de semana los partidos de Barcelona y Real Madrid. </p>
<p>Precisamente sobre esa chamba se soltó. Y no es para menos. Para los periodistas que no salimos a cuadro y vivimos en el anonimato hay trabajos que no son vistos como tales, sino como instantes placenteros que dignifican la profesión, así como enaltecen una alegría como individuo. En ocasiones también generan esa tensión que equilibra el oficio.</p>
<p>Para Goussard una gran experiencia en su trayectoria es cubrir al Barcelona actual. En una época donde el fútbol es sinónimo de negocio aún existen imágenes vivas que nos recuerdan la esencia de este deporte. Jean-Marie se siente complacido de captar con su cámara a un plantel de jugadores que practican un fútbol que alegra, deleita. Le halaga ver futbolistas que hacen del balón toda una magia. Saberse testigo presente, y no aficionado a la distancia, de lo que hacen Xavi, Iniesta y Messi en la cancha, es hoy en día el mejor momento de su carrera. Al hablar de esos jugadores, sonríe. Incluso tartamudea. No encuentra palabras adecuadas para expresar el momento histórico que ofrece Barcelona al mundo del fútbol. “Es el camino ideal”, dice para resumir cómo debe jugarse en estos tiempos ante el imperio del mercado.</p>
<p>En contraste, el rostro se le pone serio al escuchar el nombre de Raymond Domenech. De la seriedad pasa a la molestia. Sus gestos denotan irritación, Domenech le representa todo aquello que no debe hacerse en el fútbol. “Fue un caos para Francia. Se creía más importante que la propia Selección. Eso no puede ser”, pronuncia Goussard con un ligero enojo.</p>
<p>Para ejemplificar su postura respecto a Domenech, Jean-Marie abordó con la situación de la prensa. Contrario a lo que pensamos, la prensa mexicana es dócil, inocente. En Francia representa un enemigo temible, un ente decidido a aniquilar y más si se trata en una confrontación con el técnico nacional. Allá el duelo está cantado desde el primer día. No hay tregua. “Bienvenido a la guerra y al sufrimiento; aún cuando te vayas sufrirás”. Peor es la cosa cuando el entrenador muerde al anzuelo y se lanza a la batalla sin fusil. Domenech lo hizo.</p>
<p>Goussard refiere que esa trampa de la presa puede desencadenar en un fracaso como el que tuvo Francia en el Mundial de Sudáfrica. Si el medio le critica al entrenador que hay un vestidor dividido por racismo (aún cuando no sea cierto) y el entrenador les responde con desplantes, insultos y ofensas en tono discriminatorio prácticamente les das la razón. </p>
<p>Sin embargo, Jean-Marie se centra en las ideas de Domenech. No comprende cómo un entrenador haga lo que se le pegue la gana nomás por su soberbia. “Convoca a un jugador que en su equipo es volante por izquierda y en la selección lo pone como lateral derecho. Le preguntaban por qué hacía eso y respondía que ahí mandaba él”.  El asunto es más grave si se toma en cuenta que el técnico no acepta opiniones de alguien más. “No escucha propuestas o sugerencias de sus propios jugadores. Como él manda, sólo sabe él y nadie más”.</p>
<p><strong>Ya entrados…</strong></p>
<p>A diferencia de Domenech, y una vez que le cité el nombre de Aimé Jacquet, Jean-Marie casi llora al recordar al hombre que los hizo campeones del mundo. Pasan los años y muchos recuerdan a Zidane como el artífice de aquella hazaña y se olvidan de Jacquet. “En Francia es un héroe, igual que Zidane y Platini, pero quien estructuró ese equipo fue el entrenador”, expresa Goussard con un nudo en la garganta.</p>
<p>Para Jean-Marie un buen entrenador no es el que llega a cambiar todo por su antojo, sino aquel que sabe utilizar lo que tiene partiendo de la idea de que una gran responsabilidad en la cancha es divertirse. Una fortuna que tuvo Jacquet fue el tener en el momento adecuado a “jugadores excepcionales”, además de darle la vuelta a la prensa con astucia. Sabedor de que los medios quieren guerra, Jacquet se las dio de forma disfrazada. “Le preguntaban si tenía pleitos con Zidane, por ejemplo. Mandaba a conferencia de prensa a Zidane para que dijera que sí. Después salía Jacquet y los dos se ponían a bromear”.</p>
<p>Otro punto a destacar de Jacquet fue la integración racial de jugadores. “Es fácil hablar de racismo cuando las cosas no salen”, refiere Goussard. Pero en 1998 las cosas salían. Y para que salieran Jacquet empleó una estrategia no sólo futbolística, sino también psicológica. “Te pongo un hombre blanco en la portería,  otro blanco en la defensa cuidándolo, un magrebí en la media cancha y un hombre de color en la delantera; todos colaboraban, atacaban y se defendían al mismo tiempo. No era asunto racial”.</p>
<p>De Jacquet a la actualidad, Jean-Marie encuentra un solo técnico capaz de mostrar lo que es un buen entrenador, Vicente del Bosque. Por algo es campeón del mundo. Para Goussard, el técnico español no vino a inventar ni a usar varitas mágicas; su inteligencia radica en saber lo que tiene a la mano y aprovecharlo. “Le tocó tener a Xavi, Iniesta, Casillas, Puyol. Él sólo los puso a jugar como saben y en la zona que saben. Además, sabe manejar a la prensa y proteger a sus jugadores de los medios. Pocos entrenadores son así.”</p>
<p><strong>¿Qué pasa en Francia y cómo nos ven?</strong></p>
<p>El fútbol mexicano no existe para ellos. Son muy celosos de su territorio. En todo caso miran a algunas ligas europeas, siendo la inglesa la más atractiva. Tampoco son muy apasionados como nosotros o los sudamericanos. “Allá somos más fríos. El fútbol no es algo tan importante. En Francia lo vital es la cultura. Pintura, música, cine y literatura son nuestras pasiones. Acá es distinto, todo gira en torno al fútbol”, señala Goussard con cierto asombro. ¡Y vaya que tiene razón!</p>
<p>El arribo de Ochoa a Ajaccio ha sido un suceso. De 100 visitas que tenía el sitio oficial del club se ha incrementado a 40, 60 mil links diarios. Todo por el portero mexicano. Por si fuera poco, Ochoa cuenta con una ventaja social para hacerse querer de inmediato en Córcega. “Es una ciudad pequeña, pero muy especial con su historia. Ochoa ha sido muy bien recibido porque es mexicano. En Córcega gustan de tener rasgos genuinos, que no se compartan con otros. Ochoa es el único mexicano en el fútbol francés y les honra tenerlo en Ajaccio”.</p>
<p>Otro detalle, mínimo y que en apariencia no se ve, es el estilo de Paco Memo. Contrario a lo que hacen porteros franceses, Ochoa se toma las cosas con calma y tiene paciencia para despejar un balón en saque de meta. En Francia acostumbran a sacar rápido, a desesperarse; Ochoa llegó para mostrar otro enfoque en ese sentido.</p>
<p>Asimismo, Goussard cree que Ochoa hizo bien en llegar a Ajaccio. En primera porque los franceses son muy egoístas con la portería, es decir no aceptan extranjeros en esa posición. En segunda porque después del paso de Chilavert por Estrasburgo, Ochoa es el segundo latino sensación defendiendo un arco. En tercera porque Paco Memo es la figura del equipo. Y en cuarta porque es querido en Córcega. Juntar esos factores permitiría a Ochoa ser visto por otros equipos grandes de la Ligue 1 como Lyon, Marsella o París Saint-Germain. “Algunos se dirán ´este chico es bueno y no es tan caro, traigámoslo´. Va bien. Tanto que hasta vine a México para saber cómo lo siguen”.</p>
<p><strong>LA DESPEDIDA</strong></p>
<p>El tiempo apremió y tenía que retirarse. Aún debía concertar una entrevista exprés con Ochoa. A pesar de la premura se tomó más minutos para seguir hablando de fútbol ya sin pluma o grabadora de por medio. Sus deseos de platicar con nosotros, sorprendieron. Parecía niño, estaba encantado. Nosotros también. Dos culturas distintas, dos idiomas distintos, dos circunstancias distintas nos habíamos unidos en un solo lenguaje, el fútbol.</p>
<p>Antes de irse, Jean-Marie nos obsequió unas plumas para seguir dándole al oficio. Emocionado pidió que le avisemos cuando esta charla esté publicada. Mientras ustedes la leen, alguien en Francia también lo hace. Eso sí, siempre y cuando no esté cubriendo a Barcelona o Real Madrid.</p>
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		<title>Buscando el fenómeno Ochoa: Jean-Marie Goussard&#8230;</title>
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		<pubDate>Tue, 11 Oct 2011 04:38:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jairo Martínez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Encuentros]]></category>
		<category><![CDATA[Historias, sueños y otras emociones]]></category>
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		<description><![CDATA[Llegó de Francia con una misión: entender por qué un futbolista de fama total en México, y reconocimiento notable en el mundo, firmó con un equipo humilde como lo es Ajaccio de Córcega. Su nombre es Jean-Marie Goussard, reportero de Canal Plus, y pasó rápidamente por la Ciudad de México para recabar el material necesario [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Llegó de Francia con una misión: entender por qué un futbolista de fama total en México, y reconocimiento notable en el mundo, firmó con un equipo humilde como lo es Ajaccio de Córcega. Su nombre es Jean-Marie Goussard, reportero de Canal Plus, y pasó rápidamente por la Ciudad de México para recabar el material necesario para explicarle a sus paisanos el fenómeno Guillermo Ochoa.</p>
<p>El espacio-tiempo del encuentro fue el restaurante Tortas Don Polo, a unos metros de Avenida de los Insurgentes, el sábado 1 de octubre a las 12:00 horas, que es cuando daba comienzo el partido entre Dijon y Ajaccio. Con cámara de video en mano, no tardó mucho en capturar imágenes y testimonios. No era para menos, en el lugar se encontraba el padre de <em>Paco Memo</em> y el club de fans del portero. Además, un buen número de comensales que, a ratos, no perdían detalle del partido que finalmente terminaría 1-1.</p>
<p>Realizado el trabajo, guardado su equipo, nos sentamos a la mesa para platicar un rato de mucho y nada: fútbol, ideas, idiosincracias, medios, pasiones, gustos.</p>
<p>Esto fue lo que resultó&#8230;</p>
<p><strong>(Jairo) ¿Jean-Marie, por qué visitas México?</strong></p>
<p>Por Ochoa. En Francia no sabemos la importancia que tiene Ochoa en México, que es el más reconocido después de <em>Chicharito</em>, Cuauhtémoc Blanco. Es una estrella.</p>
<p><img src="http://www.elbuenfutbol.com/periodismo/wp-content/uploads/2011/10/2011.10.10-jeanmarieoussard1.jpg" alt="Buscando el fenómeno Ochoa: Juean-Marie Goussard" title="Buscando el fenómeno Ochoa: Juean-Marie Goussard" width="450" height="939" class="alignright size-full wp-image-22374" /><strong>(Jairo) La gente no lo conocía…</strong></p>
<p>No. La gente no sabe la suerte o la oportunidad que tiene el club de tener un portero de este nivel. Por eso necesitamos venir aquí para hacer un reportaje donde podremos ver lo que es él aquí en México.</p>
<p><strong>(Jairo) Ahora que lo conocen más en Francia, ¿lo siguen más?</strong></p>
<p>Sí, es un buen portero, pero es verdad que su estilo es diferente de un portero en Europa. Usa mucha el puño, salta mucho, y eso parece raro para el fútbol de Europa. Lo vimos en el segundo partido, frente a Lyon, que es un portero excepcional.</p>
<p><strong>(Jairo) ¿Lo comparan con otros porteros latinoamericanos que han jugado en Francia? ¿Chilavert, por ejemplo?</strong></p>
<p>Recuerdo a Chilavert, pero él era un poco más famoso gracias al Mundial de Francia, por el partido en Lens, en octavos. Él tenía mayor popularidad pero también tenía un estilo particular, muy espectacular, muy peligroso, sobre todo cuando salía al gol, porque él tenía un poco de gol, cobraba los penaltis.</p>
<p><strong>(Jairo) ¿Comparan a Ochoa con <em>Rafa</em> Márquez?</strong></p>
<p><em>Rafa</em> Márquez no es muy famoso en Francia. En España sí, cuando jugaba en Barcelona. Además Márquez es un defensor, no es espectacular…</p>
<p><strong>(Jairo) Fue campeón con Mónaco…</strong></p>
<p>Sí, pero no quedó un recuerdo muy especial en Mónaco. De porteros me acuerdo de Goycochea, que jugó en Brest después del Mundial de 1990. Sólo 3 porteros de América: Goycochea, Chilavert y Ochoa.</p>
<p><strong>(Jairo) Es raro que lleguen a Francia…</strong></p>
<p>Es raro, es siempre especial. Creo que es porque tenemos la costumbre de formar los porteros en Francia. También pasa en España o Alemania. Tenemos muchos porteros buenos. No es un problema en Europa tener un portero bueno.</p>
<p><strong>(Jairo) ¿Ustedes conocen que a Ochoa le era difícil colocarse en Europa porque no tiene pasaporte comunitario?</strong></p>
<p>Sí. Creo que es el problema principal, porque para integrar un portero extranjero que no habla bien el idioma del país, para empezar es peligroso. Por ejemplo, en el partido contra Montpellier, cuando Ochoa le quiso decir a su defensor que rechazara, le habló por su nombre, y eso en Francia quiere decir que la dejes pasar, que fue lo que hizo el defensor. Por ese motivo recibió el gol. Es la principal dificultad de fichar un portero extranjero en Francia, en Inglaterra…</p>
<blockquote><p>En Francia no sabemos la importancia que tiene Ochoa. Es una estrella&#8221;</p></blockquote>
<p><strong>(Elías) ¿Cómo recibe la afición francesa a un latino?</strong></p>
<p>Creo que le gusta. Durante el último partido, en el estadio de Ajaccio, había banderas de México. Es raro. Sobre todo con la gente de Córcega, que tiene algo especial, son muy orgullosos, y para aceptar a un extranjero, un jugador de América, necesita que sea especial, que juegue bien. Si hay banderas en el estadio, significa que a la gente le gusta Ochoa.</p>
<p><strong>(Jairo) Hace poco leí una entrevista a Ochoa en France Football. ¿Él ha ayudado para que Ajaccio tenga más presencia en la prensa?</strong></p>
<p>Es verdad que la prensa pone poca atención a Ajaccio. Es un equipo que pelea para no descender. Por ejemplo, hoy, estaba en un partido que no tenía que perder, porque Dijon es un equipo como Ajaccio. Es muy tranquilo Ajaccio. Es muy fácil jugar en Ajaccio porque no hay presión, es diferente que jugar en París o en Marsella. </p>
<p><strong>(Jairo) Sería mucho logro para Ajaccio si se mantiene en Primera…</strong></p>
<p>Es el objetivo del club, pero será muy difícil.</p>
<p><strong>(Jairo) ¿Y qué te parece que ahora en México, gracias a Ochoa, los mexicanos ven el fútbol de Francia?</strong></p>
<p>¡Ahh por eso estoy aquí! Lo que me sorprende es que la gente sigue a <em>Memo</em> aun estando en Francia. Parece un jugador del Club América. Es como si no se hubiera ido. Ahora juega para un club francés y probablemente en las temporadas siguientes va a jugar para otro club más famoso en Europa.</p>
<p><strong>(Jairo) ¿Para los franceses, qué lugar tiene el fútbol mexicano? ¿chico, desconocido?</strong></p>
<p>No conocemos bien el fútbol americano, es verdad. Conocemos un poco más el fútbol de Argentina y de Brasil&#8230;</p>
<p><strong>(Jairo) ¿El fútbol de Estados Unidos, ahora con Henry?</strong></p>
<p>¿Henry? No. Es un buen ejemplo hablar de Henry. Él era una estrella en el fútbol francés, es el mejor goleador de la historia de la Selección, pero cuando se fue a los Estados Unidos, bueno, la gente lo olvidó un poquito. Es su elección jugar allá, pero finalmente creo que la gente empieza a pensar que Henry no juega, que se retiró. Es diferente con Ochoa hoy que  juega en Francia, que parece que es un riesgo para su carrera, pero no, la gente lo sigue, está pendiente de si ganó o si perdió. Eso es raro.</p>
<blockquote><p>Rafa Márquez no es muy famoso en Francia. No es espectacular&#8221;</p></blockquote>
<p><strong>(Jairo) Francia jugó con México en el Mundial…</strong></p>
<p>Sí</p>
<p><strong>(Jairo) ¿Cómo veían a la Selección Mexicana?</strong></p>
<p>Antes de la Copa del Mundo el fútbol francés veía al fútbol mexicano, no como un fútbol menor, pero no como Argentina o Brasil. Un fútbol mediano que no parecía peligroso para la Selección francesa, y creo que fue un error. Es porque no conocíamos bien el fútbol mexicano, no conocíamos los jugadores, salvo Cuauhtémoc o a Rafael Márquez, ¡y Rafael Márquez no jugaba mucho con Barcelona! Era un suplente: &#8220;Márquez no juega en Barcelona y es titular en su Selección, pfff&#8221;. Creo que la Selección de Francia se miraba superior.</p>
<p><strong>(Jairo) ¿Y ahora en Francia se fijan más en jugadores mexicanos para llevárselos? Sobre todo ahora que escuchan que <em>Chicharito</em> y otros comienzan a sobresalir…</strong></p>
<p>No sé, no sé. Es posible. Creo que si los jugadores mexicanos quieren ir a Francia, tienen el nivel para jugar en ese campeonato. El campeonato francés no tiene tanto dinero como la liga española o la Premier League. Ochoa no sé cuánto gana, pero gana poco en Ajaccio…</p>
<p><strong>(Jairo) Pero es una entrada a Europa, como incluso le sucedió a Ronaldinho…</strong></p>
<p>Sí, sí, pero Ronaldinho ganaba bien eh…</p>
<p><strong>(Jairo) ¿Tú sabes que aquí en México los futbolistas ganan mucho dinero? Los equipos mexicanos tienen mucho dinero, más que varios clubes franceses y que varios españoles de media tabla hacia abajo. Entonces los mexicanos no quieren ir a Europa porque ganarían menos dinero, cuando aquí están muy cómodos…</strong></p>
<p>Ahh, entiendo. ¿Y por qué Ochoa ha ido a Ajaccio?</p>
<p><strong>(Jairo) Bueno, porque él tiene el sueño de jugar en Europa, pero otros jugadores prefieren quedarse aquí, donde son famosos y ganan mucho dinero, y no ir a un equipo que puede descender, es chico y ganan menos&#8230;</strong></p>
<p>Pero si quieren hacer historia es necesario, y creo que Ochoa tiene esta mentalidad.</p>
<p><strong>(Jairo) Sí, aunque muchos no quieren ir a ganar menos…</strong></p>
<p>Sí, pero es para empezar. ¡Creo que <em>Chicharito</em> gana muy bien!</p>
<p><strong>(Jairo) Claro, pero juega en Manchester. No es lo mismo que jugar en el Deportivo La Coruña o Vitesse….</strong></p>
<p>¿Y no tienen miedo que la Selección los olvide? Porque eso pasa con los jugadores franceses cuando se van al campeonato de Grecia u otros&#8230;</p>
<p><strong>(Jairo) Como Cissé en Panathinaikos&#8230;</strong></p>
<p>¡Cissé por ejemplo! Ganaba bien  en Grecia pero pfff, como es un campeonato menor, que se juega entre dos o tres equipos… Es necesario estar en campeonatos como Serie A, Premier…</p>
<p><strong>(Elías) ¿Cómo defines al aficionado francés?</strong></p>
<p>Es diferente que aquí. La gente francesa no… el fútbol es el deporte número uno, pero no creo que el pueblo de Francia sea como el de España o Inglaterra. No tenemos la misma cultura del fútbol. Existen aficionados para los clubes, sobre todo Marsella, Paris Saint-Germaín, Lyon un poquito, Saint-Etienne, un poco Burdeos… Por ejemplo Ajaccio, que juega en Primera División, no tiene una cultura del fútbol. Existe otro equipo en la ciudad, que juega en la Tercera División, que es más famoso que Ajaccio.</p>
<p><strong>(Elías) Qué increíble…</strong></p>
<blockquote><p>En Francia a la gente le gusta la pintura, la cultura. Ir al estadio no es cultura&#8221;</p></blockquote>
<p>Increíble. El fútbol no es tan importante como aquí. No sé cómo explicarlo. En Francia a la gente le gusta la pintura, la cultura, ir al cine, ir a los museos… Ir al estadio no es cultura. La gente le gusta el evento, como el PSG-Lyon de mañana, pero un PSG-Valenciennes o PSG-Brest no importa mucho. También es porque en Francia prefieren ver el fútbol de España o el de Premier League.</p>
<p><strong>(Elías) Jean-Marie, ¿cómo vives tu trabajo? Sabes que aquí en México se vive una situación económica muy difícil, donde a veces no se puede vivir de hacer lo que te gusta, lo que te apasiona… ¿Qué es lo que más te gusta de tu trabajo?</strong></p>
<p>En Europa también hay una situación difícil. Bueno, yo cubro la liga española. Voy a ver a menudo al Real y al Barça, y creo que ahora tengo una suerte increíble de ver al Barça porque es un equipo impresionante. Es el camino ideal, porque no es el dinero, sino la mentalidad de formar jugadores para un día jugar para este equipo, y cada jugador aporta su piedra a la idea del juego… ¡Eso es impresionante!</p>
<p><strong>(Jairo) ¿Está cambiando el fútbol?</strong></p>
<p>Creo que sí, que muchos clubes en Europa, mismo en Francia y en España, quizá en México, no sé, van a copiar un poquito el fútbol, la idea. Se necesita el tiempo para dar la prioridad a la formación y a la técnica del fútbol, a la colectividad. Es necesario que el dinero no sea todo en el fútbol. El ejemplo contrario es el Real, tiene mucho dinero, es un equipo extraordinario, pero le falta la mentalidad de los jugadores catalanes.</p>
<p><strong>(Jairo) Regreso a Francia. ¿Se piensan como un equipo que puede ser campeón del mundo pronto?</strong></p>
<p>No. Seguro que no.</p>
<p><strong>(Jairo) ¿Es porque se fueron jugadores como Zidane?</strong></p>
<p>Cada vez que Francia ganó un título fue porque tenía un gran jugador: Patini, Zidane. Si no tenemos un jugador como ellos es imposible ganar un título.</p>
<p><strong>(Jairo) ¿No ves ningún jugador joven que pueda llegar a ese nivel?</strong></p>
<p>Del nivel de Zidane y Platini ahora no. Pensábamos que Nasri, Benzema, Ben Arfa, pero no. Benzema es un gran jugador, es el mejor actualmente en Francia, pero entre ser un gran jugador que juega para el Real y tener el rendimiento de un Zidane pfff, existe una diferencia muy grande.</p>
<p><strong>(Jairo) En México hay mucha prensa alrededor del fútbol. Mucho público. Hay muchos periódicos dedicados al fútbol, varias canales de televisión, radio… ¿En Francia hay tanta cobertura como aquí?</strong></p>
<p>Es difícil. Existe gente que le gusta mucho el fútbol, que ve casi todos los partidos, y yo lo puedo decir porque trabajo en Canal Plus, la cadena que más emite fútbol en Francia, pero es un público de un millón y medio, dos millones máximo. En un país de 70 millones de habitantes, parece poco. No sé, los partidos de la Selección los siguen aproximadamente seis millones. Los partidos en Copa del Mundo es casi el doble, pero es difícil explicarlo…</p>
<p><strong>(Jairo) ¿Tendrá que ver que en Francia se criticó mucho que los jugadores actuales no cantaban el himno o que no sienten tanto el sentimiento a su país y selección?</strong></p>
<p>Sí, es difícil. Pero el problema es más grande, es un problema social que también existe en otros países, como Inglaterra o Alemania. No hablaría de racismo, porque esto es fútbol y al contrario, el fútbol es el ejemplo de antirracismo en Francia. Tenemos muchos jugadores que tienen un origen extranjero, como Zidane, Anelka, Djorkaeff. Es muy fácil hablar de racismo cuando el equipo no funciona, y no hablar de racismo cuando ganan. En 1998 hablábamos del fútbol <em>Black Blanch Beur</em>, ¿me entiendes? <em>Black</em>, negro; <em>blanche</em>, blanco; <em>beur</em>, magrebí. Todos jugaban juntos y funcionaban, y pensábamos que esa era la receta de la Copa del Mundo, y dos años después era lo contrario…</p>
<p><strong>(Jairo) Finalmente, Jean-Marie, te agradecemos el tiempo&#8230; ¿Irás a algún partido de la liga mexicana?</strong></p>
<p>No, sólo por Ochoa. No tengo mucho tiempo.</p>
<p><strong>(Jairo) Pues muchas gracias por tu tiempo, ¡un placer eh!</strong><br />
<strong>(Elías) Un gusto hablar contigo. Ya nos enviarás el video de tu reportaje para ver qué tal nos vimos en televisión francesa jaja.</strong></p>
<p>Claro que sí, el gusto fue mío. Gracias a ustedes, ¡y me avisan cuando se publique esta entrevista! </p>
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		<title>Charla exprés con Cuauhtémoc Blanco</title>
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		<pubDate>Fri, 15 Jul 2011 06:53:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Elías Leonardo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Encuentros]]></category>
		<category><![CDATA[Historias vivas]]></category>
		<category><![CDATA[Historias, sueños y otras emociones]]></category>
		<category><![CDATA[Club Atlas]]></category>
		<category><![CDATA[Copa del Mundo Francia 1998]]></category>
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		<description><![CDATA[INTRODUCCIÓN Todo es bajo reloj. Llego al sitio pactado para la entrevista. Hay que cumplir con la encomienda laboral de cuestionar al ídolo con preguntas hechas por aficionados. Dan ganas de no hacerle ninguna de ellas y romper con el protocolo del periodismo deportivo convencional. Sin embargo, hay que formularlas. El entrevistado se acerca y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><div id="attachment_21880" class="wp-caption alignright" style="width: 300px"><img src="http://www.elbuenfutbol.com/periodismo/wp-content/uploads/2011/07/2011.07.15-elcuau.jpg" alt="Cuauhtemoc Blanco" title="Cuauhtemoc Blanco" width="290" height="330" class="size-full wp-image-21880" /><p class="wp-caption-text">El Cuau con EBF*</p></div><strong>INTRODUCCIÓN</strong></p>
<p>Todo es bajo reloj. Llego al sitio pactado para la entrevista. Hay que cumplir con la encomienda laboral de cuestionar al ídolo con preguntas hechas por aficionados. Dan ganas de no hacerle ninguna de ellas y romper con el protocolo del periodismo deportivo convencional. Sin embargo, hay que formularlas. El entrevistado se acerca y en cuestión de segundos debo encontrar la manera de cambiar la pluma obligada por una más libre. Algo saldrá.</p>
<p><strong>EL <em>CUAU</em></strong></p>
<p>Llega Cuauhtémoc Blanco con el tiempo encima por compromisos personales. Nos saluda al bombero fiel, es decir a la dueña de mis suspiros que en emergencias funge como colaboradora del oficio, y a un servidor. Hombre aleccionado en estos asuntos, el <em>Cuau </em>se declara listo para ser entrevistado. Espera un dardo polémico, pero le suelto una flor envuelta en raíz. Le invito, más no pido, a que exprese su sentir sobre el barrio y de paso cuente una anécdota sobre Cuauhtémoc el hombre, no el futbolista.</p>
<p>Con rostro de niño apenado, narra cómo llevó serenata a una niña que él creía era su novia. Acompañado de su hermano fue a cantar debajo de una ventana “¿Qué te ha dado esa mujer?”. La niña nunca salió a agradecer el gesto, pues <em>Temoc </em>y su hermano se equivocaron de casa. “Ya después nos moríamos de la risa porque supimos que estábamos cantándole a nadie”.</p>
<p>Sonrojado por lo que ha contado, comienzo a preguntar lo que los aficionados quieren saber de él. Cuauhtémoc responde con pulcritud; ya se la sabe. Toca turno al gol que hizo a Bélgica en el Mundial de Francia 1998. Antes de que conteste, le digo que esa anotación fue un asunto de alma más que de cancha. Refiere que ya está cansado de abordar esa jugada, sin embargo su rostro se pone serio. Comienza a recordar el momento y como si ya sintiera el paso de los años, el cercano retiro, me dice: “Siempre he dicho que ya no te debes de acordar, debes vivir el presente, el pasado ya quedó atrás. Son cosas que se te quedan grabadas y nada más”. Insisto al ritmo de que hay glorias que no son efímeras y que por ende no se piensan, se sienten. A lo que me comenta: “Yo nada más llegué y me aventé. A lo mejor fue casualidad”.</p>
<p>En cambio, festeja y aplaude un gol que le hizo a Atlas. “Me llevé al defensa, saqué al portero y entré solo con el balón”, dice convencido de que ese gol es el mejor que ha hecho en su vida. Procedo a evocarle uno que le hizo a <em>Tigres</em>, pero él defiende su recuerdo: “es que ese al Atlas lo disfruté mucho”. Ese es Cuauhtémoc Blanco. </p>
<p>El gol mundialista, obra de la casualidad, es reducido no por su valor sino por la forma. Sí, él fue partícipe y a todos nos hizo vibrar. Pero para el <em>Cuau </em>el fútbol comienza por y en sus pies. Ama ser el dueño de la jugada, el encargado de pensar con el balón. Culminar una jugada iniciada por él siempre será más valiosa a una no iniciada en sus botines. ¿Egoísmo? No, más bien la postura del futbolista que se sabe virtuoso.</p>
<p>Hay que seguir con la encomienda. Ambos quisiéramos que no fuera así; hemos comenzado a hablar de lo que más nos gusta, el fútbol. En fin. Continúa el ejercicio de pregunta y respuesta, mismo que satisface a las dos partes aunque desearíamos elevar el nivel.</p>
<p>Temas y nombres como la agresión a Faitelson, diferencias con La Volpe y la brutalidad de Elcock también se abordan. ¿Eso nos importa? A ninguno de los dos. Estamos sedientos de hablar sobre fútbol cancha. Él mismo lo evidencia al preguntársele su opinión sobre los medios de comunicación. </p>
<p>“Todos buscan la nota, todos buscan el rating, todos buscan decir estupideces y tonterías. De fútbol no saben. Les falta aprender más; hay muchos que se sienten que saben de fútbol y no saben nada. Es importante aprender y saber en qué posición juega el futbolista o qué está haciendo bien”, expresa con molestia. </p>
<p>Tiene prisa. Debe acudir a otros compromisos y es momento de culminar la entrevista. Por alguna razón que desconozco le he caído bien y quiere que le pregunte más. Le hago saber que ya no hay más preguntas y que me encantaría llevar el diálogo a una charla placentera donde el eje fundamental sea el fútbol. Asiente con la cabeza y dice “eso es lo que nos hace falta, a periodistas y futbolistas, hablar de fútbol”. Apago la grabadora. Nos damos la mano y me comenta “tú no te eches a perder”.</p>
<p><strong>DESPEDIDA</strong></p>
<p>Una vez concluida la labor, <em>Cuau </em>accede a firmarme playeras del América para mi suegro, sobrino, amigo del sobrino, toda la prole. Blanco sonríe y lo hace con gusto. “¿A ti no te firmo nada o qué?”, me pregunta. “No, a mí déjame abrazarte chingón”, le respondo. Se deja abrazar y pone cara de sorpresa. “Al ídolo hay que sentirlo, no arrumbarlo en una prenda”, le susurro. Se despide de la dueña de mis suspiros y de un servidor bajo la sentencia de “tú no te eches a perder”.</p>
<p><div id="attachment_21882" class="wp-caption aligncenter" style="width: 607px"><img src="http://www.elbuenfutbol.com/periodismo/wp-content/uploads/2011/07/2011.07.15-charlacuau2.jpg" alt="Blanco con EBF" title="Blanco con EBF" width="597" height="338" class="size-full wp-image-21882" /><p class="wp-caption-text">Una charla rápida con Blanco</p></div>
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		<title>Charla con el mismísimo Chelís</title>
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		<pubDate>Thu, 05 May 2011 04:47:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Elías Leonardo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Encuentros]]></category>
		<category><![CDATA[Historias vivas]]></category>
		<category><![CDATA[Historias, sueños y otras emociones]]></category>
		<category><![CDATA[Charlas de fútbol]]></category>
		<category><![CDATA[Entrevista de fútbol]]></category>
		<category><![CDATA[Estudiantes Tecos]]></category>
		<category><![CDATA[José Luis Sánchez Solá]]></category>
		<category><![CDATA[Primera División de México]]></category>

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		<description><![CDATA[Introducción Habemos periodistas o plumas considerados como ajenos al sistema. Se nos califica de “rebeldes” por no afeitarnos o incumplir con los protocolos de lo establecido (la nota y ya). Asimismo, nos tildan de “poco objetivos” porque osamos en ir más allá de informar, es decir, que le damos rienda suelta a las emociones, pensamiento [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.elbuenfutbol.com/periodismo/wp-content/uploads/2011/04/2011.05.04-chelis1.jpg" alt="Chelís con ELBUENFÚTBOL*" title="Chelís con ELBUENFÚTBOL*" width="300" height="800" class="alignright size-full wp-image-21318" /><strong>Introducción</strong></p>
<p>Habemos periodistas o plumas considerados como ajenos al sistema. Se nos califica de “rebeldes” por no afeitarnos o incumplir con los protocolos de lo establecido (la nota y ya). Asimismo, nos tildan de “poco objetivos” porque osamos en ir más allá de informar, es decir, que le damos rienda suelta a las emociones, pensamiento y posicionamiento de ideas. No somos famosos ni ganamos dinero a caudales, pero dichosos somos de navegar en la libertad.</p>
<p>Sí, elegimos un camino más difícil, una lucha tres veces más complicada. Sin embargo aún podemos sentir y valorar el instante: mojarnos con la lluvia, escuchar al organillero, nadar en los caldos de cultivo del transporte público. Lo mismo pasa con algunas personalidades del fútbol, entre ellos José Luis Sánchez Solá, <em>Chelís</em>.</p>
<p>Fui a Guadalajara para cumplir con la encomienda de entrevistarlo, labor de atención no a un medio sino a los lectores que lo exigían con ánimo, ansia e ilusión. Volví no con un trabajo cumplido, sino con la gratitud de haber conocido a un hombre de carne y hueso capaz de desnudar el alma y mostrarnos que la pasión por el balón vive en algunos cuantos, en unos pocos que no han querido matarlo con declaraciones protocolarias u obsesión por estadísticas.</p>
<p><strong>Presentación</strong></p>
<p>Bajo un intenso calor, avasallante, esperé a <em>Chelís </em>en las tribunas del estadio Tres de Marzo por dos horas. No podía interrumpirlo así como así: efectuaba una práctica con sus jugadores un día previo al partido contra América. Terminado el entrenamiento se acercó a mí y pidió le diera oportunidad de bañarse.</p>
<p>Salió de los vestidores, limpio y perfumado, y nos dirigimos a la parte de sombra del estadio. Llevaba una cajetilla de cigarros en la mano y preguntó si su servidor fumaba. Afirmándole el vicio, sonrió, sonreí; vaticinamos que la entrevista (charla) sería larga. Y así fue. Dos horas continuas de labios abiertos y apasionados que abordaron fútbol, vida, muerte, dolor, alegrías. Dos horas en las cuales el cielo de Zapopan cubrió gritos, manoteos, groserías, manazos y lágrimas; 120 minutos en los que el tabaco nos resultó insuficiente.</p>
<p>Dirige a Estudiantes Tecos, el equipo que cada jornada me orilla a preguntarme cuál es su rol o función en la primera división. Bajo ese estigma de intrascendencia que tiene el equipo para mí, entré a sus instalaciones a manera de afrenta y salí gratificado. No sé mañana, pero hoy en día tiene un sentido la <em>tecolotiza</em>, <em>Chelís</em>.</p>
<p><strong>Rienda suelta</strong></p>
<p>Imposible resulta que el hombre se desprenda de su función en la vida, director técnico. Su motor en ambos rubros es la pasión y en ocasiones no encuentra la forma de que la gente que lo rodea lo entienda. Una vez concluida su cortesía de ayudar a cumplir con mi trabajo, se desahogó. Fue claro y contundente: “no soy nada cuate para dar entrevistas, pero tú me caíste bien”. No sé por qué.</p>
<blockquote><p>Ya estaba ávido de que alguien me escuchara&#8221;</p></blockquote>
<p>Lo cierto es que llegado el punto de su pasión, reflejada en sensibilidad, no se contuvo y dijo: “ya estaba ávido de que alguien me escuchara. Pocas veces la gente me cuestiona qué siento al estar ahí parado en la banca o fuera de ella”. Abrí la puerta de sus entrañas al afirmarle que era ante todo una ardua lucha consigo mismo, una batalla emocional continua.</p>
<p>“Todos los putos días, todos los putos días…no mames, no mames, no mames”, respondió rápidamente para después callar por unos segundos y alzar la mirada al cielo. Derramó un par de lágrimas. Volteó y me miró para decirme “hijo de la chingada”, un halago cortés por escucharle.</p>
<p>Llevada su sensibilidad al fútbol ahondó en detalles que parecen no relevantes pero sí lo son. Por ejemplo: no da cabida a que un futbolista profesional llegue a comer al vestidor, capilla sagrada, extensión de un hogar. “Tú no llegas a tu casa con los zapatos llenos de mierda y la embarras por el piso mientras te comes una torta ahogada”, dijo.</p>
<p>Acepta que su figura calva e irreverente vino a romper esquemas en el fútbol mexicano. Sin embargo, considera ese factor una trivialidad de la cual abusan medios y aficionados. “Nadie valora cómo tengo que acomodar un equipo (como Tecos) cuando tengo limitaciones de plantel. Nadie me cuestiona por qué prefiero meter a un defensa de más y sacrifico un delantero. No estamos acostumbrados al fútbol cancha”, expresa entre gestos.</p>
<p>Honesto, admite que tampoco es un conocedor y dominador de esquemas y sistemas como sus colegas. En cambio, alude a su sensibilidad como un punto de partida para iniciar la aventura de un partido. Podrá haber esquemas y largas horas de sesión táctica previas a un juego, pero antes que nada el futbolista debe tener una relación, un vínculo afectivo muy poderoso con el balón, y debe tener en su entrenador al primero en poner el ejemplo.</p>
<blockquote><p>Yo soy el primero que llega y les digo que amemos lo que hacemos&#8221;</p></blockquote>
<p>“Yo soy el primero que llega y les digo que amemos lo que hacemos. No concibo a un jugador que entre a la cancha por el solo hecho de cumplir y ya. No, cabrón. Deben tener ese gusto por correr tras la pelota, intentar jugadas, oler el césped, sentir la euforia de las tribunas”.</p>
<p>Y salieron al tema los nombres de Cappa y Menotti, hombres balón que defienden a capa y espada el concepto del buen fútbol. <em>Chelís </em>los admira ante todo porque tienen una idea y se casan con ella hasta al final. A diferencia de ellos, la idea de Sánchez Solá se ve alterada por el sistema que maneja el fútbol mexicano o el futbol actual alrededor del mundo. Reconoce que la premisa de hoy en día es ponderar el resultado por encima del juego y ante el poco tiempo de vida que tiene un entrenador en un club es difícil (atrevido o estúpido) aventurarse al desarrollo evolutivo del balón con toque.</p>
<p>Dicho proceso evolutivo no es responsabilidad única del entrenador, sino también de los clubes y futbolistas. <em>Chelís </em>ha tenido que acoplarse al “sistema”, un sistema que impide al futbolista hacerse símbolo en un equipo y vestir la camiseta por largo tiempo. Son los clubes quienes lo propician al comprar y vender jugadores cada torneo. “Así no puedes. Prácticamente tienes que arreglártelas como puedes, o mejor dicho con lo que tienes. Y si lo que tienes no es lo que necesitas peor es el panorama. Si yo necesito un lateral izquierdo y un contención pero a cambio me traen dos centrales pues imagínate. La ventaja de este mal es que te ves obligado a confiar en fuerzas básicas. Pero lamentablemente no todos los clubes quieren priorizar a los chavos y como quieren resultados se basan en veteranos”.</p>
<p>¿Qué cambiaría? Sánchez Solá parte de un mínimo que no es tan pequeño: cultura futbolística. Si todas las partes involucradas (medios, clubes, dirigentes, entrenadores, futbolistas y aficionados) fuéramos más exigentes otra cosa sería. ¿Cómo? Sánchez Solá cree que si el periodismo deportivo se diera a la tarea de informar sobre el fútbol esencia en lugar del chisme o la nota fácil el fútbol mexicano crecería.</p>
<p>“Si tú llegas y me preguntas, me confrontas, por qué saqué a tal jugador que es contención y metí a tal jugador que es lateral me orillas a darte una explicación certera y con aporte. Pero en este país a ustedes los periodistas y aficionados no les importa eso; prefieren saber si me pongo peluca o no”.</p>
<blockquote><p>Está en ustedes los chavos que la cosa cambie&#8221;</p></blockquote>
<p>En este sentido, y ya despidiéndose de la charla concedida a <strong>ELBUENFÚTBOL*, </strong><em>Chelís </em>cree firmemente en que un cambio positivo de mentalidad está en manos de los jóvenes, actuales y los que vienen. Con un dejo de tristeza, sin decirlo, se ve en un país de viejos donde las ataduras de concepciones y creencias represoras y machistas han contaminado el ambiente.</p>
<p>“Está en ustedes los chavos que la cosa cambie. Abran los ojos y la mente, olvídense de tantas mamadas que nos pusieron en el pasado. Claro, aprendan a ser libres y no libertinos. No callen, expresen”. Se le obsequió una postal de este sitio y con agrado dijo a este servidor: “no es nada fácil lo que hacen. Mira que escribir en narrativa o elaborar relatos no cualquiera. Es un camino difícil pero lo hacen bien. Tienen la dicha de ser libres para expresar y sin caer en lo mismo”.</p>
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		<title>Charla bien jefa con Tomás Boy (Parte II)</title>
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		<pubDate>Sat, 26 Feb 2011 01:16:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Elías Leonardo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Encuentros]]></category>
		<category><![CDATA[Historias, sueños y otras emociones]]></category>
		<category><![CDATA[ELBUENFÚTBOL*]]></category>
		<category><![CDATA[Elías Leonardo]]></category>
		<category><![CDATA[Tomás Boy]]></category>

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		<description><![CDATA[Sinopsis del fútbol mexicano Con sus años de edad a cuestas, Tomás retoma el tiempo vivido como jugador para detallar su rol de director técnico en la actualidad. Para él la brecha generacional entre futbolistas, entrenadores, medios y aficionados es drástica; principalmente en lo referente a la percepción del fútbol en la cancha. Sí, el [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.elbuenfutbol.com/periodismo/wp-content/uploads/2011/02/2011.02.25-tomasboy3.jpg" alt="Tomás Boy con ELBUENFÚTBOL (Parte II)" title="Tomás Boy con ELBUENFÚTBOL (Parte II)" width="400" height="1058" class="alignright size-full wp-image-20964" /><strong>Sinopsis del fútbol mexicano</strong></p>
<p>Con sus años de edad a cuestas, Tomás retoma el tiempo vivido como jugador para detallar su rol de director técnico en la actualidad. Para él la brecha generacional entre futbolistas, entrenadores, medios y aficionados es drástica; principalmente en lo referente a la percepción del fútbol en la cancha. Sí, el fútbol ha evolucionado, pero en ese mismo crecimiento ha omitido algunos factores que orillan al retroceso en otros aspectos.</p>
<p>Creyente de que en el fútbol “nadie tiene la verdad”, considera que también hay “verdades muy buenas”. Una de ellas es que el fútbol le corresponde a los jugadores antes que a nadie: “es de ellos. Primero parte de ellos el hecho de darle vida al balón. Sin eso no puede derivarse lo demás”. Con tristeza comenta que hoy en día es el propio futbolista quien se encarga de borrar la ilusión del juego, del rodar de la pelota y el canto del gol. “La lana es lo que les interesa. Se ha perdido ese deseo, ese instante de pisar una cancha, de patear un balón. Casi no existe; en mis tiempos era un sueño jugar para meter goles, jugar contra los grandes y ante todo divertirte”, comenta Boy.</p>
<p>Y ese acto de diversión, agrega Tomás, ha sido sustituido por la obligación de cumplir con la profesión, sostenida por el interés económico. Claro, hace excepciones. Sin generalizar del todo, enfatiza las desproporciones financieras que existen entre los clubes mexicanos al comentar la disparidad de capitales “ entre América y Tigres respecto a Querétaro. ¿En dónde vas a querer jugar?, pues donde te paguen más”. Asimismo, valora casos específicos donde el futbolista demuestra el amor por lo que hace. </p>
<p>“Cuauhtémoc es un tipo que podrá caerle bien o mal a la gente, pero es de los últimos grandes jugadores que hemos tenido. Es un jugador que por su origen y calidad de vida fortaleció el deseo de jugar. </p>
<p>Además, su personalidad la demuestra en la cancha, es irreverente, atrevido, pícaro. Cuando retrasó su posición como un creativo, encontró su fútbol”, indica el <em>Jefe</em>. </p>
<p>Como director técnico vigente aborda las dificultades que tiene para poder trabajar bajo la encomienda de obtener resultados. La aplicación del sistema de torneos cortos vino a reducir las posibilidades de proyectos a largo plazo, apoyo a fuerzas básicas y juego en conjunto. Detrás de esta amalgama de situaciones hay otras que por mínimas que parezcan van formando una lápida que a la postre sólo conlleva al fracaso en el peor de los casos, o al resultadismo en el mejor de los panoramas.</p>
<p>“Con los torneos cortos nos convertimos en un país de resultados, lo inmediato. Si como entrenador no ganas dos partidos ya no sirves. Además, con la consigna de obtener resultados a la de ya pues te obligas a contratar jugadores digamos ya hechos en lugar de apostar por debutar a chavos. No es mi caso, pero de cualquier forma pertenezco al fútbol mexicano y no puedo estar ajeno”, dice Tomás. Y agrega: “existen vicios en los jugadores, vicios de mentalidad. De repente me llega alguno al que le pides desborde por la banda para intentar centrar y te dice que no puede porque en su otro equipo o con su otro técnico eso no lo hacía”.</p>
<p>En este sentido, aborda en un tema aún más delicado: el desconocimiento del fútbol. Uno de sus grandes pesares, y con alto grado de incredulidad, es (re)educar y capacitar a algunos futbolistas, quienes llegan a un equipo sin siquiera saber a ciencia cierta cuál es su posición, sin tener idea alguna sobre esquemas tácticos y sin conocimiento alguno sobre lo que acontece en el fútbol mundial. Y ejemplifica:</p>
<p>“Tú estás aquí y sabes que dirijo a Morelia y fui jugador de Tigres. Tienes que tener idea y conocimiento para que podamos hablar adecuadamente y no caer en la obligación de una entrevista. Bueno, con jugadores pasa lo contrario. Valoras sus cualidades y le indicas que por su velocidad y drible me funciona como volante o extremo, pero de repente se queda callado y dice no saber qué es eso. Peor aún, le explicas citando el nombre de Cruyff o Maradona y ni idea tienen de quien les hablas”.</p>
<p>Aclara que dicha ignorancia no se debe tanto a que el jugador sea “tonto” o “huevón”, sino parte de las presiones a las que está sometido: familia, promotor, entrenador. Aunque también considera que hay poco interés por informarse con el fin de mejorar su calidad.</p>
<p><strong>Periodismo y medios de comunicación</strong></p>
<p>Internet y otras nuevas tecnologías han propiciado para bien el acceso a la información, pues es más rápida y más amplia. Sin embargo, la premura por informar deja de lado el fondo de saber lo que se está informando; las prisas por competir ha originado el descuido en contenidos. Así lo manifiesta Boy, que concibe al periodismo deportivo mexicano más crítico, más informado, pero en ocasiones poco comprometido a la hora de externar posicionamientos.</p>
<p>“Hay más crítica ahora que en mis tiempos. Hay nuevos rostros, nuevas voces, pero que en el fútbol hablan de todo menos del sentido de este deporte. Durante mis años como jugador tenías a un Ángel Fernández, Gerardo Peña, Fernando Marcos, y muchos más, que no sólo tuvieron a bien en generar una nueva cultura mediática, sino también informativa. Podría gustarnos o no pero explicaban el por qué un juego era malo o bueno; hoy no.</p>
<p>Ahora importa más el chisme, la estadística y la declaración ridícula. Esto es un reto para ustedes los chavos, pues tienen que lidiar contra un sistema de criticar por criticar o de alabar por alabar, no hay puntos medios. Y es en esos puntos donde debe abordarse el fútbol como lo que es: deporte, factor social y cultural”, comenta Tomás.</p>
<p><strong>La afición</strong></p>
<p>Los aficionados de antaño han sido relegados por el tiempo. O bien han fallecido o bien ya no encuentran el mismo estímulo que antes hallaban en futbolistas y equipos comprometidos con la causa de ganar y un gran amor por la camiseta. En cambio, el aficionado actual está sumergido de forma apasionada con el fútbol, aunque en una vertiente inequívoca que se desprende de los propios equipos y los medios de comunicación.</p>
<p>Para el <em>Jefe </em>el aficionado a un equipo es leal siempre y cuando haya resultados. De lo contrario, da la espalda y deja de apoyar; situación que justifica dadas las condiciones propiciadas por el entorno futbolístico: “cómo puedes identificarte con un equipo que cada torneo cambia y cambia de jugadores y entrenadores. Cómo puedes apoyar a un equipo que cada ocho días te ofrece un fútbol mezquino”.</p>
<p>Para concretar la diferencia entre los aficionados de antes y los actuales, Boy pone un ejemplo: “en mis tiempos si un aficionado te veía en un bar o una disco armaba un escándalo y te acusaba o te retaba; primero estaba el equipo y la camiseta. Ahora, si ves a un jugador en un antro vas y te tomas una foto con él”.</p>
<p><strong>La despedida</strong></p>
<p>Tras más de una hora de charla, Tomás Boy tenía que retirarse pues al día siguiente enfrentaba al América y había que pulir algunas cuestiones tácticas. Nos levantamos de la mesa y compartimos frases chuscas y, de cotorreo, con lenguaje florido. Nos tomamos la fotografía del recuerdo y cuando se disponía a cruzar la puerta lo pedí un segundo para decirle que “se rompieron los estigmas. Me queda claro que no es usted un tipo colérico, enojón y mamón como se dice”.</p>
<p>“Ahhhggrrrr”, gritó levantando los brazos. “La gente dice que soy muy enojón y agresivo, pero no ¿verdad? Sí, reconozco que yo he ayudado a formarme esa imagen. Pero por mi edad, ya estoy viejito, no estoy como para armar pedos grandes y agarrarme a trancazos. Digo, no puedo ocultar mi personalidad, además ustedes ya me conocieron otra cara. Me gustó este pedo y me la pasé bien. Ahora sí me retiro porque mañana le vamos a ganar al América”, dijo para despedirse. </p>
<p>Y lo cumplió, le ganaron al América.</p>
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		<title>Charla bien jefa con Tomás Boy (Parte I)</title>
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		<pubDate>Tue, 22 Feb 2011 07:40:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Elías Leonardo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Encuentros]]></category>
		<category><![CDATA[Historias, sueños y otras emociones]]></category>
		<category><![CDATA[Antonio Carlos Santos]]></category>
		<category><![CDATA[Club Monarcas Morelia]]></category>
		<category><![CDATA[Johan Cruyff]]></category>
		<category><![CDATA[Pelé]]></category>
		<category><![CDATA[Primera División de México]]></category>
		<category><![CDATA[Tigres de la UANL]]></category>
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		<description><![CDATA[“En las cuentas se lleva una regla, desde el uno al llegar hasta el cien. El que quiera ser hombre derecho que se enseñe a mirar su nivel. Sin talento no busques grandeza porque nunca la vas a tener. Soy el Jefe de Jefes, señores, y decirlo no es por presunción… ” Jefe de Jefes, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;"><img class="alignright size-full wp-image-20940" title="Charla de Tomás Boy con ELBUENFÚTBOL* (Parte I)" src="http://www.elbuenfutbol.com/periodismo/wp-content/uploads/2011/02/2011.02.22-tomasboy1.jpg" alt="Charla de Tomás Boy con ELBUENFÚTBOL* (Parte I)" width="400" height="1096" /><em>“En las cuentas se lleva una regla, desde el uno al llegar hasta el cien. El que quiera ser hombre derecho que se enseñe a mirar su nivel. Sin talento no busques grandeza porque nunca la vas a tener. Soy el Jefe de Jefes, señores, y decirlo no es por presunción… ”</em><br />
<strong> <em>Jefe de Jefes</em>, Los Tigres del Norte</strong></p>
<p style="text-align: right;">
<p><strong>Introducción</strong><br />
Hace mucho no les obsequiábamos una charla pambolera, pero ahora les traemos una con el mismísimo Tomás Boy. En esta ocasión no fuimos todos en bola, pues la visita con el <em>Jefe </em>era la encomienda de un compromiso laboral para este servidor.</p>
<p>Previo a cumplir con la entrevista pactada, un dejo de temor existía en mi persona. No era para menos, pues la ocasión en que charlamos con Vilar, el <em>Jefe </em>nos echó una mirada de pocos amigos al distraer a uno de sus jugadores en plena concentración. Aquella vez cruzó frente a su servidor y con un tono seco y amenazante expresó “bue-nas no-ches”.</p>
<p>Pasaron los meses y nos volvimos a topar para darle rienda suelta al fútbol cara a cara. Nos saludamos y por obra divina Tomás andaba de buenas. Dado que el partido ante América se efectuaría al día siguiente, se nos indicó que teníamos a lo máximo un límite de 10 minutos para estar con él. Sin embargo, situación hasta ahora inexplicable, le caímos bien y hasta mandó pedir café para extendernos por más de una hora.</p>
<p>“A ver, hablémosle al mesero. ¿Quieren un café o algo?”, dijo Boy. Pues pa´luego es tarde pedimos café americano y él pidió lo mismo: “pues que sean tres”.  (Éramos tres porque me acompañaba Jorge Covarrubias, editor de video y responsable de la fotografía).</p>
<p>Terminado el compromiso de chamba, Tomás insistió en hablar de fútbol. Apasionado, gustoso de la charla y malhablado a más no poder compartió un sinfín de cosas. Obviamente nos caló para saber si valía la pena permanecer con nosotros o de plano retirarse. Soltó al aire nombres como los de Javier Pastore, Moriconi, <em>Claudinho</em>, y al comprobar que le resistíamos el embate sentenció: “esto sí me gusta”.</p>
<p>Primero nos sentamos en una mesa donde los rayos del sol pegaban con poca intensidad. Pero una vez que se pusieron bravos le quemaban la espalda a Boy, quien de plano pidió nos cambiáramos de mesa: “vámonos para allá porque aquí me está pegando el pinche sol”.  En el trayecto de una mesa a otra, no muy largo, manoteaba y hablaba sobre cuestiones tácticas.</p>
<p><strong>De recuerdos, sentimientos y pachangas</strong></p>
<p>Sentados nuevamente, comenzó con todo la tertulia con <strong>ELBUENFÚTBOL*. </strong>Directo y en corto dijo que nomás el mote de <em>Jefe</em> no le gusta nada, pero como se lo han repetido tantas veces ya es casi como su nombre. Claro, no le huye al compromiso de portar el sobrenombre y, por el contrario, se echa porras a él mismo: “en mi época no había un jugador como yo. Me cae de madre que no, era único. Jugaba más o menos como Zidane, así se las pongo. Entonces así sí vale la pena que me digan<em> Jefe</em>”.</p>
<p>Y ya entrados en sus épocas solté el nombre de Johan Cruyff. Bajo un silencio sepulcral Boy me aventó una mirada fuerte, pero sensible a la vez. Echó la espalda hacia atrás, alzó los brazos, y exclamó: “era un genio. El tipo reinventó y revolucionó el fútbol. Incluso me atrevería a decir que fue mucho mejor que…”. Pensó un momento la respuesta y con un susurro dijo “no la vaya a cagar”. Tras meditar, aventó que “…Pelé es el número uno y después viene Cruyff”.</p>
<p>Hablando de esas figuras, específicamente de Cruyff, se le preguntó por qué no jugó en Europa. Entonces levantó el brazo y su dedo índice se dirigió a mi cara. Sin que Boy pronunciara palabra alguna entendí algo así como: “no mames, me vas a poner triste”. Pero como el <em>Jefe</em> es el <em>Jefe</em> no se anduvo con medias tintas y contó que pudo haber jugado en el Perugia, junto a Paolo Rossi, pero dos factores le impidieron emigrar en 1979: obstaculización por parte de <em>Tigres </em>, que lo había firmado como jugador franquicia, y su propia comodidad. “Sentí que no me pagaban lo que yo debería ganar. Además, estaba yo ya casado y eso pues… la neta es que fui muy comodino”.</p>
<p>Ya entrados en estas cuestiones de matrimonios y noviazgos, abordó la parte sentimental del futbolista. Como técnico ha visto cómo las esposas de jugadores son las que determinan el contrato, incluso aspiraciones de su pareja. “No importa que no juegues, te están pagando 50 mil dólares. Además, no nos vamos a estar mudando para ver si tú juegas”, refiere Boy sobre lo que ha presenciado.</p>
<p>A él le tocaron otras épocas en estos menesteres: “en mis tiempos las señoras, mamás de las chavas pues, les pedían que no se acercaran o anduvieran con un futbolista, nos concebían como viciosos, mujeriegos. Ahora, suplican a sus hijas para que se casen con jugadores. ¡Nada tontas!, pues saben que ahí está el pan”. No pudo contenerse y nos advirtió sobre el matrimonio: “eso de casarse está cabrón, es un pedo. Piénsenlo”.</p>
<p>De paso, abordó el tema de las indisciplinas o carácter fiestero del futbolista durante una concentración o previo a un juego. Aceptando que él como todo ser humano bebe y fue joven, acudió a asados o fiestas siempre y cuando fueran después de los partidos. Considera que en este aspecto el futbolista de hoy pondera más la juerga y el desmán por encima del deseo y gusto por jugar, además de que se perdió el sentido que tenía la <em>pachanga</em>: “antes las hacías para festejar un triunfo o para intercambiar opiniones acerca del equipo”, comparte.</p>
<blockquote><p>En mi época no había un jugador como yo&#8221;</p></blockquote>
<p>Cauteloso de revelar nombres, confesó que él mismo se ha visto en la necesidad de actuar como padre de futbolistas al ir a “sacarlos de antros, <em>tables</em> y cabarets” porque están hasta “las chanclas”.  Eso sí, no se opone a que los jugadores se diviertan, pero sí especifica que lo hagan cuando no esté un partido en camino.</p>
<p><strong>Ya entrados en el balón</strong></p>
<p>Uno de sus deseos como técnico es entrenar a las <em>Águilas</em>. Lo considera un equipo “chingón”, poderoso y que tiene todos los ingredientes de un reto. Por el contrario, siente apatía y enemistad por <em>Pumas</em>, equipo que simplemente no le causa la menor emoción. “El América es chingón, lo tiene todo. Ese es uno de mis anhelos. Además, pisar la cancha del Azteca cada 15 días ha de ser una fregonería”, confesó. Y sobre el Estadio Azteca sentenció: “cualquier técnico que lo pisa se caga. Quien diga que no, está mintiendo. A huevo que impone y mucho”.</p>
<p>Actualmente entrenador <em>monarca</em>, Boy no tiene tapujos en decir que uno de sus más gratos momentos como técnico fue con Veracruz. Pese a que lidió con jugadores del calibre de Antonio Carlos Santos, consiguió plasmar en la historia del fútbol mexicano una etapa memorable con los <em>Tiburones Rojos</em>.</p>
<blockquote><p>No fui a Europa por comodino&#8221;</p></blockquote>
<p>“Ustedes mismos lo recuerdan y seguramente estaban pequeños, pero lo tienen presente. Aquel era un equipazo. Tenía a Apud, <em>Careca</em>, Santos, Peña, una camada de grandes jugadores. Además, implicó tener bajo mi mando a jugadores muy difíciles, cabrones”, comparte Tomás. Y agrega: “uno de ellos era Santos, el mejor jugador que he dirigido. El tipo era un mago con la pelota, un futbolista de otro nivel. Pero tenía un carácter especial, de hecho es con el que más conflictos tuve. Las cosas llegaban incluso al punto de él o yo. Así de cabrón”.</p>
<p>De ese recuerdo salta al fútbol actual. El rostro se le pone serio, molesto, triste, pues considera que al jugador actual se le ha olvidado el gusto por correr detrás de un balón o pisar una cancha. El factor económico, dice, ha influido de manera avasallante sobre la mentalidad del futbolista: “ahora aman más el dinero que el fútbol mismo. Piensan más en comprarse un coche u otras madres en lugar de anhelar portar la camiseta de la Selección, por ejemplo”.</p>
<p>La llegada de los torneos cortos vino a limitar y contrarrestar el surgimiento de valores mediante la nula capacidad para apreciar talentos, poca continuidad y falta de identidad con una playera. Critica el arte de rolar de un equipo a otro sin que al futbolista se le dé tiempo para mostrarse, que como consecuencia también afectan al entrenador. “Ahora somos entrenadores exprés. Si no ganas un partido no sirves, te corren y al día siguiente ya estás en otro club. Eso no puede ser, pero dado que los torneos cortos exigen resultados pues hay que darlos a la de ya”, indicó con molestia.</p>
<blockquote><p>El América es chingón, lo tiene todo&#8221;</p></blockquote>
<p>Y como no podía quedarse callado en este sentido, le atizó a los promotores. Los ve como perros de caza dispuestos a morder sin importar que sea al propio dueño al que lastiman: “van a matar al futbol si no se detienen. En un afán para satisfacer su ambición molestan con infinidad de cosas a los jugadores, quienes no saben dónde están parados por tanta promoción que le hacen a sus carreras; nunca saben dónde están y en cualquier altibajo los representantes les pueden establecer un comportamiento de permanecer en uno y otro lado para que puedan cobrar un buen salario. Los representantes están muy perros, están muy cabrones”.</p>
<p>Refiere los casos de jugadores que han vestido tres o cuatro camisetas distintas sin siquiera haber disputado cinco partidos completos; jugadores fieles a soportar banca siempre y cuando les paguen sus 70 mil dólares mensuales. “Les vale madre si juegan o no, quieren su dinero. Y claro, parte de esa lana va para el promotor que los coloca”, sentenció el <em>Jefe</em>.</p>
<p>Continuará&#8230;
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		<title>Presentación de &#8220;Futbol. Emigrantes y Neonacionalismo&#8221;</title>
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		<pubDate>Fri, 29 Oct 2010 08:27:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jairo Martínez</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Encuentros]]></category>
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		<category><![CDATA[Ciudad de México]]></category>
		<category><![CDATA[Colonia Roma]]></category>
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		<category><![CDATA[Elías Leonardo]]></category>
		<category><![CDATA[Fútbol. Emigrantes y Neonacionalismo]]></category>
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		<description><![CDATA[Sábado 23 de octubre, fonda Mamá Conchita de la colonia Roma. ¿Qué sucedía ahí? La presentación del libro Futbol. Emigrantes y Neonacionalismo, escrito por el Doctor en Sociología Arturo Santamaría Gómez. No es raro que un libro sea presentado en sociedad, lo raro es que dos sujetos futboleros sin ningún antecedente en ese tipo de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.elbuenfutbol.com/periodismo/wp-content/uploads/2010/10/2010.10.29-presentacionlibro1.jpg" alt="Presentación del &quot;Futbol. Emigrantes y Neonacionalismo&quot;" title="Presentación del &quot;Futbol. Emigrantes y Neonacionalismo&quot;" width="320" height="1200" class="alignright size-full wp-image-19981" />Sábado 23 de octubre, fonda Mamá Conchita de la colonia Roma. ¿Qué sucedía ahí? La presentación del libro <em>Futbol. Emigrantes y Neonacionalismo</em>, escrito por el Doctor en Sociología Arturo Santamaría Gómez.</p>
<p>No es raro que un libro sea presentado en sociedad, lo raro es que dos sujetos futboleros sin ningún antecedente en ese tipo de eventos se sienten, junto al autor, a la mesa principal.</p>
<p>&#8220;Pues ahí vamos&#8221;, pensé mientras repasaba en mi mente todo el tema que había elaborado en distintos momentos a lo largo de la semana previa, a veces mientras caminaba, otras mientras iba en un taxi, y otras antes de ir a dormir. Claro, es mucho más fácil llevar un texto preparado y darle lectura, pero mi experiencia en decenas de presentaciones -siempre como público- me decía eso aburre a todos.</p>
<p>&#8220;Buenas tardes, bienvenidos todos y todas, antes que nada agradezco al Doctor por habernos invitado, no sé si merecidamente, pero en verdad es un honor estar aquí&#8221;, fue lo primero que me salió. Aclaro, esas palabras nunca las repasé, pues hasta un segundo antes me enteré que me tocaba iniciar la ceremonia.</p>
<p>Para dejar clara la premisa del texto, y entender lo que se comentó en el evento, les adelanto unos párrafos que los ayudarán a crearse un antojo por leerlo.</p>
<p><font color="#5f4c25"><em>[...] En 1974, cuando residía en White Plains, Nueva York, conocí por primera vez una liga de futbol de inmigrantes latinoamericanos. En esos años, la inmigración mexicana en el noreste de Estados Unidos pasaba desapercibida para los estudiosos del tema. Una década después la empezaría a investigar, para su tesis doctoral, Robert Smith, en la actualidad uno de los más reconocidos estudiosos de la inmigración en Estados Unidos [...]</p>
<p>[...] Fue muchos años después, quizá en 2001 o 2002, gracias a mi inolvidable amigo José González, quien fuese, desde 1981, uno de los primeros promotores contemporáneos del voto de los mexicanos en el extranjero, que descubrí, casualmente, la importancia que tenía el futbol para cientos de miles de inmigrantes latinoamericanos y sus hijos en Estados Unidos [...]</p>
<p>[...] José me platicaba del súbito enamoramiento de su hijo Ulises, de diez u once años en ese entonces, hacia los Pumas, uno de los clubes favoritos de muchos niños mexicanos de ambos lados de la frontera, gracias al carisma y calidad futbolística de Jorge Campos [...] Este niño, nacido en Los Ángeles, de padres zacatecanos, había empezado a jugar en la escuela de futbol llamada también Jorge Campos [...]</p>
<p>[...] El primer día que Ulises asistió a las prácticas de la escuela de futbol, José me pidió que lo acompañara a recoger a su hijo. En el camino de regreso, Ulises charlaba con otros dos niños [...] en inglés, pero se referían a los equipos profesionales de futbol mexicano. Emocionados, comentaban los resultados de los encuentros más recientes y de sus jugadores favoritos. Uno de ellos decía que Rafael Márquez, estrella del futbol mexicano del momento, había nacido en Guadalajara y por eso había jugado en el Atlas. Ulises lo corrigió y le dijo que Márquez había nacido en Zamora. Después comentaron detalles de otros equipos, recorriendo la geografía mexicana [...]</p>
<p>[...] Ninguno de los tres niños había nacido en México, ni lo habían visitado, lo que sabían de él lo habían aprendido de sus padres y el futbol [...] La plática de esos niños y la asistencia a la Escuela de Futbol Jorge Campos fue la clave para entender lo que había pasado por mis ojos desde 1974 y no había entendido: el futbol era muy importante para la identidad cultural y la organización social de cientos de miles de inmigrantes mexicanos y sus hijos [...]</em></font></p>
<p>&#8220;Yo quiero hablar del juego&#8221;, arranqué entonces. &#8220;¿Por qué jugamos? ¿para qué jugamos? Todas las culturas, desde siempre, han jugado, ¿por qué?&#8221;, preguntaba. El propósito de mi intervención era definir que el juego, como actividad, es parte fundamental del hombre, de los animales incluso. Los mamíferos, desde cachorros, asumen el juego como un método de aprendizaje, por ejemplo, para la caza. Y seguí: &#8220;Ese juego, que es la vida misma, el ser humano, en este caso los mexicanos que están del otro lado del Río Bravo, es el mecanismo para juntarse, para conocerse, para identificarse y, después, para compartir eso que llamamos &#8216;ser mexicanos&#8217;. Se traduce, entre otras cosas, en la asistencia a un estadio de Los Ángeles para ver un partido entre México y Corea, que no tiene gran trascendencia, pero que representa el hecho de convivir en un mismo momento, en un mismo lugar, con 100 mil personas con historias de vida parecidas&#8221;. Los mexicanos que viven en Estados Unidos, abandonados a su suerte por el Estado mexicano, encuentran en el juego, el fútbol, un poquito de cobijo de esa cultura y nacionalismo que tamién vivimos dentro de nuestras fronteras. Y terminé: &#8220;Por ese motivo, el juego, algo lúdico que sirve para divertirse, y por tanto es algo muy serio, marca en muchos sentidos la relación entre la comunidad mexicana, esa que en muchos casos refleja el fracaso mexicano, aunque no el de los emigrantes, sino el de los mexicanos que vivimos de este lado, de los gobiernos que ha habido de este lado, y que han forzado a muchos millones a dejar país, familia, hogar, costumbres y cultura, y que a partir del fútbol, ahora en Estados Unidos, han comenzado a recuperar todo lo anterior. Por esa razón, les recomiendo <em>Futbol. Emigrantes y Neonacionalismo</em>&#8220;.</p>
<p>Elías fue el siguiente en tomar el micrófono. Inició relatando una historia de su infancia, de cómo se fue acercando al fútbol y de cómo, sin darse cuenta, eligió un equipo como su favorito, o tal vez el equipo lo eligió a él. El hecho es que había encontrado algo que lo motivaba más allá de lo que hasta ese momento conocía. Y desde ahí construyó su presentación, pasando de temas futboleros a temas sociales, y de regreso. A ratos mostraba su inconformidad por el fútbol que hoy vemos en nuestros estadios, y a ratos repasaba las condiciones sociales que, en un sentido, nos califican como mexicanos. Y es que el Capítulo II hace referencia a los estilos con los que se identifican algunas naciones, principalmente las potencias en este juego. &#8220;Brasil es pura magia, belleza&#8221;, decía Elías. Y continuó: &#8220;En cambio, Uruguay es garra, es fuerza, como lo es su pueblo. Alemania es un equipo más mecánico, e Italia se identifica con el fútbol defensivo. ¿Y México? ¿nosotros a qué jugamos? No hemos podido crear un estilo ni una identidad, y tal vez por ello los emigrantes, que han tenido que cruzar del otro lado, tampoco han podido hacerse más fuertes como comunidad dentro de Estados Unidos&#8221;.</p>
<p>Y por fin habló quien debía hablar. El Dr. Arturo Santamaría tomó la palabra frente a los asistentes, entre los cuales se encontraban muchos de sus familiares. Les agradeció su presencia, la colaboración voluntaria o involuntaria en el libro, y relató anécdotas, muchas de la infancia, que explican su gusto por el fútbol y su interés por el tema emigración.</p>
<p>Sus primeros pasos en las canchas y sus intereses académicos fueron el punto de partida. Continuó con la historia de los tres años que necesitó para finalizar su obra, la cual incluyó una nutrida investigación, ya sea con entrevistas o documentos, desde revistas hasta libros publicados en distintos países. Viajes a Estados Unidos y Argentina completaron la peripecia representada en las 429 páginas de <em>Futbol. Emigrantes y Neonacionalismo</em>.</p>
<p>¿Se les antojó? No revelaremos mucho más del trabajo, sólo añado que es un libro único, que ojea impecablemente todo lo que vincula al fútbol con lo mexicano y con los paisanos que cruzaron la frontera. Se adentra en las ligas mexico-americanas, los orígenes del fútbol en E.U., la mentalidad del futbolista mexicano, sus miedos, sus virtudes, su identidad, y la perversa relación ¿deportiva? entre las selecciones de México y de Estados Unidos. </p>
<p>Vaya, que por donde se lo vea, es un trabajo valioso digno de leerse una y otra vez.</p>
<p>Y al Dr. Santamaría, de parte de todos los que componemos <strong>ELBUENFÚTBOL*</strong>, únicamente el agradecimiento y la felicitación.</p>
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		<title>Charla con Arturo Santamaría, identidad pambolera</title>
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		<pubDate>Wed, 27 Oct 2010 07:17:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Elías Leonardo</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Introducción En las lejanas y nostálgicas tierras de la colonia Roma sucede lo inimaginable: el regreso de las charlas pamboleras. El honor en esta ocasión le corresponde a Arturo Santamaría Gómez, todo un técnico y estratega del fútbol escondido en el disfraz de un doctorado en Sociología. O para no hacer tan pipirisnais la cosa, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.elbuenfutbol.com/periodismo/wp-content/uploads/2010/10/2010.10.27-charla-con-arturo-2.jpg" alt="Charla con Arturo Santamaría, identidad pambolera" title="Charla con Arturo Santamaría, identidad pambolera" width="480" height="287" class="alignright size-full wp-image-19955" /><strong>Introducción</strong></p>
<p>En las lejanas y nostálgicas tierras de la colonia Roma sucede lo inimaginable: el regreso de las charlas pamboleras. El honor en esta ocasión le corresponde a Arturo Santamaría Gómez, todo un técnico y estratega del fútbol escondido en el disfraz de un doctorado en Sociología. O para no hacer tan <em>pipirisnais</em> la cosa, digamos que un apasionado del fútbol cubierto de bagaje académico.</p>
<p>Autor del libro <em>Futbol. Emigrantes y Neonacionalismo</em>, editado por la Universidad Autónoma de Sinaloa, Arturo nos cita en un café. Acompañado del periodista Rafael Molina ─todo un ducho de la música, cinematografía y onda chicana─ nos recibe con la humildad de los grandes: “un placer conocerlos en persona. ¿Quieren un café?”.</p>
<p>Sentados y quietos todos. En el imaginario del estadio urbano que representa la colonia Roma se escucha el himno de la FIFA, ese que le pone la piel chinita a los futboleros en cada Mundial. A la cancha de café y cigarros entran los dos equipos, magnificados por <strong>ELBUENFÚTBOL*</strong> y Arturo Santamaría. Nos tomamos la foto oficial, efectuamos el saludo entre ambos bandos y se juega un partido del <em>tú me dices, yo te digo, todos decimos</em>.</p>
<p><strong>Lo tenía, era suyo y lo dejó ir</strong></p>
<p>Antes de derrochar su conocimiento futbolístico, Arturo nos cuenta una anécdota que hasta el día de hoy le pasa la factura con frustración, ¡y cómo no! </p>
<p>En la búsqueda de información y voces indispensables para la investigación que conllevaría al trabajo final de su libro, Arturo consiguió una entrevista con César Luis Menotti. Tal hazaña (que no cualquiera) fue sepultada por un descuido: “se me olvidó comprar un celular en Argentina. Todo era cuestión de esperar su llamada para vernos y cuando intentó comunicarse conmigo salgo con la sorpresa de que no compré un aparato, cuando era lo primero que debí haber hecho”.</p>
<p>Testigo soy de su rostro triste y cabizbajo al contarlo, el anhelo frustrado de tener frente a frente a Menotti. </p>
<p><strong>¡Por qué siempre nos pasa esto!</strong></p>
<p>Sorprendidos de su relato, intentamos calmar las aguas con una plática cargada de fútbol. Ferviente e iluso creyente de que en nuestro fútbol no hay identidad y estilo que nos identifique en el ámbito competitivo-deportivo colectivo, le pregunto acerca de éste mi pesimismo, haciendo referencia a la frase de Fernando Marcos “¡por qué siempre nos pasa esto!”.</p>
<p>Con toda tranquilidad y sobriedad, Arturo me responde: “creo que estás equivocado. En mi percepción sí hay un estilo y una identidad. Permítanme explicarlo…”. Y lo explica. En el aspecto futbolístico, al mexicano lo caracteriza el pase corto y la lucha. En cuanto al aspecto mental y cultural, el mexicano tiene una identidad nada ganadora, nos condenamos a la derrota por anticipado. “Decimos que no hay estilo ni identidad porque no hemos ganado nada”.</p>
<p>Sin embargo, pese a la vitrina escasa de títulos que tenemos en competiciones internacionales, él es optimista respecto al rendimiento del futbolista mexicano y su trascendencia en el extranjero. Para Arturo, el fútbol mexicano ha progresado desde su primera aparición en un torneo internacional. Basándose en la estadística me da un coscorrón al señalar que a partir de la década de los noventa el jugador mexicano crece: exportación de futbolistas, Copas América, Copas Libertadores, cinco Copas del Mundo calificándonos a octavos de final. “Si lo vemos desde esta arista, comparándolo con décadas anteriores, hemos avanzando mucho”.</p>
<p><strong>Los resultados, ¿una cuestión de identidad nacional?</strong></p>
<p>“La Selección Nacional es un reflejo de lo que somos como país”, afirma Arturo. Estamos de acuerdo con él. Bajo la premisa de que los rasgos culturales de una nación aparecen en su equipo de fútbol, Santamaría Gómez nos argumenta que tanto a nivel sociocultural como futbolístico el mexicano necesita la figura de un guía o un líder, si no se pierde todo. “Veamos el caso de la figura materna. Sin su presencia en el hogar todo es un desorden”. Lo mismo aplica para la política y la religión; necesitamos de una autoridad para actuar. (El nudo en la garganta de saber que estamos de la fregada con la dependencia a un yugo es inevitable. Mamá, no leas esto.)</p>
<p>Para sustentar sus argumentos, se remonta a Ricardo La Volpe ─cómo me hiere con semejante nombre─, quien en una entrevista señaló que el jugador mexicano trabaja, juega y obedece siempre y cuando le digas las cosas al oído y le pongan enfrente una autoridad. Cuando un técnico se voltea, se distrae o cierra los ojos, el equipo prácticamente se desentiende de todo lo aprendido, generándose así un completo desorden. ¡Otro coscorrón para mí!</p>
<p><strong>¿Qué tipo de afición somos?</strong></p>
<p>Aferrado a mi concepción de que somos una afición condescendiente, apapachadora y sin memoria, de nuevo le pregunto sobre éste, otro de mis pesimismos. Y de nuevo me da un coscorrón, ya casi nalgada. “Más que condescendiente diría que es voluble. Somos una afición muy inmadura. Somos bipolares, inconstantes”.</p>
<p>Ejemplifica su posición con lo acontecido previo, durante y después del Mundial en Sudáfrica. Inicia con el partido amistoso contra Italia, donde México ganó 2-1 dándole un baile a los <em>azzurri</em>: “se dijo que ya estábamos listos, que éramos un equipazo. Nos inflamos”. Después vino el partido inaugural contra Sudáfrica, con marcador final de 1-1: “vinieron los dichos de &#8216;lo de siempre&#8217;, &#8216;no puede ser&#8217;; ya no éramos el equipazo”. Y finalmente, el regreso tras haber sido eliminados por Argentina en octavos de final: “vinieron los reproches y la petición de cortar cabezas”. Tendemos a generar demasiadas expectativas, pero no estamos preparados para las consecuencias ya conocidas (entiéndase fútbol y la derrota eterna).</p>
<p><strong>¿Qué relación existe entre la identidad del futbolista con la identidad del aficionado?</strong></p>
<p>La pérdida de identidad en algunas selecciones (salvo excepciones como Brasil, Alemania, Italia, Argentina) es visible y perceptible en el fútbol actual: todos juegan parecido. Los africanos perdieron la sorpresa y espontaneidad de antes, ahora son tácticos y sumamente disciplinados. </p>
<p>La globalización y el capitalismo encontraron en el fútbol una enorme caja de beneficios para el negocio y los intereses personales, dejando de lado la esencia de este deporte y mutilando la creatividad, espontaneidad, irreverencia y cualidades de futbolistas para crear soldados, robots, sumamente restringidos con fuerza, acondicionamiento físico, tecnologías, alimentación; un fútbol científico.</p>
<p>Estos factores repercutieron de inmediato en el futbolista y junto con pegado en el aficionado. ¿Habrá surgido el consumismo de fútbol y no pasión por el fútbol? El charlador Arturo comenta que un punto tiene que ver con el incremento a racimos de los fichajes y las salidas de un club a otro sin generar en el futbolista un amor por la camiseta, o por lo menos una identificación con el escudo. “En el futbolista ya no hay equipo para toda la vida. Salen de un club para enrolarse a otro y a otro y a otro, y así en varios clubes”.</p>
<p>Como consecuencia “el aficionado se enamora de la marca detrás del jugador, no del futbolista en sí. A través del marketing generan infidelidad. Digamos que es una pasión descafeinada”.</p>
<p><strong>…sí Chucha, ¿y por qué no le preguntan sobre su libro?</strong></p>
<p>Ese es tema aparte, pues merece un espacio sólo para el libro. Pero no se agüiten, ese asunto también será publicado. </p>
<p><strong>Córranle&#8230;</strong></p>
<p>Después de una hora de charla, es decir terminado el partido, procedemos al vestidor: la fonda Mamá Conchita, donde familiares y amigos aguardan a Arturo Santamaría, quien presentará su libro. Mientras tanto, nosotros vamos atrás de él fume y fume por los nervios, casi orinándonos del pánico. Jairo y yo somos los encargados de presentarlo, ¡vaya responsabilidad!, y más aún luego de haberlo escuchado y salir con unos coscorrones bien merecidos.</p>
<p>P.D. Este encuentro no se hubiera dado sin la intervención de Edmundo, colaborador de este sitio y hermano del charlador Arturo. Como quien dice: se la rifó&#8230;y en serio. El aplauso es para él.
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