Ajedrez en el Rose Bowl

En la mesa de juego, de un lado estuvo Javier Aguirre y del otro Ricki Herbert (entrenadores de México y Nueva Zelanda, respectivamente). Pusieron sus piezas en orden y comenzó la batalla. El cuadrangular dividido entre 64 casillas alternadas entre el blanco y el negro se batió en una guerra que ganó sin contemplaciones el mexicano Aguirre.

El resultado del juego: un jaque mate que se veía venir desde antes, incluso, que empezara la tertulia.

A continuación, la lista de participantes dividida en blancos y negros…  las piezas que construyeron la partida que preparará a ambos directores al campeonato transfronterizo que se disputará en el contintente africano, el próximo verano.

Blancos

-El Peón: Tim Brown (para que sintonicen, fue el número 8). Fue rápidamente sacado de circulación por el juez… al ver que su trabajo era de amedrentar poco a poco peones rivales como Torrado (quien de inmediato fue a cobrar dividendos).

-La Reina: Usualmente es la pieza de mayor importancia luego del rey –Chris Killen-, sin embargo para la ocasión se le otorgo dicho título al defensor Tony Lochhead (3), quien no aguantó el duelo de cuerpos con el alfil Carlos Vela.

-El Rey (derrotado): Chris Killen (10). No se halló en los noventa minutos que duró la partida. Mientras su titiritero pensaba el siguiente movimiento, el rival le había comido ya el mandado. Fue un jaque inobjetable.

Negros

-Las Torres: Una vio acción desde el principio, pues así lo indicó el comandante en jefe, desde la banca. Llevaba el número 14 en la espalda, Aldo De Nigris, lo difícil fue que lo amagó una hilera de peones blancos que se vio fuerte durante 45 minutos. La otra torre se mostró en mejor estado: <em>Maza</em> Rodríguez sacó la casta y se movió horizontal y verticalmente cuando era necesario. Buena manera de luchar por regresar al mismo lugar (en el futuro).

-El Caballo: Así corrió el inteligente Giovani Dos Santos y a partir de sus movimientos, acomodó el ataque de sus compañeros y les abrió el camino.

-El Alfil: A parte de Carlos Vela (producto de uno de los dos cambios de peones); resaltó Efraín Juárez, Guardado y Braulio Luna (el otro cambio por peones). Veloces, asertivos y medidos.

-El Rey/Reina: Un caso extraño fue el de Javier Hernández. Fue el jugador más importante y el definitivo. Con sus movimientos rápidos, preciso y contundente. Buena fusión. El otro pedazo de rey se llama Jonathan Dos Santos, aunque todavía necesita más confianza de su mentor para que se mantenga al cien dentro del campo, para ser el rey indiscutible.

Partida para las piezas negras del DT Javier Aguirre. Sin mucha dificultad, se llevó un buen aliciente que conjunta más el vestidor y anima al próximo reto a las piezas. Pero ojo… Nueva Zelanda no fue ningún Borís Spaski (uno de los más grandes campeones mundiales, le apodaban <em>El niño prodigo</em> y su reinado fue del ’69 al ’72), México debe trabajar más la mente para próximas batallas que esto no fue nada.

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