River y Boca: La vergüenza de haber sido y el dolor de ya no ser

La vergüenza de haber sido y el dolor de ya no ser son párrafos célebres del tango Cuesta abajo, cuya extraordinaria letra del maestro Alfredo Lepera diera interpretación, por el año 1934, el “inmortal” Carlos Gardel. Dicha letra es en la actual fiel retrato de equipos que fueron grandes y hoy son exageradamente vulnerables.

Tal es la realidad de River y Boca, los dos grandes del fútbol argentino, que el día de ayer protagonizaron un superclásico esperado y alentado por ambas parcialidades, pero que con su pobre desempeño no han satisfecho las expectativas populares.

Puede que la hinchada de Boca haya salido contenta por haber ganado el juego, pero si somos medianamente objetivos debemos confirmar que lo vista ayer en La Bombonera fue de una pobreza y de una ausencia casi total de fútbol y talento. Digo casi, porque siempre existen excepciones honrosas, como los casos de Lamela en River y Riquelme en ciertos pasajes del partido, en Boca.

Tanto River como Boca le dieron excelentes futbolistas al más popular deporte de los argentinos. Recordar a Ermindo Onega, Amadeo Carrizo, Pasarella, Marzolini, Rojitas o el mítico Diego Maradona, es sólo un incompleto y parcial ejercicio de la memoria.

Pero el día de ayer, salvo dos nombrados líneas arriba, o el ímpetu de Palermo más el folklore característico del público en clase de eventos, nos quedamos sin fútbol, sin grandeza de parte de ambos equipos. Sumado a ello el momento que vive River con serios problemas de descenso, su técnico J.J. López da la impresión que le sienta muy cómodo el esquema defensivo, jugando con dos puntas y Lamela de volante ofensivo, dejando el resto para defender.

El técnico de Boca, el controvertido Julio César Falcioni parece que todavía no dejó Banfield, y por la tanto es inofensivo al ataque, dejando al mismo al libre albedrío de Palermo, del intermitente Mouche, o depender de alguna inspiración del talentoso Riquelme.

Así la cosa es evidente que futbolísticamente River y Boca nos dan un paupérrimo juego, más parecido a los partidos de barrio o los del ascenso, que a los que sus títulos y su historia debieran exigir

Tanto uno como otro se debaten en el triste camino de la mediocridad y el dolor, la misma que inspira el célebre tango de Gardel y Lepera.

Carlos Prigollini
mayo 16 del 2011
«Gol en contra», 2013

 

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