Messi-Barsa: ¿Los ricos también lloran?

Sin duda que es el mejor jugador del mundo, que nos da la posibilidad en estos amarretes tiempos de espectáculo, de disfrutar y gozar el fútbol, la magia y la contundencia al mismo tiempo.

¿De qué hablamos cuando hablamos de Messi? ¿Acaso de un mortal más, o de alguien que gana casi 8 millones de euros mensuales, cuya cláusula de recusación oscila por los 700 millones de euros?
¿O estamos hablando de alguien que es lo que es por haber jugado en el mejor equipo del mundo, o de aquel que muchos apresurados lo llaman “pecho frío” por no salir campeón del mundo en mayores, con su país de origen, -porque vale la pena recordar que fue campeón mundial con la Selección juvenil de Argentina en 2005- o aquellos que incapaces de juzgar a políticos corruptos y vendepatrias, si se atreven a descargar una batería de exabruptos a un extraordinario futbolista, por no saber cantar de memoria el himno nacional argentino.

Messi es todo esto y mucho más, el jugador que le aportó al club catalán 4 de las 5 Champions League, más varias ligas y Copas del Rey, el emblema de un equipo que supo ganar, golear, y gustar, sumado a quienes durante más de 15 años hemos tenido el privilegio como amantes de este deporte de observar, brindar y alegrarnos por los malabares, gambetas, tiros libres, velocidad y sorpresa del goleador máximo de la liga española (casi 700 goles) y el que en un solo aó realiza más goles que varios equipos del orbe. Messi permitió que su club, por primera vez en su larga historia, no estuviera a las sombras del multimillonario Real Madrid, ni en copas, ni en logros económicos, teniendo en cuenta su facturación en la televisión, los medios, publicidades varias y/o ventas de camisetas del club con su nombre impreso.

Sin desmerecer al Barsa, es obvio que, sin el genio argentino, los culés no hubieran conseguido todos los logros que en estos 15 años galardonaron a la institución.

Pero en tiempos de pandemia, llegó el día en que el hartazgo pudo más, la mala relación con los dirigentes y el nuevo técnico se impuso al brillante recuerdo de años pasados. la dirigencia catalana, acostumbrada a triturar a sus ídolos no sólo no vislumbró esta situación, sino que tampoco hizo nada por retener al mejor jugador del mundo. La misma dirigencia que dejó ir a grandes estrellas como Cruyff, Ronaldo, Ronaldinho, Romário, Figo, Laudrup, entre otros, hoy no sólo pierde al mejor, sino que también pierde competencia, ventas masivas de camisetas, atracción, rating y a pesar que ¿los ricos también lloran?, es muy probable que pierda grandes sumas en lo económico.

Nadie sabe dónde jugará Messi, tampoco si los jeques árabes del Manchester City y de su amigo Pep Guardiola tengan el dinero suficiente para ofertar.

Lo que es seguro, que este antes y después del Barcelona con el mejor jugador del mundo, será historia.

Tal vez estamos ante un suceso que rebase el fútbol en tiempos de Covid-19, un fútbol desmotivado y sin público.

Carlos Prigollini
agosto 28 del 2020
«Adiós a Diego», 2021

 

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