Barcelona se quedó sin Messi, pero también se quedó sin épica

En la literatura se reconoce como momento épico aquel en que la valentía, coraje o heroísmo de un personaje representa un conflicto que se siente especial y grandioso.

El fútbol, fiel reflejo de la sociedad en que vivimos, se encargó a través de grandiosos jugadores de darle a las diferentes poblaciones del planeta esos momentos. Sin duda alguna que Lionel Messi fue uno de esos grandes jugadores.

El crack argentino, que se incorporó a la cantera del Barcelona a los 13 años de edad, es el máximo artillero en la historia del club, con 672 goles, además de ser el jugador de mayor participación en el club culé con 778 encuentros disputados.

En su paso por el elenco catalán, Messi ganó 10 ligas de España, ocho Supercopas, siete Copas del Rey, cuatro ediciones de la Liga de Campeones, tres Supercopas de Europa y tres Mundiales de Clubes, un total de 35 títulos.

¿Por lo tanto de qué hablamos cuando hablamos de Messi? ¿Acaso de un mortal más, del mejor futbolista del mundo o de un multimillonario que ganó casi 60 millones de euros por año? ¿O estamos hablando de alguien que desde hace cuatro años se hace cargo de la Fundación Leo Messi que paga desayunos escolares a los niños de Mozambique y ayuda a reducir los casos de desnutrición de esos pequeños, sin que nadie se entere o difunda esas acciones altruistas de Lio?

«No me interesa este Barcelona sin Messi»
César Luis Menotti

Messi es todo eso y mucho más, es el genio rosarino que permitió al Barsa (sin desmerecer esta institución) conseguir los máximos logros de este club durante los últimos 15 años. Es el mismo jugador que después de ganar la Copa América con la Selección argentina, declara que «amo el fútbol y tengo la misma ilusión que cuando era un nene». El mismo que hace dos días con sinceras lágrimas en los ojos se despide de su ex club para incorporarse al París Saint-Germain y es recibido por multitudes a su arribo a Francia, donde desplegará su magia los próximos dos años.

Messi es siempre un suceso que rebasa el fútbol, aún en tiempos de Covid-19, un fútbol desmotivado y sin público, que se vuelve a reanimar con el mejor jugador del mundo.

Quedan atrás algunos dimes y diretes con la controvertida dirigencia catalana, acostumbrada a triturar ídolos, la misma dirigencia que años atrás dejara ir a grandes estrellas como Cruyff, Ronaldo, Ronaldinho, Romário, Figo, Laudrup, entre otros, y que hoy no sólo pierde al mejor, sino que también pierde ventas masivas de camisetas, sponsors, publicidad, transmisiones televisivas y seguramente millonarias sumas en lo económico como resultados en lo deportivo.

Pero también pierde épica, el grandioso legado que dejó Messi para muchísimos niños que juegan soñando algún día en ser como él.

Tal como dijo el ex Técnico de la Selección argentina y del Barcelona, César Luis Menotti: «Barcelona tendrá que demostrar que sigue siendo Barcelona, porque Messi seguirá siendo Messi».

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