‘Alea Iacta Est’

Tras cruzar el río Rubicón, Julio César alentó a sus hombres: «¡la suerte está echada!». Enseguida, desafió la historia y la causa bélica se consagró. Tal evento marcó el inicio de una guerra civil contra Pompeyo y los Optimates.

La famosa frase implica tomar un riesgo, entendiendo que ya no hay punto de retorno. En aquel momento desafiar el Rubicón tenía vital importancia en el Derecho Romano, ya que no le estaba permitido a ningún general cruzarlo con su ejército armado.

Así, dicha frase ha perdurado hasta nuestros días. Se aplica para todo, sin importar el contexto: historia, arte, cultura… pero, especialmente en el deporte, la frase viene precedida, casi siempre, de un acto condicionante e inconsciente, poco analizado.

Ejemplo claro, Carloz Izquierdoz, defensa de Boca Juniors, quien tras haber ganado el volado inicial a Franco Armani (portero de River) previo al inicio del Superclásico argentino, decidió “cambiar de cancha”, ya cuando sus compañeros se encontraban ubicados en un lado de la misma, justamente con el sol a sus espaldas. Tal decisión marcó, en parte, la suerte de Boca Juniors, pues muy probablemente el sol afectó al guardameta xeneize en el 1-0 de River Plate, y es que la reacción poco ortodoxa del portero Agustín Rossi, no deja lugar a muchas explicaciones.

Sería injusto responabilizar de la derrota únicamente al meta boquense, cuando el rival les superó de principio a fin, entendiendo que el 2-1 final se quedó muy corto por lo visto en la cancha.

Igual, la suerte ya estaba echada.

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